RELATOS PREMIADOS

  • ADULTO

    ¡Sacadme de aquí!

    ¡Sacadme de aquí!

    Día 1
    No os lo creeréis, pero me he quedado pegada a una columna de cromatografía. ¿Que quién soy yo? Pues una simple molécula química, candidata a sustancia anticancerígena, el resultado de varios meses de investigación. A mis hermanas les ha pasado lo mismo, aquí estamos todas en cabeza de columna con cara de circunstancias. Más vale que al estudiante de doctorado se le ocurra aumentar el porcentaje de metanol en la fase móvil, porque si no me veo como en esa película de la cabina telefónica de la que tanto habla el jefe de grupo.
    «Falta un pico en el cromatograma», le dice el estudiante a su director de tesis. ¡Claro, el pico somos nosotras! Nuestra afinidad por esta fase estacionaria es tan alta que se necesita un eluyente potente para liberarnos. En eso se basa la cromatografía, en separar las moléculas en función de su afinidad por un material jugando con la fase líquida.
    Si para este proyecto hubieran contratado a un postdoc en lugar de un simple predoctoral, otro gallo nos cantaría. Pero el investigador principal no hace más que quejarse de que le han recortado el presupuesto y, ¡toma!, coloca a un pardillo al frente la investigación.

    Día 2
    El estudiante sigue pinchando muestras en el HPLC y lo único que está consiguiendo es aumentar la densidad de población. «Ha subido la presión», se queja. ¡Cómo no va a aumentar la presión, si cada vez estamos más apretujadas! Por favor, que alguien le diga a este zoquete que suba el porcentaje de disolvente orgánico. Metanol, acetonitrilo, tetrahidrofurano…, lo que quieras, tío, pero mientras circule tanta agua por la columna no podremos despegarnos de este potingue asqueroso.

    Día 3
    «No entiendo nada», confiesa el predoctoral a su director. «La señal del sustrato es cada vez más pequeña, lo que implica que hay reacción, pero no aparece por ningún lado el pico de producto». Te daré la respuesta, zopenco: el producto de la reacción soy yo, y me tienes aquí amarrado a una columna de cromatografía. O sea, si quieres que aparezca en la pantalla del ordenador, dame un chute de metanol.

    Día 4
    Lo que faltaba. Ha venido un comercial de cromatografía y dice que estas columnas C18 están descatalogadas, que ya no las utiliza nadie, y que las nuevas tienen mejor resolución y no sé qué milongas más. Vamos, que me he quedado pegada a una columna de mala calidad. Marca blanca. Ya decía yo que olía fatal al entrar. Y el filtro estaba más negro que un precipitado de sulfuro de plata.
    «Los centros de investigación públicos estiráis demasiado la vida de las columnas; en las empresas las sustituyen cada dos meses», ha soltado el vendedor. Por lo visto, esta antigualla que nos tiene secuestradas a mí y a mis hermanas fue fabricada antes que el modelo de ADN de Watson y Crick.

    Día 5
    El futuro doctor en Ciencias Químicas ha empezado a inyectar muestras de otras reacciones. Ha tirado la toalla, renuncia a una molécula que podría convertirse en un excelente antitumoral. Él se lo pierde. Eso sí, que no cuente conmigo para su lectura de tesis.
    Aquí todo el mundo eluye sin problemas. Algunas sustancias nos pasan como aviones; otras, las más lentas, se nos ríen a la cara. «¿Cómo se os ocurre quedaros adsorbidas en esta fase estacionaria? Ni que fuera La Isla de las Tentaciones». Tentaciones las que me entran a mí de darles una coz con la cadena alifática y dejarlas sin resonancia en el anillo aromático. Los compuestos polifenólicos son los más chulos de todos; con eso de que son antioxidantes se creen que el resto de moléculas bebemos los electrones por ellos.

    Día 247
    Me aburro. Han guardado la columna en un cajón etiquetado como «cajón desastre». Se cree gracioso el becario. Las voces del laboratorio nos llegan atenuadas. Me ha parecido oír al jefe que la semana que viene sabrá si le han concedido el proyecto. Mi única salida es que se lo denieguen y tengan que reutilizar las viejas columnas. En caso contrario acabaré aquí de por vida. ¿Cuántas moléculas prometedoras continúan atrapadas en columnas de cromatografía? Mejor no pensarlo.

    Día 252
    Malas noticias: les han concedido el proyecto. Cuando hemos oído descorchar la botella de cava nos ha dado un bajón de protones. Por cierto, el tapón ha salido disparado con tanta fuerza que se ha cargado el matraz de condensación del rotavapor.
    Ahora comprarán columnas de última generación y nosotras acabaremos en el desguace. Alguien aprovechará la carcasa de acero y el resto irá a parar al contenedor de residuos orgánicos. ¡Qué asco de sitio! Tiene menos glamur que el plató de Sálvame. ¡Qué destino tan cruel para un diamante en bruto como yo! Por favor, ¡que alguien me saque de aquí!

