¿Cuál es la pregunta?¿Qué es la pregunta?

“Quiero saber más. Porque siempre siento que me golpeo con resquicios de la información importante. Algo parecido debió pasarle a Augusta Pelayo cuando buscaba las causas del deterioro de sus preciosas plantas de jardin.” Estas son las palabras de una de las alumnas más prometedoras en el campo de las matemáticas aplicadas de la Univesidad de Berkley.
Al cabo de los años la pregunta se combirtió, mutó, regeneró: ¿Qué más quiero saber?
Montones de campos se levantaban ante sus ojos , excitaban sus oídos o fascinaban sus pensamientos. ¡Qué desdicha la del tiempo! Nunca podría aprenderlo todo o al menos no se había podido hasta ahora. ¿Habría una forma de hacerlo?, ¿cuáles serían las consecuencias?.
El tiempo, el acceso restringido a la información científica y sus limitaciones como ser humano le obsesionaron más y más a la vez que su temor por escoger la opción equivocada. Nunca tubo muy claro hacia qué campo científico dedicar sus esfuerzos. Cada cierto tiempo sus pensamientos la confundían y sus sensaciones variaban vertiginosamente.
Sin embargo, pronto se dio cuenta de problemas estructurales en el funcionamiento de la sociedad. Problemas más importantes que los suyos.Y es que, a pesar de la ciencia, su comunidad, sus avances, no siempre se tenían en cuenta a la hora de tomar decisiones.
En resumen, una de las alumnas más prometedoras de la Universidad de Berkley no sabía que decisión tomar y los agentes poderosos de la sociedad tomaban sus decisiones sin tener en muy en cuenta a la ciencia.
¿De qué servían todas esos datos si nunca se atenderían? Fue entonces cuando cambió su pregunta, ¿cómo superar la frustración de una verdad no escuchada? Si ella podía hacer algo, nadie lo sabía y, menos aún, ella misma.
Sabía que tenía que imaginarlo primero para poder encontrar su solución. Y, todo ello, sin olvidar que no era más que una persona. Ahí estaba, debía buscar, animar a otros a moverse para una sociedad en la que los hallazgos científicos, tanto los pequeños como los más rimbombantes, eran escuchados o al menos tenidos en cuenta. Pero, ¿acaso tenía ella madera de líder? O si en lugar de ello escribía un libro, un buen libro, o una canción. Decían que la música unía a la gente.
Por el momento, lo que haría sería convertirse en una ciudadana informada y, si le faltaba información, encontraría la manera de acceder a ella.
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