El libro que escribía solo

Pablo tiene 11 años.

Pablo es alto y delgado. Muy delgado. Tan delgado que todavía lleva pantalones de cuando tenía 6 años.

Es rubio y con los ojos verdes. Aunque sus ojos cambian de color. Cuando el mar está tranquilo, son de un verde claro. Cuando el cielo está cubierto de nubes gruesas y negras, son de un verde-y-gris. Son los mismos ojos que tiene su abuelo.

Su cabello es muy grueso. Tan grueso que cuando lo tiene un poco largo, siempre está en punta. Son los cabellos de su abuela.

El año que viene empieza en el instituto.

A Pablo le gusta mucho leer. Al igual que a su madre. Tiene toda su habitación llena de libros de aventuras, de enciclopedias, de cómics, de revistas. Cuando lee muchas veces ríe. Ríe y ríe de las historias que cuentan los libros. Uno de los libros que más le gustaba de pequeño era uno de adivinanzas y de chistes. Un poco más mayor se leyó toda la colección del Tintín. Y hace poco ha comenzado con todos los libros mágicos como Harry Potter, las Crónicas de Narnia o Juego de Tronos. Y sobre todo le gusta leer antes de ir dormir. Dice que lo hace por que es como sentir la nana que le cantaba su madre de pequeño para que se durmiera.

Pablo un día oyó hablar de los libros electrónicos. Se sentó delante del ordenador que había en casa y al buscar estas palabras por internet a través de un buscador le salieron millones de referencias, y entre todas las de la primera página escogió la Wikipedia.

El año pasado uno de sus profesores les había explicado que en internet podían encontrar muchísima información, aunque a veces poco fiable. La Wikipedia, les dijo que era la enciclopedia hecha por todos los que defendían el acceso a la información de la forma más libre y fácil posible.

La definición que encontró de libro electrónico fue esta: Un e-book o libro-e es una versión electrónica o digital de un libro. En uno de los enlaces de la Wikipedia había uno que decía: descarga un libro electrónico de prueba de forma gratuita. Así que al pulsar sobre el enlace comenzó a descargarse un archivo en el escritorio de su ordenador. Mientras el libro pasaba de internet en su ordenador salían unos iconos en la pantalla que indicaban el tiempo de descarga: 7 minutos, y a la vez iba volando un pequeño libro de una bola del mundo a la imagen de un ordenador que en la pantalla tenía el nombre de Pablo.

Una vez descargado, Pablo lo abrió. En la primera página sólo había una frase que se imaginó que era el título del libro: “El libro sin fin”. Pasó virtualmente de la primera a la segunda página y comenzó a leer. En aquel momento se fijó en el pie de página. Indicaba que el libro tenía 2 páginas. Sin terminar de leer la primera página quiso pasar a la tercera. Era inexistente.

En ese preciso instante llamaron a la puerta. Como estaba solo, tuvo que ir a abrir. Era su madre que venía de comprar y le dijo que le ayudara. Pablo, pensativo, lo hizo lo más rápido posible. Quería saber qué misterio escondía aquel libro, que sabía su nombre, pues lo había visto escrito cuando se descargaba y que a pesar de ocupar mucha memoria, sólo parecía que tenía dos páginas.

Se volvió a poner delante del ordenador. Comprobó cuántas páginas había. Dos. Decidió comenzar a leer. Cuando terminó la segunda página, leyendo con los ojos, sin tocar ni el ratón para ir bajando, se dio cuenta de que ya estaba en la página tres. Y siguió leyendo. Y el libro, como si supiera por dónde iba y que pensaba, iba escribiendo. Y lo más sorprendente es que escribía solo. Y escribía una historia relacionada con sus pensamientos. Cuando había llegado a la página 10 tuvo que dejar de leer.

Al día siguiente, cuando regresó de la escuela, volvió a abrir el libro. El libro decía que tenía 20 páginas. Empezó a leer donde lo había dejado y vio que contaba el sueño que había tenido aquella noche.
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