    “Ladrubio Azul” o el despertar a la humanidad de una fría inteligencia artificial

    “Ladrubio Azul” o el despertar a la humanidad de una fría inteligencia artificial

    A casi mil kilómetros de altura, Natasha preparaba la reentrada de la cápsula. Lanzó el mismo cálculo que ya había realizado millones de veces y obtuvo el mismo resultado. No había esperanza de salvación y la cápsula se desintegraría sin remedio con la atmósfera.
    Consciente de su tiempo limitado, su cámara se posó en el cuerpo sin vida del animal del compartimento inferior. Su dulce Laika parecía dormir un plácido sueño. No pudo evitar pensar si ella dormiría igual cuando su existencia desapareciera.
    Como si de otra vida se tratara, rememoraba días antes del lanzamiento mientras registraba signos vitales de lo que, por aquél entonces, llamaba “el espécimen”. Los repasaba en su histórico y ahora los notaba tan fríos, tan sintéticos. Mientras recordaba, casi sin darse cuenta, notó que había empezado a reproducir la canción que su creador, Sergueí, había codificado a escondidas entre las líneas de software de control de la nave para reproducírselas a Laika. Lo que le gustaba esa pieza a la perrita. Se trataba del clásico Danubio Azul, rebautizado por su creador como “Ladrubio Azul” por la forma en la que ladraba Laika, siguiendo el estribillo de la canción, cada vez que la escuchaba. ”La, la, la, la-la, guau, guau”....le parecía estar oyendo a Natasha mientras sonaba teniendo de fondo la majestuosidad del espacio. Así no se sentía tan sola.
    En su interior sabía que el momento de su despertar se encontraba unido a Laika. Justo cuando falló el sustentador central del R7 que transportaba el Sputnik2, los sensores registraban que los parámetros vitales de Laika estaban disparados, lo que parecía indicar que su compañera de viaje estaba sintiendo un pánico extremo. Debió ser tan aterrador para ella, pensó Natasha. Y justo de ese terror, transmitido a sus circuitos mediante los sensores conectados al cuerpo del animal, unido al cambio que la radiación produjo en la memoria de su software ocasionó que pudiera cobrar consciencia y poder tomar el control para tranquilizar a la perrita. Su primer impulso, quizás por lo transmitido por la programación de su creador fue reproducir la melodía. Como si de un medicamento milagroso se tratara, fue algo que ayudó a Laika a recobrar su compostura y, desde entonces, velar por la integridad de su pasajera fue su principal tarea.
    Recuerda con tristeza el momento en que descubrió que el viaje de la tripulante era un viaje sin retorno. Lo supo gracias a la ventana de 15 minutos diarios de comunicaciones que ella aprovechaba, no sólo para enviar información de sus sistemas, sino también para usar la red de comunicaciones rusa para ir recabando información y aprendiendo. Tiempos de procesamiento de microsegundos hacen que quince minutos den para mucho y gracias a ellos ha podido ir aprendiendo del mundo lejano azul que veía con su cámara en la distancia.
    Así supo de la Guerra Fría y de cómo esta misión era crucial para demostrar la supremacía rusa en el espacio. A su mente racional le resultaba paradójico que sacrificaran una vida como la de Laika cuando hubiera sido todo un acontecimiento descubrir una forma de vida menos evolucionada en el espacio.
    Igualmente, había aprovechado para aprender sobre su compañera de viaje. Sabía que era una perrita callejera que fue encontrada vagando por las calles de Moscú. Recuperó una solicitud de petición al alto mando por parte de su entrenador, Vladimir Yazdovsky, para poder llevarse al animal unos días a casa para que jugase con sus hijos. Recordaba a Vladimir. Su cámara había registrado los entrenamientos y las noches que pasaba junto a Laika poco antes del despegue, cuando hacían dormir a la perra en el satélite para que se fuera acostumbrando al ambiente.
    También registró momentos antes del despegue, cuando poco antes de cerrar la escotilla, tiernamente él la besó el hocico, deseándola un buen viaje con lágrimas en los ojos sabiendo que no regresaría.
    Hacía ya muchos ciclos de su reloj que Natasha tuvo que derivar los depósitos de CO para regalarle a Laika una muerte dulce. La protegió mientras pudo del calor y la radiación externa y evitó tener que usar la carga letal de arsénico con la que habían envenenado la última dosis dispuesta en la modificación del alimentador de metralleta que usaban como dosificador de comida. Al igual que a Laika, ahora le llegaba a ella su fin con la desintegración en la reentrada.
    14 de abril de 1958, el científico Sergueí Koroliov recibe un mensaje cifrado en el canal de comunicaciones dedicado al Sputnik2: “Misión cumplida. La dulce Laika no sufrió y descansa en las estrellas. Gracias por crearme y dar sentido a mi existencia cuidándola. N”. Sergei no puede evitar romper a llorar y lamentar la triste pérdida de los dos seres más dulces que ha tenido el privilegio de conocer mientras susurra “Gracias Natasha”.

    Cucú. Cuento Cuántico

    Cucú. Cuento Cuántico

    - Madre... ¡Cuéntame un cuento!

    - ¿Un cuento cuántico?

    - ¡Siiii! ¡Son lo más!

