La última noche

Me despierta una molesta luz que me obliga a abrir y cerrar los ojos varias veces hasta que mis ojos se acostumbran. Me encuentro tumbada en lo que parece ser arena, pero me extraña bastante. Me levanto para ver mejor el sitio en el que me encuentro, y me sorprendo al ver que es una playa. ¿Cómo he llegado hasta aquí?
No entiendo nada, lo último que recuerdo es estar en la fiesta de graduación con mis compañeros de clase, pero que yo sepa en ningún momento decidimos recorrer la ciudad para ir a la playa.
Me quedo unos minutos más sentada intentando entender y asumir mi situación actual. Entre tantos pensamientos, me acuerdo de mis amigos, ¿dónde están? Miro alrededor, pero no veo a nadie, solo palmeras, el mar, y mucha arena, ¿estoy en una isla desierta?
Camino hacia dentro de la isla, donde veo un poco de vegetación, y a medida que me adentro, veo que hay una inmensa jungla. Es entonces cuando una voz en mi cabeza me advierte de que en las películas siempre muere alguien de esta manera, pero mi desesperación por un mínimo contacto con otro ser humano puede conmigo, y al final acabo adentrándome, no sin parar de temblar del miedo.

No sé cuanto tiempo llevo caminando, pero me empiezo a cansar, tengo hambre. Miro hacia arriba para ver si veo algún árbol que tenga fruta, y veo un platanero. Cojo una piedra y la lanzo para ver si le da a algún plátano y cae, pero mi puntería es pésima, así que lo tengo que intentar veinte veces para conseguir un solo plátano, que al dar un mordisco y tragar, vómito al momento. ¿Qué me está pasando? ¡Pero si me estoy muriendo de hambre! Que horror, todo esto es una pesadilla.

Decido seguir caminando para ver si encuentro otro tipo de comida, o a alguien. Y es entonces cuando oigo a alguien gritar, y de nuevo mi voz me recuerda que la gente que grita tiende a morir en las películas, pero una vez más decido ignorarla, y correr hacia la voz. Cuando por fin me encuentro cara a cara con la dueña de la voz, mi estómago ruge, solo que esta vez mucho más fuerte que antes. Miro a la chica de ojos café y pelo rizado, ella también me mira, y empieza a hablarme, pero yo estoy demasiado ocupada pensando en lo mucho que deseo comer, en concreto su cerebro. Pienso en lo bien que debe saber su sangre, y se me hace la boca agua, pero en este momento no me doy cuenta de la clase de pensamientos que están pasando por mi cabeza, solo pienso en la mejor manera de matarla, sin derramar demasiada sangre.
Ella acaba de hablar y se me queda mirando fijamente, esperando una respuesta. Está desesperada porque tampoco sabe que está pasando, y yo también estoy desesperada pero a causa de mi deseo de comer. Al final no aguanto más y me lanzo encima de ella, caemos al suelo. Ella grita, pero yo acabo con su terror al golpearle la cabeza con una piedra y matarla. No me preguntes cómo me las ingenio para conseguirlo, pero me acabo comiendo su cerebro, y es en este preciso momento que recuerdo todo lo que ha pasado hasta despertar en la arena de la playa.
Después de entregarnos las orlas, los profesores decidieron invitarnos a un bar, donde íbamos a pasar toda la noche de fiesta hasta la madrugada, así que después de la cena nos dirigimos todos hacia el bar para pasar una de las mejores noches de nuestra vida.
Recuerdo que durante la noche, el profesor de química se me acercó y me ofreció una bebida, y yo, inocente, la acepté, mala idea. Bebí todo el vaso que me había entregado mi no tan inofensivo profesor, y minutos más tarde empecé a encontrarme mal.
Me dirigía hacia la salida, cuando me lo volví a encontrar, y se ofreció a llevarme a mi casa. Le di la dirección, y seguidamente me quedé dormida.

Me desperté en un laboratorio, cuando apareció de nuevo el profesor grité y supliqué que no me hiciera nada, pero no me escuchaba. Me contó su malévolo plan, acceder a mi genoma y tratar de modificarlo a nivel molecular con tal de que mis cromosomas se modificaran y de esta manera ocasionar la mutación de todo mi sistema nervioso y sobre todo del digestivo para que yo sintiera más sensación de placer al degustar la sangre humana. Yo iba a ser su primera víctima, y así fue, pero mientras él iba alterando el ADN de más alumnos y yo no podía hacer nada. Me pinchó algo en el brazo y nunca más volví a despertarme, no conscientemente al menos.
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