Fotografía 51

Llevaba toda la tarde trabajando en esas fotografías y sin quererlo se le hizo tarde. Fuera de las instalaciones hacía ya un buen rato que llovía a cántaros pero, después de varias horas allí encerrado, por fin pudo obtener resultados tangibles para su investigación. Raymond ordenó todo el material, cerró el laboratorio y cogió todo lo que necesitaba para poder enseñárselo a su tutora de doctorado, Rosalind Franklin. Cruzó corriendo el campus del King's College de Londres bajo la apesadumbrosa lluvia, que no cesaba, y llegó al edificio donde se encontraban los seminarios. Se encontraba sofocado y empapado, pero era ya tarde y quería acabar con esa cuestión cuanto antes. Siguió corriendo por los pasillos y en el momento de girar la esquina en que se encontraba el aula de anatomía aplicada se dio de bruces con el profesor Maurice Wilkins.
- Jovencito, ¿dónde se dirige usted con tanta prisa si puede saberse? - le reprendió el hombre.
- Debo encontrar a Rosalind, he hecho algunos hallazgos sobre la estructura del DNA que no pueden caer en saco roto. ¿Sabe usted dónde podría encontrarla?
Wilkins se quedó pensativo durante unos segundos y prosiguió.
- Rosalind se fue hace un rato - mintió -. Si usted quiere, deme esos resultados a mí y yo se los entrego mañana en mano. Es ya muy tarde y no debe usted estar merodeando por los pasillos sin razón alguna. Si le parece, solventémoslo de esta manera y así puede usted irse a su casa a descansar. Sino no será usted capaz de rendir correctamente mañana.
- Visto de esta forma tiene usted razón Doctor Wilkins. Los resultados están contenidos en este sobre. Por favor, si puede hacerme el favor, entrégueselo a Rosalind sin extraviar ninguno de los documentos.
- Descuide señorito Gosling, delo por hecho. Lo veo mañana entonces.
- Sí, me voy ya. ¡Muchas gracias y buenas noches!
- Buenas noches joven.
Los documentos quedaron a disposición de Wilkins, que después de su ronda vespertina por los pasillos, volvió a su despacho. Seguía lloviendo con fuerte estruendo y dejó el sobre intacto sobre la mesa. La tormenta no aminoraba su fuerza y a Wilkins pronto le superaron con creces las ganas de observar los hallazgos que había hecho ese joven tutelado por Franklin. Al analizar el contenido de la investigación cayó al suelo una foto marcada con el título "Fotografía 51". Cuando se agachó a recogerla todo cobró sentido en su cabeza. Esa foto era la respuesta a la investigación más crucial del momento. En ella se podía observar claramente una panorámica del núcleo celular en que quedaba en evidencia la estructura helicoidal y en forma de doble hélice que tenía el genoma humano. En ese momento supo que si jugaba bien sus cartas podría convertirse en uno de los padres de la Medicina y la Genética moderna, pues sería recordado como el descubridor de la estructura del ADN. Todos los estudios posteriores de genética llevarían su nombre y, en ese preciso momento, disponía de las herramientas para que así fuera. Tuvo claro lo que debía hacer. Cogió una pluma y un papel y escribió el siguiente borrador:

Para: James Dewey Watson y Francis Crick

"Doctores:

Dispongo de algo que puede hacernos muy grandes. Pasen mañana por mi despacho para analizarlo. Sobre todo no comenten esto con nadie, en especial con la doctora Rosalind Franklin. Si este hallazgo sale como presupongo, podríamos hacernos de oro y ser recordados por todo el mundo científico. Les espero mañana a las 4 pm en mi despacho. Sean discretos. "

Maurice Wilkins
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