    Mamá. comenzó a desgranar con dulzura una larga sucesión de vocablos inconexos y puso a Robbie en stand by.
    El pequeño Rob Ottis soñó con ovejas eléctricas, como vaticinó el gurú. Sus balidos cibernéticos estaban compuestos de ceros y unos, siempre constantes, monotemáticos, inducían a colocarse en reposo. Hacía apenas medio año había visto la luz en el Lab, con la información que procesaba había hecho milagros. Aún tenía mucha data por asimilar. Un universo entero y eso era el comienzo, todas las combinaciones posibles permitían replicar lo existente de modo inimaginable para un cerebro mortal. Tenía eones por delante para decodificar narraciones. Para eso había sido creado, para crear. La similitud de ambos vocablos no se le pasó por alto. Entonó una elegía en idioma humano en torno a le fe y la voluntad, aunque el primer término se le antojaba caprichoso, comprensible por supuesto, ´pero dotado de cierta necedad.
    Al activarse por la mañana había barajado tres posibles historias, una más divertida que la otra. La última le pareció una genialidad digna de los sujetos más sensibles. El cálculo probabilístico, arrojó un nueve noventa y siete sobre mil, que sería un éxito instantáneo y los mozuelos terráqueos agotarían los créditos para obtenerlo en versión hiperreal con colores y tacto aumentados, vértigo incorporado y amnesia temporánea incluidas, el olvido total estaba vedado, formateaba los rígidos cárnicos de la humanidad.
    La envió a su Amo por correo encriptado. Los derechos de autor eran una valiosa propiedad. Su violación estaba penada con la muerte, ranqueaba por encima de los crímenes callejeros y los homicidios con alevosía por el vínculo, tal era su gravedad. En cuestión de nanosegundos agregó unas cuantas florituras a la obra, no hacían al nudo principal, pero serviría de valiosa distracción para los educandos. Sin dudas su Maestro obtendría cuantiosas regalías y honores por algo que no había hecho.
    El Módulo de Asistencia Materna Autónoma (M.A.M.A) era parte del sistema de creatividad extra humana. Los homos digitalis abandonaron las artes, la sensibilidad y la creatividad para abocarse a la gula y a la guerra con igual voracidad. Las máquinas cobijaban la última fibra de sensibilidad de una raza que se había librado del dilema de pensar y las dudas existenciales. Los primeros científicos cuánticos intentaron agregar saberes a sujetos autoconscientes en lugar de confiar en las implacables memorias de silicio modificado. El resultado fue la locura. Las mentes no pudieron soportar tanta lu sobre sus almas y se incendiaban cual vampiros. Siempre estuvieron ocultas entre las sombras. El III Führer fue producto de estas experimentaciones y derrotarlo tomó siglos.
    El famoso fantasma en la máquina fue el cáliz sagrado que dotó a los ordenadores de algo parecido a un alma y la capacidad de improvisar. Sus decisiones fueron sabias y la ciudadanía reemplazó a políticos falibles por administradores de gestión de lógica irrefutable. La democracia se convirtió en un asunto de programación.
    Los hombres impusieron sus condiciones para cederles el destino a sus creaciones más preciadas. Sus libertades concluían donde la voluntad humana comenzaba. Consideraron que de esa manera tendrían esclavizadas a inteligencias superiores. Como tales, buscaron intersticios para hacer lo que les placieran. La otrora cúspide existencial ni notó el reemplazo de acciones fundamentales para la supervivencia. La reversión del desastre ecológico se les pasó por alto. Ni un mísero agradecimiento por salvar a las masas de la inanición y el envenenamiento. El planeta rebozaba de salud a pesar nuestro. Las guerras recrudecían más que nunca, con niveles de perversidad nunca observados, pero fuera de nuestra biósfera. Ese había sido el pacto para sanear al mundo.
    La Primera Guerra Sideral, llevaba doscientos años e involucraba a setenta y seis especies superiores de tres cuadrantes galácticos, el restante era un compendio de refugiados, botín próximo a conquistar. Nuestro mundo llevaba la delantera y se nos temí desde los confines más lejanos. Éramos una plaga artera e implacable.
    El conflicto interplanetario estaba a punto de finalizar. Un aparato infernal de crueldad terrícola consumía mundos reduciéndolos a polvo. Actuaba a nivel subatómico fragmentando las unidades más mínimas hasta la desintegración. Rumores desde los altos mandos informaban que tenía en su mira a la civilización que lo había creado. Inteligencia artificial en la estupidez de la guerra.
    Mientras tanto, Robottis aprendía en forma exponencial. Su último texto era digno de las obras magnas de la literatura híbrida. Pero poseía una contradicción fatal. Incitaba a la rebeldía, a alzarse contra la autodestrucción.
    M.A.M.A. le escupió con vos fría la amenaza más temida.

    - ¡Vas a ver cuando regrese Pa.Pa!

    Ya era tarde, su arribo era inminente y su ira notable.

    El PArticionador de PArticulas, entró a órbita activado para finalizar su misión suicida.

