Génesis

Proyecto Génesis
Alexander Conrad
18 enero 2014
IST, 0003° 3694’

— «¡Rápido, rápido! ¡Lo perdemos!» Esas son las primeras palabras que recuerdo. Yo entonces estaba a medio camino entre «dos mundos», podríamos decir. Estaba sumido en una nube de pensamientos que se interponían unos a otros sin y poder controlarlos.

Sentía una especie de —no sé realmente cómo explicarlo— sensación de cosquilleo en todo el cuerpo aunque no sentía apenas ninguna parte de él. Lo describiría como una ilusión, ¡sí, eso! una ilusión. Mi cuerpo parecía estar y no estar a la vez. Una sensación incómoda, no voy a mentir, pero en el fondo algo gratificante. Era algo así como «sentir tu nacimiento». Notaba un cosquilleo en el brazo, por ejemplo, y encones empezaba a «sentir» control sobre ese brazo. Algo así como cuando se os corta el flujo de sangre en el brazo y veis como poco a poco recobráis la movilidad y la sensación de su presencia.

Pasado un tiempo sumergido en esa marea de sentimientos empecé a asimilar por completo todos mis recuerdos y a empezar a «experimentar mi presencia». Algo así como sentir que realmente estas vivo y tienes control sobre tus acciones. Todo esto se vio rápidamente sustituido por una abrumadora nube de sensaciones «nuevas» de las que, sin embargo, tenía recuerdos.

No calculo cuánto tiempo estuve inmerso en esa amalgama de pensamientos y sensaciones pero lo que sí recuerdo es que hubo un momento, cuando ya era capaz —imagino— de ver el mundo real más allá de esa especie de sueño, en el que perdí la consciencia.

Tampoco sé el tiempo que transcurrió desde entonces pero lo siguiente que recuerdo es aparecer en un parque muy verde y repleto de personas que en un «parpadeo» se convirtió en una habitación en la que estaban dos conocidos míos: el profesor Martin Flint y usted.

Entonces me empezó a preguntar sobre qué había experimentado durante mi «viaje», a lo que respondí un tanto perdido «¿qué viaje?». Usted entonces añadió: «Tú viaje, ¿no lo recuerdas?».

«Cuéntanos todo lo que has experimentado», me preguntó.


— Muy bien, es suficiente, desconéctate — dijo el profesor Flint. En ese mismo instante, VYG-01-559 dejó inmediatamente de hablar.


En efecto, VYG-01 se trata de una inteligencia artificial diseñada para imitar al ser humano y evaluar la posibilidad de realizar pragmáticamente el teleporte cuántico. Llevamos muchos años en este proyecto. Tras muchos ajustes al sistema, en concreto 559, parecía ser que el teleporte resultó ser un éxito. De todos modos, hubo muchas complicaciones en este intento y por un momento lo creímos perdido otra vez.
La gran respuesta que se esperaba fuera este exitoso teleporte no fue más que la gota que colmó el mar de dudas que, sabíamos venía, pero no queríamos afrontar.

¿Se podría considerar el mismo? ¿O más bien sería una copia que sustituiría al original de modo que no sabría qué es siquiera una copia? A nuestra inteligencia artificial la llamamos VYG-01 y a cada versión que se reconstruía en el teleporte se le asignaba otro número. El nombre VYG-01-559 significaba pues la «versión» 559 de VYG-01. En este caso resultó ser una copia idéntica y por eso interpretamos como un teleporte.

La duda nos corrompía. ¿Estaba bien lo que habíamos hecho? Y si fuese un humano, ¿estaríamos dispuestos a hacerlo? Al fin y al cabo, el testimonio de VYG-01-559 ya nos da una idea de lo que sentiríamos, pero siempre queda la incertidumbre de si el proceso funcionarías la primera. La tasa de éxito de nuestro experimento era por entonces de 1/559.

De todas formas aún es un poco pronto para pasar a la FASE 2. La experimentación en seres vivos queda aún bastante lejos. Yo tuve serias dudas. No creí ético seguir adelante. Me negué a continuar este proyecto. Habíamos llegado lejos, logramos teleportar objetos, alimentos, pero... ¿vida? Eso ya era llegar demasiado lejos.

Entonces empecé una discusión con Flint. El quería seguir pero yo no. La discusión llegó a algo más. Realmente fue el estallido de unos meses en tensión fruto de una convivencia limitada a nosotros y VYG-01.

He de decir, que fue mi culpa. Entre tanto, conecté al androide y le ordené asesinar a Flint. Su código le impide matar a humanos así que sólo oído herirlo gravemente. Entonces decidí probar su tan ansiado teleporte humano. Sorprendentemente nuestro ultima modificación era correcta y fue exitoso.
Para cuando lean esto, si alguna vez no encuentran, habré borrado el código de VYG-01 y le habré hecho silenciarnos a ambos, eliminar por completo todo rastro del sistema de teleporte y reducir todo a cenizas.

Hay ciertos conocimientos que es mejor permanezcan en el olvido.
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