La digestión con Pili y Mili

La digestión con Pili y Mili


Érase una vez, dos amigas, Pili y Mili, que eran inseparables desde que nacieron.
Ellas, eran dos granos de azúcar y desde hacía un tiempo habían acabado encima de una deliciosa tarta de chocolate.

Rosa, era una niña a la que le encantaban los dulces y un día al volver del colegio, su madre y ella pasaron por una pastelería que tenía en su vitrina una apetitosa tarta de chocolate cubierta por el más delicioso glaseado de azúcar.

- ¡Mamá, mamá, cómprame esta tarta para merendar por favor!

Exclamó Rosa, a lo que su mamá después de ver la buena pinta que tenía aquella tarta que reposaba en la vitrina, respondió:

- Está bien Rosa, pero no te acostumbres que tanto chocolate y azúcar no es bueno, se debe comer variado y sano para poder estar sanos y fuertes.

- Sí, mamá… lo sé. Comeré verduras los días que tu quieras, pero porfa compramela, porfa, porfa…

- De acuerdo Rosa, hoy tendrás una merienda especial.

A continuación, la madre de Rosa entró a la pastelería y compró aquella tarta que tanto deseaba su hija. Cuando llegaron a casa, Rosa fue directa a la cocina, cortó una porción de tarta y se la comió.

En ese momento, Pili y Mili que habían visto como no paraban de moverse de un lado a otro desde que salieron de la pastelería, y ahora veían como se introducían en algún extraño lugar nunca antes visto ni imaginado, exclamaron asustadas:

- ¡Pero esto qué es! ¿Dónde vamos? ¡¡¡¡¿Qué va a pasar?!!!

En ese momento oyeron una delicada voz que les hablaba.

- ¡Buenas! ¡Bienvenidas al interior del cuerpo humano de Rosa! Me llamo la digestión y voy a estar a vuestro lado explicandoos el proceso que vais a vivir.

Pili y Mili se tranquilizaron, aquella voz parecía amigable y no tenía intención de hacerles daño.

- ¡Por aquí! ¡Seguirme!

Pili y Mili obedecieron y siguieron el camino que les mostraba la digestión.

- ¡El lugar en el que estabais es la boca, espero que los dientes y la lengua no os hayan hecho daño! ¡Por aquí, seguirme! Ahora os uniréis a otros amigos que os están esperando y así formaréis el bolo alimenticio.

Pili y Mili estaban realmente sorprendidas con lo que la digestión les iba contando.

- ¡Agarraos que ahora vienen curvas! Vamos a atravesar la faringe y avanzar por el esófago, así llegaremos hasta el estómago!

- ¡AAAAAAHHHHH!

Exclamaron Pili y Mili, hasta que llegaron a una especie de bolsa en calma, y se tranquilizaron, mientras se mezclaban, con una especie de líquidos, que la digestión les contó que se llamaban jugos gástricos.

- Ahora sois parte del quimo y nuestro recorrido continúa… ¡Cogeos bien fuerte! ¡Al intestino delgado!

Pili y Mili estaban asombradas, aquél intestino delgado era muy largo y tenía muchas curvas.

- ¡Madre mía! ¡Cuánto movimiento! ¡Espero que lo estéis pasando bien!
Sin embargo, tengo que deciros que aquí acaba nuestro recorrido.
Vosotras al ser dos granos de azúcar sois nutrientes para Rosa por lo que os quedaréis aquí y pasaréis a la sangre.
Ahora vuestro nombre es glucosa y debéis estar contentas porque aportáis muchos nutrientes en el cuerpo de Rosa.
¡Solo espero que hayáis disfrutado de este recorrido! ¡Ha sido un placer haberos acompañado! Pero, ahora, debo seguir mi camino con otros amigos que me necesitan y que aún deben recorrer más lugares.

Pili y Mili entendieron que habían cumplido su finalidad y que ser nutrientes para Rosa era algo realmente bueno, por lo que fueron muy felices y siempre recordaron aquél increíble e inolvidable recorrido junto a la digestión.
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