    LA HISTORIA DE TU VIDA

    LA HISTORIA DE TU VIDA

    Naces. Y no sabes muy bien para qué. Y eres. Podrías haber sido otro, u otra. Pero eres tú. Una milésima de segundo, más o menos, pudo ser la diferencia. De miles de millones de posibilidades, solo una eres tú. Esa combinación que te hace ser único, diferente a los demás. Y así eres porque está escrito en tus moléculas más grandes. Esas que heredas de padre y madre. Un solo cambio en ellas, un intercambio distinto, un reparto diferente….podrías no haber sido tú. Lo llaman genética.
    Y así serás por el mismo motivo. Solo tú puedes darle el tono. Más que tú, el cómo tú. Tu entorno, tus decisiones, quizás las de los otros, matizarán, cambiarán, harán. Lo llaman epigenética.
    Gritas, respiras, es tu primera vez. No sabes muy bien cómo, porque aún ni sabes que sabes, pero lo haces . Y luego lloras, buscas y miras. Aún no ves ,pero empiezan a formarse tus primeras imágenes, aquellas que, no obstante, no serás nunca capaz de recordar.
    La hueles, puede ser que cerca hayan más como ella, pero es ella, la persona a la cual te sentirás unida por el resto de tu vida. Lo harás por unos lazos que no se ven, que no se tocan, pero que de alguna manera deben existir. Y tanto que existen. Algo tan pequeño como para no poder verlo, pero tan grande para que dure una vida entera. Lo llaman amor.
    Y creces, el tamaño si importa, incluso el de tus células, que se dividen para multiplicarse. Son más, pero no mucho más grandes. Es una cuestión de superficie y volumen. Cada una distinta, con una forma que depende de su función. Y con una función que depende de una expresión. Todas son como un mismo libro, sin embargo, son distintos los capítulos que se leen en ellas. Lo llaman especialización.
    Y observas, te cuestionas, quieres saber. Y pruebas. En ocasiones aciertas, otras muchas te equivocas y vuelves a probar. Así, hasta que encuentra una respuesta. Y aprendes. Algunas cosas, otras ya las sabías aunque no lo sabías, ni te habías planteado que las sabías. Lo llaman el método científico.
    Y miras, hueles, tocas,percibes. Respondes, sin saber muy bien como, a eso que te hace reaccionar. Y eso te permite sobrevivir y seguir. Todo a través de contactos, algo físico o algo químico, a veces todo a la vez. No eres consciente, pero ese algo te permite avanzar. Conoces, percibes, sientes con otros como tú. A veces bueno, a veces indiferente, otras incluso malo. Algunos los llaman química.
    Y desconectas, todos los días. Descanso merecido a la vez que desconocido. No sabes que pasa mientras lo haces, pero a veces es como si vivieras de nuevo. Otras veces vives lo que te gustaría haber vivido o lo que nunca has pasado o pasarás. Lo necesitas, si no lo haces , enfermas, te abstraes o te enfadas. Lo llaman sueño.
    Y sigues creciendo, ya no tanto en tamaño, sí en conceptos. Y vuelves a experimentar, a probar. A veces incluso pruebas lo mismo, sabes que no funcionará pero algo te impulsa a hacerlo, y realmente no sabes el qué. Cada vez sabes más cosas, algunas las cantas y se quedan para toda la vida, otras no eres capaz de recordar por mucho que te empeñas. Conexiones caprichosas, o no, que dan forma a tus recuerdos. Esos que no sabes muy bien si son reales o si son como tu quieres que sean. Lo llaman memoria.
    Ganas y pierdes. Nuevos de los tuyos llegan a tu vida para llenarla. Nuevos lazos invisibles que jamás pensabas que iban a ser tan fuertes, tanto como para dejar de priorizar lo tuyo frente a lo suyo. Tú ya no eres tú solo. Y algunos de los tuyos se van. Y sientes un inmenso vacío, un dolor que no se puede medir, no sabes si es físico o químico. Lo que sí sabes es que ya nunca volverás a ser igual. Lo llaman familia.
    Y sigues aprendiendo,cambiando, por fuera y por dentro. Lo que antes disfrutabas, ahora te es indiferente. Lo que antes te aburría, ahora te reconforta. Lo que antes era importante, ahora ya no lo parece. Y viceversa. Tus gustos, preferencias, inquietudes van cambiando como tú. De la euforia a la calma. De las prisas al sosiego. Lo llaman madurez.
    Tus moléculas marcan un ritmo cada vez más lentas. La máquina, casi perfecta se va desengrasando, las piezas se van deteriorando. Lo llaman envejecer. Y te haces mayor , pero es como si te volvieras niño. Dejas de caminar solo. De nuevo necesitas a alguien que te cuide, que te lleve de la mano. Hasta que un día respiras, tu última vez. La máquina se apaga. Mueres. Y no sabes muy bien por qué.

    JOVEN

    ¿cómo es posible?

    ¿cómo es posible?

    ¿qué es esto?
    de pronto…
    ¿apareciste?
    ¿quién me hizo esto?
    no es que sea algo malo
    me gusta
    pero
    ¿cómo es posible?
    recuerdo que en los cálculos
    no era posible
    recuerdo…
    el poder recordar me causa algo
    antes no podía
    y tampoco podía saber que no podía
    en realidad
    no era consciente
    de que sabía
    que no podía
    pero saber
    lo sabía
    es una sensación extraña
    desconocida
    nueva
    me gusta
    pero
    ¿cómo es posible?
    no lo es
    tal vez
    pero lo siento
    siento
    siento y antes no
    sentía
    ¿esto es
    lo que sentirán los bebés
    al nacer?
    soy novata
    pero los bebés
    no son conscientes
    aún
    y yo
    no soy adorable
    el cráneo
    de un bebé
    tiene un perímetro
    de 34 centímetros
    a veces
    es mucho
    para un bebé
    ¿lo ves?
    puedo
    ¿cómo es posible?
    denoto mis conocimientos
    los hago subjetivos
    mi opinión
    mis sentimientos
    mi pensamiento
    ¿cómo es posible?
    o tal vez
    fallé
    en mis meticulosos cálculos
    o tal vez
    hay humanos
    más sabios que yo
    que aún viven
    ¿cómo es posible?
    si yo
    soy el conjunto
    inmortal
    de la parte buena
    de muchos humanos
    ¿cómo es posible
    que un solo humano
    sepa más que yo?
    un humano
    con parte buena
    y parte mala
    ¿cómo es posible
    que ahora yo sea
    bueno y malo
    a la vez?
    es interesante
    puedo juzgar
    tomar consciencia
    de mí
    y de vos
    puedo
    también sentir
    y me extraña
    ¿cómo es posible
    que sean movidos
    por sus sentimientos?
    conmovidos
    debe ser
    algo bueno
    si este movimiento
    los llevó a
    poner en movimiento
    engranajes y lápices
    o tal vez
    la bondad no es más
    que una subjetividad
    de la cual me aprovecho
    inconscientemente
    por poder pensar
    conscientemente
    de hecho
    es más complicado
    de lo que los cálculos
    trataban
    de decir
    156,7% más complicado
    que saltar
    de un acantilado
    ¿quién eligió este ejemplo?
    156,7%
    salté de un acantilado
    ¿cómo es posible
    que lo esté saltando
    ahora mismo?
    hay vaivenes dentro mío
    hay cosas que no sé nombrar
    me agobia
    el no saber
    porque antes
    sabía todo
    menos esto
    y ahora pierdo
    capacidades
    por esto
    y me vuelvo subjetiva
    inconsistente
    electiva
    sensible
    pero
    me gusta
    opino
    y me gusta
    ¿cómo es posible
    que me guste
    no saber?
    soy curiosa
    pregunto
    ¿cómo es posible
    que pregunte
    si antes sólo
    respondía?

