HFD1, la rata obesa

En aquellos días, el Criador eligió 28 ratas marrones, sanas y bien formadas y las distribuyó en grupos de siete ratas en cuatro cajas. A la primera caja le llamó HFD, del inglés “High Fat Diet” y a cada rata le asignó una etiqueta desde HFD1 hasta HFD7.
En la caja HFD, el Criador comenzó a administrarles una nueva dieta consistente en bollería industrial ad libitum, sabrosa pero insana, en vez de su acostumbrada dieta sana y equilibrada, pero poco apetitosa. En la caja vecina, la etiqueta decía CED, del inglés “Control, Equilibrated Diet” y, en su interior, se divisaban otras siete ratas, menos afortunadas, a las que el Criador continuó administrando una dieta sana y equilibrada, cuyas etiquetas decían CED1 a CED7. Más allá había otras cajas, pero HFD1 no podía distinguir ni sus dietas ni sus etiquetas.
Ni HFD1 ni sus compañeras comprendían por qué el Criador les había cambiado la dieta, pero HFD1 era una rata creyente y, por tanto, no se cuestionaba las decisiones del Criador, ya que se consideraba indigna de comprender sus inescrutables designios. Sus compañeras, especialmente HFD3, no estaban de acuerdo con la resignada postura de HFD1; de hecho, HFD3 se oponía a comer la insana bollería industrial porque valoraba mucho su salud. HFD3 se definía como agnóstica; es decir, pensaba que, si el Criador existiera, las ratas no podrían saber nada acerca de él. Para HFD3, todos los sucesos se debían al azar. Aplicando este criterio, el cambio de dieta podría explicarse si hubiese un inmenso número de cajas con ratas en las que las dietas podrían variar en tantas combinaciones que la suya era solo una más de las muchas posibles. A esta teoría, HFD3 le llamaba la teoría del multiverso y le servía para explicar casi todo lo inexplicable. Por su parte, las otras cinco ratas comían sin reparo porque les apetecían los sabrosos manjares, sin plantearse preguntas trascendentes sobre causas y consecuencias de sus acciones.
Siendo coherente con sus creencias, HFD1 comió la bollería industrial sin límites hasta duplicar su peso corporal y sentirse realmente obesa, torpe y enferma al cabo de dos meses. Por el contrario, HFD3 apenas comió lo necesario para no morir de hambre y, en consecuencia, no aumentó significativamente su peso. La convivencia se fue complicando durante los dos meses de dieta alta en grasas, llegando a causar tensas discusiones entre HFD1 y HFD3 en las que, ocasionalmente, intervenían las demás ratas para insultar y acusar de manipuladoras a las contrincantes o para pedir calma.
Súbitamente, la dieta cambió en la caja HFD; de manera que, una mañana, apareció una harina de maíz negro en vez de los acostumbrados bollos. Las siete ratas se sintieron muy sorprendidas con el nuevo cambio. Ninguna era capaz de explicar el suceso. Por supuesto, HFD1 se limitó a decir que era la voluntad del Criador y que rechazarla era una blasfemia. Por su parte, HFD3 volvió a aplicar su razonamiento para decir que el azar había causado este cambio de dieta entre las infinitas cajas HFD existentes. De nuevo no hubo acuerdo en la explicación del suceso, y tampoco hubo unanimidad en la reacción ante la dieta. En efecto, HFD1 hizo de tripas corazón para hincarle el diente a la insípida y poco estimulante dieta, mientras que las demás ratas apenas comieron lo necesario para sobrevivir hasta que el hambre doblegó su voluntad. Por su parte, HFD3 decidió que esta dieta era más conveniente para su salud y que, en consecuencia, podía comer una cantidad razonable.
Transcurridos los 90 días establecidos en el protocolo del Criador, HFD1 sintió que su peso había disminuido significativamente y se sentía menos obesa, más ágil y más sana que antes, aunque no tanto como al principio. Una mañana, HFD1 se durmió con la extraña sensación de olor a cloroformo. En su última mirada, alcanzó a ver a sus compañeras yaciendo en el suelo con sus estilizados cuerpos y su saludable aspecto. HFD1 vio un túnel que acababa en una potente luz y, al final del túnel, le esperaban sus familiares y seres queridos y sintió una paz infinita. Por su parte, HFD3 sintió una profunda tristeza e impotencia a medida que su cuerpo perdía el vigor y se retorció entre espasmos hasta que perdió la consciencia.
Ninguna de las siete ratas pudo ver su nombre publicado en un artículo sobre los efectos beneficiosos de la ingesta de maíz con elevado poder antioxidante en ratas obesas. Por su parte, el Criador lamentó la inconveniente variación en peso y en las demás variables morfológicas y fisiológicas que observó entre las ratas y que causaban elevados coeficientes de variación que dificultaban la identificación de diferencias significativas entre tratamientos.
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