Cuaderno de Vita

En el presente cuaderno de navegación el Noble Capitán Mercante al mando reportará los acaecimientos a lo largo de esta travesía personal. Bienvenidos a bordo grumetes, preparen la Biodramina contra mareos, comienzan múltiples viajes, pero una sola y trepidante aventura.

30.01.2020 – Se avecina tormenta. Maldito Escorbuto-19 no muere. Toca atrincherarse. Buscarse desde dentro hacia fuera.

14.03.2020 – Cortinas de lluvia a babor, relámpagos a estribor. Sin astrolabio ni atlas estelar que me oriente, solo la curiosidad y el desconocimiento sostienen el rumbo.

Busco primer destino. Platónicamente trato de escalar recordando hacia el mundo de las ideas, pero no veo el Bien, solo la mundana injusticia. Cierro los ojos. Pienso, luego me acerco. Vislumbro Éidos desde el intelecto. Pero es un espejismo de mis sentidos, todo se desmorona cuando el fuerte oleaje golpea el casco.

Tengo forma animal, cargo con el peso de ser rebaño, vivo arrodillado ante la ley moral. Soy uno más. Soy un mamífero artiodáctilo de la familia Camelidae.

25.03.2020 – Teóricamente, esta embarcación tiene pocos metros de eslora para convivir con temporal y la orza parece incapaz de impedir la deriva. Prácticamente, desde la proa Atenea me guía y protege.

Encuentro un tesoro. Oro parece, plata sí es. El cofre esconde tinciones de plata y mapas que dibujan conexiones cerebrales. La firma responde a Ramón y Cajal. Nueva virada me veo obligado a realizar. Mi anhelado mundo de las ideas, en un vaivén se tambalea. El propio Platón ligeramente lo colapsó mientras concebía sus teorías dualistas, porque sus neuronas y neurotransmisores mostraron materialismo y mutabilidad en sus ideas. Esos 20-40 nanómetros de separación que el Doctor describió y hoy conocemos como espacio sináptico… Tan mundanos como mágicos para la neurotransmisión química. Comunes a tantas especies del reino animal, con igual mecanismo en humanos… Pero que nos convierten en individualidades únicas dentro de un gran mosaico.

Sin previo aviso… se me escapa un rugido.

27.04.2020 – Luchando por mi propia vida consigo trasluchar. Nuevo cambio de rumbo. Siento cómo la quilla es cada día más robusta, cómo la duda asienta mis bases. Poco a poco aprendo que jamás conquistaré el viento, que a lo sumo jugaré a su azaroso juego.

Citando al experimentado viajero Charles Darwin: “No es el más fuerte de las especies el que sobrevive, tampoco es el más inteligente. Es aquel que es más adaptable al cambio”. Has de adaptarte a los vientos de tu medio para aumentar las probabilidades de éxito reproductivo de tu descendencia. Sujeto individual expuesto a Selección Natural. Nació del Beagle, barco con ideas que volaron a lomos de pinzones.

Cesa mi obsesión por encontrar dirección y sentido a la navegación. Alcanzo un rumbo aleatorio, como el de la Evolución. Mientras, niego los valores sociales impuestos. Y en una evolución moral, dejando el camello atrás, manteniendo mi forma animal, me reinvento en un mamífero carnívoro de la familia Felidae, del género Panthera.

02.05.2020 – Noche oscura, de tempestad, se cierne sobre mi cabeza. Como Capitán me amarro al mástil, preparado para ser sometido por Poseidón, sumido en las profundidades. Sin embargo, y solo entonces, la tormenta amaina, aunque el Escorbuto-19 a bordo continúe. De repente cielo nocturno despejado, cielo estrellado. Fase 0, fase de inicio y reinvención. Asalto el timón.

Contemplo ensimismado el firmamento desde mi diminuta presencia. Me siento Galileo, abrazo su método. Hoy puedo viajar libremente y sin límites hasta muy remotas estrellas. ¿Sin límites, ingenuo? Además de que quizás el propio Universo tenga límites y no sea infinito, existe el límite de velocidad universal, la de la luz, de 299.792,458 km/s. Propiedad inherente a la esencia del espacio-tiempo. Las estrellas que veo e infinitas creo, solo son las del Universo observable. Aquellos astros que han tenido tiempo suficiente para que su luz viaje hasta mis fotorreceptores y mi cerebro procese su información para generar una imagen pasada y bidimensional de la realidad universal. Teoría de la Relatividad.

Mi realidad es relativa, yo exprimo mis potencias para llegar a ser yo. Ofrezco mis anclas a Poseidón. Contradigo la convención y navego a toda vela a barlovento, en contra del viento. No soy nobleza, tampoco mercante. Soy un Pirata sediento de vida, que besa al amor. Soy humano feliz, pleno, satisfecho y completo. Soy mi destino. Soy mis propios valores. Soy verdad. Soy un individualismo colectivo, desde mí para la sociedad. Nada me detendrá en este barco escorado en mi rumbo circular.
Sigo siendo animal, pero ya no soy león, soy niño Homo sapiens… Soy eterno retorno.

24.05.2020 – Solo la razón y el pensamiento nos libran de nuestros propios nudos marineros. Libertad pirata en tu cuaderno de bitácora, cuaderno de Vita, cuaderno de Scienza.



En el presente cuaderno de navegación el Noble Capitán Mercante al mando reportará los acaecimientos a lo largo de esta travesía personal. Bienvenidos a bordo grumetes…


Zoroastro
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