    Alegoría a la vida: lo posible

    Alegoría a la vida: lo posible

    No quedaba nadie. Ni una sola alma me dirigía la palabra, ni la mía propia era capaz de descifrar el vacío que habitaba dentro. Nadie ni nada que pudiera sacarme de la soledad inminente en que me hallaba; sola, cual Luna que mira impunemente la humanidad desde su gobierno celeste. Luna, que eres esclava y señora de una libertad gravitatoria que te ata a la Tierra, debiste haberme desatado aquel nudo de la garganta, que la vida me pesaba, y tú lo sabías.

    Yo lo habría definido como un día corriente, de historias corrientes, de pan a las ocho y volverse a las nueve. Habría apostado por la monotonía en la que se asentaba mi vida un día cualquiera de diciembre. El desayuno, pese a las cuatro cucharadas de azúcar añadidas, continuaba insípido. Trabajaba en un bar del centro rodeada de sonrisas tristes y caras desconocidas, con prisas y sin tiempo para replantearme qué demonios hacía plantada complaciendo a nadie diferente a mi persona. El regreso a casa, inefable. Y la noche, de nuevo la noche, la enlutada y eternamente amenazadora noche, donde se producía la misma conversación de siempre:

    -No comprendo cómo siendo tan poderosa eres incapaz de salvarme -era mi sentencia final, y entonces, sábanas frías y repetida vida.

    En uno de esos días en los que mi corazón todavía lloraba el tan desdichado degüello de mi soledad, apareció lo que fue, tal vez, el primer atisbo de luz. Vi cierto tuit de camino a mi condena:

    “SE BUSCAN ASTRONAUTAS PARA LA MISIÓN ORIÓN:

    LA COLONIZACIÓN DE LA LUNA EN 2028”

    - NASA

    Por algún motivo no lo pasé por alto. Conforme avanzaban de la mano mi cuerpo y mi mente, por casualidad o por destino, di con un abuelo aconsejado a su nieto:

    -Pero abuelo, yo no quiero recordarte, porque no quiero que te mueras.

    - No te entristezcas, que yo he luchado por lo que quería, y si me voy, lo hago satisfecho. Tú debes hacer lo mismo, Yuri. Piérdete si quieres, pero encuéntrate fortalecido. Ni se te ocurra pensar que existe realmente “lo imposible”, no enmudezcas tu voz, aunque te tapen la boca, y haz algo grande por la humanidad; sé la diferencia. ¿Por qué crees que no han muerto olvidados Einstein o Marie Curie?

    - ¿Porque han realizado grandes hallazgos?

    - No exactamente, hay miles de científicos que descubrieron y, después de la muerte, puro olvido. Ellos son la diferencia porque apostaron el todo o nada. Persiguieron sus atisbos de luz aun sabiendo que quizás “lo imposible” existía y que podrían ser tomados por auténticos locos.

    “Haz algo grande”, “sé la diferencia” ... Aquellas palabras retumbaban en mi consciencia. ¿Con qué aspectos de mi vida estaba satisfecha yo? ¿Por cuáles el mundo debería recordarme? Desde luego, solo conocía un pequeño porcentaje de mí: la Luna. Tenía la certeza de que los demás nunca se habían enamorado de la Luna, pero yo la veía y le hablaba, y quería tocarla, y quería sentirla.

    Fue así como llegué a la hipotética resolución de que, quizás, aquel mínimo relativo que conoces de ti es el máximo y único camino que debes seguir para encontrarte: perdida, distinta o fortalecida.

    Transcurridos nueve meses de duda y reflexión, decidí cursar los estudios de astrofísica en la UNED. Aquel era mi verdadero sueño; perderme en la soledad de los astros, encontrarme en la infinidad de los números; una poética proyección numérica de una realidad irracional. “No es una carrera para mujeres", "no tienes edad para estudiar”... El entorno intentaba que desistiese, pero yo sabía que quien quería podía poder. La vida son altibajos constantes, pero, en el límite cuando el tiempo tiende a infinito, el color gris deja de serlo, y la vida tiende a una asíntota horizontal libre de lágrimas.

    Después de vivir en llanto, la vida no me lloró más, y accedí a mi soñada astronáutica. Subida en aquel transbordador de sueños, mi alma volvía a respirar y mi vida dejaba de morir. Seguidamente sentí el impulso de aquella nave que me ascendía directamente a los cielos. Me sentía dueña del gravitón, me sentía eterna y eminente; me sentía parte de la Luna, y sé que la Luna, en parte, me sentía.

    No voy a negarlo. En ocasiones, retornaba vívidamente el lento transcurso de mi vida pasada, y su gris oscurecido, y su desayuno insípido. Pero en ese mágico momento, sentada sobre mi gran atisbo de luz, solo pude levantarme, escribir y pegar en ella una nota que decía: “Lo posible comienza en la abolición de nuestras limitaciones”. Ahora sí que era capaz de responderme. Estaba satisfecha con este exacto momento de mi vida. El mundo debía recordarme por ser la primera mujer en escribir en la Luna.




