Alicia en el país de las nanopartículas

Alicia estaba cansada y aburrida.
Sentada en un árbol oía la voz tediosa de su hermana leyendo de nuevo el libro de historia, lleno de datos y sin dibujos ¿Un libro sin dibujos? A quién le puede gustar, pensó Alicia.

De repente y atravesando la copa de un árbol, apareció un conejo gritando !Llegó tarde, llegó tarde!. Alicia se quedó boquiabierta, no sabía si era más extraordinario oír a un conejo hablar o que este fuera capaz de atravesar un árbol (1).

El conejo siguió su camino y se introdujo en una madriguera. Alicia lo siguió con la mirada, miró de soslayo a su hermana y decidió seguirlo, sin pararse a considerar cómo se las arreglaría después para salir. La madriguera del conejo se extendía en línea recta como un túnel, para a continuación giraba bruscamente hacia abajo, tan violentamente que Alicia no tuvo siquiera tiempo de pensar en detenerse y se encontró cayendo por lo que parecía un pozo sin fondo. La caída duró mucho tiempo, caía tan lentamente que le dio tiempo a mirar las paredes mientras caía, estas estaban llenas de libros y estanterías.
—Me gustaría saber cuánta distancia he descendido ya —dijo en voz alta—. Tengo que estar bastante cerca del centro de la tierra.
Veamos: creo que está a cuatro mil millones de nanómetros (2) de profundidad.

Llegó abajo, sin apenas ningún rasguño. De repente vio al conejo salir corriendo, repitiendo cansinamente que llegaba tarde. Lo siguió y llegó a una sala con una mesita de tres patas de cristal macizo. No había nada sobre ella, salvo una diminuta llave de oro. Descubrió que era de oro porqué ponía “llave de oro”, pero extrañamente tenía un color rojo rubí (3) ¡qué extrañó, no es dorada!, pensó dubitativa Alicia.

Ante ella había tres puertas, pero la llave no encajaba en ninguna. Al girarse observó una cortinilla, se acercó y había una puerta y esta vez tuvo suerte, la llave ajustaba perfectamente.
Atravesó la puerta y se encontró un estrecho pasadizo, no más ancho que una ratonera. Era imposible que pudiera atravesarlo y era una lástima porqué al fondo se adivinaba el jardín más bello que sus ojos hubieran visto nunca.

¡Cómo me gustaría poderme encoger como un telescopio!, pensó la niña.

Volvió sobre sus pasos y esta vez, en vez de una llave había una botellita. Se distinguían unas palabras, Alicia se acercó y leyó una etiqueta de papel con la palabra «BÉBEME» hermosamente impresa en grandes caracteres. A pesar de que Alicia era muy prudente, decidió beber de la botella y de repente su tamaño empezó a encogerse súbitamente, el mundo se hizo inmenso, le pareció ver una hormiga con el tamaño de una ¡montaña! (4).

¡Alicia acababa de llegar a NANOLAND!


Traducción científica
(1). No tiene nada de extraordinario atravesar una pared, es simplemente lo que hace un electrón y es lo que se conoce como efecto túnel. Es la capacidad de un electrón para atravesar una barrera de potencial sin pasar por su máximo. Este efecto viene derivado de la propiedad del electrón de poder comportarse como partícula y como onda. Esta es la base de uno de los microscopios más asociados a la nanotecnología, el microscopio de efecto túnel, descubierto por Binnig y Rohrer en 1981.
(2). En la obra original de Lewis Caroll, se habla de millas, nosotros lo hemos trasladado a nanómetros, la unidad básica de la nanotecnología, la cual se mueve entre 1 y 100 nanómetros, siendo un nanómetro la mil millonésima parte de un metro.
(3). Efectivamente el oro puede tener un color rubí, o verde o rosado…pero sólo si tiene entre 1 y 100 nanómetro y esto es gracias a un efecto cuántico que se conoce como plasmón de resonancia superficial y se da cuando el tamaño de las partículas de oro es tan pequeño que cuando le llegan los fotones de luz, estos en vez de reflejar penetran en la superficie del oro, acoplándose con los electrones, generando un efecto resonante del cual depende el color final de la partícula de oro
(4). Finalmente Alicia llega al mundo nano también en tamaño, al reducirse su tamaño a 100 nanómetros. Con este tamaño, una hormiga tendría un tamaño aproximado de 1 millón de nanómetros, aproximadamente. Es decir, 10000 veces más grande que el tamaño de Alicia, por lo que si Alicia midiera 1m la hormiga tendría un tamaño ligeramente superior al Everest.
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