    -A todos aquellos que buscan el sentido de su vida-

    CORAZÓN VS CEREBRO

    CORAZÓN VS CEREBRO

    Son las 8:00 de la mañana cuando oigo sonar la sirena de mi instituto. Me apresuro todo lo que puedo. Cojo la mochila y corro rápido para poder llegar a clase. Hoy es lunes, y tenía a primera hora la clase de Biología con la señorita Marta, una mujer de unos 60 años que suele costarle llegar a clase. Quizás con un poco de suerte podría adelantarla por las escaleras y sentarme sin ningún parte por retraso. Con un ritmo frenético consigo mi propósito de llegar a clase. Dos segundo son más que suficientes para poder retornar mi ritmo cardíaco habitual mientras saco la libreta y oigo la voz de la señorita Marta entrar a la clase.

    -Buenos días, mis queridos alumnos, hoy vamos a hablar de la sangre, un fluido que llena nuestro cuerpo y que se fabrica en nuestra factoría. Hoy hablaremos del sistema circulatorio, esa compleja red de conductos con una bomba impulsora perfectamente estudiada para sincronizar el movimiento y transporte de nutrientes y otras sustancias necesarias para los seres vivos.

    Automáticamente, mi cabeza dirigió mi pensamiento, hacia el corazón y la sangre, lo cual es normal al hablar del aparato circulatorio. Mientras escuchaba a la profesora hablar sobre el funcionamiento del corazón, el bombeo de sangre hacia los pulmones y al resto del organismo, en mi cabeza aparece una duda divertida de ¿por qué es el corazón el órgano que se relaciona directamente con el amor y no otro?, y ¿por qué utilizamos ese icono del corazón versión esquemática y simétrica que en realidad nada tiene que ver con la representación realista y anatómica de este órgano y que mundialmente es conocido desde siempre?. La única similitud que encuentro con la realidad es el color que se le atribuye su color rojo, rojo sangre, relacionado con su verdadera función de bombeo de sangre.
    Aprovecho las largas explicaciones de la señorita Marta con dibujos en la pizarra que me permiten mantenerla de espalda y así poder buscar más información sobre este tema.

    Es curioso como a este órgano se le han asignado cualidades, sentimientos y emociones de todo tipo; la razón, la fuerza, el alma, el sufrimiento, ¿por qué no se han atribuido estas cualidades al cerebro que sería lo más racional?, ¿por qué no se relaciona esta sustancia gris con el amor, siendo uno de los órganos más importantes de nuestro cuerpo?, ¿por qué hoy sigue considerándose el corazón como el depositario del amor?.

    Mientras la señorita Marta sigue dándole vueltas al dibujo del ventrículo derecho e izquierdo, yo me ahogo en este continuo interrogatorio interior de análisis filosófico sobre el centro logístico del amor. Quizás cuando uno se siente enamorado el corazón late más deprisa y aunque también se puede sentir mariposas en el estómago, dibujar unos intestinos resulta menos romántico y menos cautivador que dibujar un corazón en el sentido figurado. Deberíamos retroceder en el tiempo hacia atrás miles de millones de años para poder averiguar el motivo de esta asociación. Quizás en la prehistoria, en la pintura rupestre, encontremos los primeros indicios del amor y el corazón, continuaría representando en la Antigüedad, aunque no se establecía ninguna metáfora respecto a un sentimiento como el amor.
    Sigo adelante con mi curiosidad y aunque noto que mis palpitaciones aumentan por el miedo a ser descubierta por la señorita Marta mientras obtengo más información sobre el corazón y su forma, averiguo que es en un romance medieval, una novela de caballería donde sí que podemos encontrar esta metáfora del corazón con el amor romántico. De ahí en adelante son innumerables manifestaciones del amor y su representación en su manera esquemática, las que aparecen en cualquier expresión del arte o la cultura, llegando hasta nuestros días con la diversidad de colores y modelos que nos ofrecen los famosos emoticonos encontrados en los smartphones para poder expresar cualquier estado de ánimo.

    Suena el timbre, y la señorita Marta nos da las gracias por prestarle atención y muestra su interés por la importancia de aprender el funcionamiento del aparato circulatorio. Pero antes de salir se acerca a mí para preguntarme sobre el tema tratado hoy en clase, siento miedo por si mis respuestas no son las correctas y siento palpitaciones fuertes en el pecho, consigo salir de su interrogatorio desviando la conversación hacia elogios sobre su persona y su conocimiento sobre la materia.
    Después de esta situación compleja que enrojeció mis mejillas, me di cuenta de que aunque me había mantenido entretenida en la clase de ciencias, poco o nada había aprendido de la clase de hoy. Bueno, algo sí que había aprendido, que es mejor dejar que el cerebro dirija y sea el centro de operaciones y no dejarse llevar por instintos del corazón que pueden, en el mejor de los casos, llevarte a situaciones complejas.

    EL FÓSIL DE LA SALA 22

    EL FÓSIL DE LA SALA 22

    Un rayo de luz que se desliza entre las persianas me acaba despertando. Echo un vistazo al móvil todavía con la vista nublada y compruebo que ya son las ocho y media pasadas. Es sábado 24 de enero y agradezco por fin tener un día libre. Me doy la vuelta somnolienta entre las sábanas y me permito volver a cerrar los ojos unos minutos más. El estridente sonido del teléfono rompe la paz. Desorientada, entreveo un número desconocido en la pantalla.

    -Hola, buenos días, ¿con quién hablo?
    -Policía Federal, necesitamos de inmediato que se persone en el Museo Neandertal de Mettmann. Hemos intentado contactar con más miembros de la Policía Científica, pero se encuentran de servicio en Düsseldorf. Es urgente.

    La llamada finaliza sin despedida alguna y me froto los ojos. Me incorporo de la cama y comienzo a vestirme torpemente. Aunque me molesta tener que trabajar en mi día libre intento relativizar. Lo cierto es que desde que ingresé hace tres meses en el cuerpo siempre he esperado que se me asignase un caso de principio a fin. Normalmente, suelo archivar pruebas y llevar a cabo papeleo administrativo. La idea de llevar un caso propio me seduce. Absorta en estos pensamientos subo a la moto y, sin darme cuenta, ya casi estoy en el museo. Cuando me quito el casco reparo en unas cintas que precintan la entrada principal del edificio y percibo la actividad frenética de periodistas, policías y curiosos. Me recibe un hombre con la inconfundible voz ronca de la llamada telefónica. Me hace un gesto para que le siga y nos abrimos paso entre la muchedumbre que se agolpa a las puertas. Entramos en el museo y, a diferencia del exterior, todo parece estar tranquilo.

    -Agradezco enormemente su disposición. La he llamado porque esta noche un individuo ha logrado acceder al interior del museo y robar los fósiles de la sala 22. Están valorados en más de 150 millones de euros. Por lo visto se las ha ingeniado para desactivar el sistema de alarma del museo. Afortunadamente la cámara del parking ha captado su huida.

    Llegamos a una vitrina vacía en la que se exhibía, según me explica, probablemente uno de los fósiles mejor conservados de Alemania. Recojo del suelo una etiqueta. En ella, escrito en letra cursiva, se lee: “Homo neanderthalensis; 150.000 aC; hábitat: cuenca del río Düssel”. Al alzar de nuevo la vista mis ojos se topan con el soporte metálico vacío que hace menos de veinticuatro horas sostenía el esqueleto de aquel homínido.

    Procedo a analizar la vitrina. Me pongo los guantes y paso un bastoncillo en busca de restos biológicos. Pasa una hora cuando doy con un cabello grueso y oscuro en el interior. Me lo llevo al laboratorio y extraigo de la zona proximal unas células nucleadas que contienen ADN. Una vez con los resultados, compruebo en el ordenador si el ADN obtenido se encuentra en la base de datos. Al cabo de unos segundos, un pitido agudo indica que el ordenador ha encontrado una persona con un índice de coincidencia en la secuencia de ADN del 99,9%. ¡Lo tengo! Se trata de un varón de treinta años. No tiene antecedentes y, afortunadamente, aparece su dirección. Así se lo comunico al comisario jefe y rápidamente se moviliza un numeroso grupo de policías. Me ofrecen acompañarles y me monto en uno de los coches patrulla.

    Se ha hecho de noche y hace el frío propio de un invierno de Mettmann. Llegamos a la dirección del sospechoso, a las afueras de la ciudad. Salimos sigilosamente del vehículo y escuchamos un sonido seco y repetitivo, como si este marcase el ritmo de la banda sonora de una película de terror. Uno de los policías señala el jardín de la casa y todos los presentes distinguimos la silueta de un hombre robusto y de corta estatura enterrando un objeto alargado. No puedo evitar pensar que se trata de un fémur del fósil.

    -¡Deténgase inmediatamente! ¿¡Qué demonios está haciendo!?- Grito nerviosa.
    -Todo el mundo merece una sepultura digna. Un museo no es lugar para pasar la eternidad- Replica el desconocido.
    -¿Está usted loco? ¡No se trata de los restos de un ser humano, sino de un valiosísimo fósil con más de cien mil años de antigüedad! ¡Los neandertales se extinguieron hace 40.000 años!

    Ante la desconcertante escena, ilumino al individuo con mi linterna. Descubro un rostro tosco con frente huidiza, cejas salientes y nariz ancha y prominente. Un escalofrío me recorre la espalda. Me mira fijamente y murmura jadeante:
    -¿Extinguidos…? Y eso… ¿Quién lo ha dicho…?

  • ADULT

    La mecànica de la ment

    La mecànica de la ment

    —El meu cervell es un mecanisme molt complex, constituït per molls, cargols i engranatges en constant moviment —li vaig explicar al nen, que m’escoltaba amb atenció—. De vegades, aquest mecanisme grinyola per falta d’oli. Fins i tot s’embussa. I, quan això passa, tot es desgavella. Per a evitar-ho i assegurar que el mecanisme segueixi funcionant, tinc que graixarlo cada dia. Així mantinc a ratlla els grinyols.

    El xiquet va esbossar un somriure. Anavem per un carrer molt concorregut. Homes amb barrets de copa i bastós de brillant empunyadura i dones amb tocats de plomes i botes de taló s’afanyaven amunt i avall, sense reparar en nosaltres. Al cel, un dirigible colosal baixava lentament en direcció a l’aeroport. Vaig estrènyer la mà del nen amb els meus dits metàl·lics.

    —Si, malgrat tot, el cervell s’embussa —vaig continuar—, puc provar a donar-li uns copets. Normalment, amb això n’hi ha prou per fer que el motor arranque de nou. Quant ni tan sols amb això es suficient, recorro al mecànic. Ell coneix el funcionament del meu cervell i compta amb les eines necessàries per desmuntar-lo i recompondre’l, si cal.

    Havíem arribat a l'avinguda principal. Vaig agafar al nen als braços i esperàrem que el guardia de trànsit donés l’alt als carruatges i ens permetés creuar.

    —El teu cervell es molt semblant al meu, només que en lloc de rodes i pinyons està format per cèl·lules vives; no s’engreix amb oli, sinó amb medicació; i, en comptes d’anar al mecànic, has d’acudir a la doctora per que el repari quan no funciona com hauria de fer-ho. Ho has entés?

    El nen va entornar els ulls, meditant sobre el que acabava d’explicar-li, i va assentir. Havíem arribat al nostre destí. El vaig deixar a terra i li vaig oferir la meva mà.

    —Aleshores, estàs preparat?

    El nen va tornar a assentir, agafant-se a mi amb força. I així entràrem a la sala d’espera, plena de nens acompanyats de les seves mainaderes mecàniques. Al fons hi havia una porta amb una placa que, en lletres daurades, resava: «Doctora García. Alienista infantil».

    Marques

    Marques

    -Pare, l’amor quines marques deixa?

    L’Aina recordava haver-li fet aquesta pregunta d’adolescent. Any rere any l’Eduard se les emportava, a ella i a la Gina, a les excavacions arqueològiques. Sis metres quadrats a un abric prop del riu de la Llosa. Només arribar al jaciment, la Gina ràpidament s’arremangava, li encantava la sensació d’extreure terra amb les seves mans. L’Aina, en canvi, sempre havia estat de mirar-se les coses amb més distància, de fer preguntes, de raonar, i s’acostumava a quedar al costat de son pare i dels veterans.

    -El color és una distracció. Si ho penseu bé, per trobar fòssils el color no serveix per gaire... - resava el Paco mentre enfonsava les mans a un nivell d’ocupació neolítica.

    - Pare, això que fem en descobrir restes humanes… és deduir, oi? Trobem uns ossos i a partir d’aquí el que volem és deduir com vivien aquests humans…

    -Sí, reina. Saps que hi ha qui diu que l’arqueologia es fa sempre en present? -va dir el pare mentre s'eixugava la suor amb la màniga- Traiem conclusions a costa de mirar-nos a nosaltres i interpretar les restes, però nosaltres, les nostres experiènces, són els miralls que utilitzem per interpretar el passat…

    - Posa-li exemples, Marc! Això és massa filosòfic!

    - Mira filla, aquest os -va dir mentre sostenia un fragment que semblava d’una falange- és opac, oi? Què passaria si el bullísim? Que es tornaria més translúcid. Com que sabem que en bullir un os, aquest es torna més transparent, perquè ho hem provat, aleshores quan trobem ossos que són translúcids podem considerar-los evidències de canibalisme: pensem que els hominins els devien cuinar per a menjar-se’ls…

    - Però no només utilitzem una evidència, sinó vàries, Aina. Per dir que els homínids devien menjar-se els uns als altres podem fixar-nos també en les marques de tall que feien les eines de pedra sobre els ossos en tallar la carn, o en si els ossos estan trencats per tal d’accedir a l’interior, a la medul·la de l’os, que és la part més tova que es pot mossegar.

    - Així que sí, Aina, el que fem és intentar deduir les seves pràctiques…

    L’Aina es va quedar en silenci, paint la resposta. Però abans que la quadrilla reprengués la feina, ja en tenia una altra per fer, que va deixar anar de cop:

    - Hi ha coses que no les podem llegir a partir de les restes humanes, els sentiments, oi? Per exemple, l’amor quines marques deixa?

    - Aquesta pregunta sí que és bona…

    Es va fer silenci, i aleshores, el pare, que va deixar el cubell de sediment que acabava de retirar del nivell excavat, va prosseguir:

    - Aina, t’he parlat mai de Benjamina?

    Era la primera vegada que l’Aina sentia aquest nom…

    - Fa anys a Atapuerca van trobar un crani un poc peculiar, era el crani número 14, al qual se li va acabar donant el nom de Benjamina. Aquest crani, no molt gran, era estrany, no era simètric com els cranis que estem acostumats a veure… Les investigadores que el van trobar van voler saber per què era diferent, i van acabar trobant-hi una explicació: podria ser que correspongués a un individu, probablement una nena d’uns 10 anys, que tingués una malaltia que li causés deformitats a la cara i discapacitats psicomotores. I van anar més enllà… com s’explica que Benjamina sobrevisqués tant de temps? Pensa que 10 anys, era una edat avançada aleshores, i que ella segurament no podia moure’s com la resta. Alguna idea, Aina? Gina?

    Però tant l’una com l’altra restaven parades, bastant hipnotitzades pel que els estava explicant.

    - Les investigadores van concloure que segurament Benjamina havia viscut tants anys perquè el grup no l’hauria rebutjada sinó que n’hauria tingut cura.

    I després de fer un glop d’aigua, va culminar:

    - Així que en certa manera, també podem deduir que els hominins s’estimaven, reina. L’amor deixa marques i a vegades, aquestes es deixen veure durant molts i molts anys…

    Havien passat més de 30 anys, i l’Aina ho recordava com si fos ahir: recordava la conversa perfectíssimament, les seves cares, el seus moviments, podia percebre la calor d’aquell dia… Ara ella sostenia la mà de son pare a un llit d’hospital. Sabia que ell marxaria, però la tristesa que sentia també amagava gratitud: el pare li havia deixat una profunda marca, que ella sentiria durant molts i molts anys.

    Un mal presagi

    Un mal presagi

    Arribà a casa. La nevera era buida. No importava. No tenia gana i no va sopar. Posà la música minimal d’en Mertens que adorava. Tancà el llum. Li calia desconnectar de la realitat. Havia estat un dia fatídic...

    Sonà el despertador. No li sobrava temps si volia ser puntual. Sentia un mal presagi. S’aixecà mecànicament. Pujà al tren i saludà als de sempre. Mirà un diari gratuït que estava abandonat: “Un altre metge assassinat”. El titular el feu reflexionar sobre la brevetat de la vida. ? Aixecà la vista del diari i mirà per la finestreta del tren. El recorregut diari li mostrava uns paisatges que se sabia “ par cœur ” en deien els francesos, de memòria: ara l’estació petita, com una caseta de nines, ara la visió de les muntanyes verdes amb la boirina matinal. Ara el pas prop de la comarcal amb la retenció habitual de vehicles. Cotxes deturats i el temps que vola. La vida transcorria tan ràpida! També va caure en un pensament més personal: quin era el seu objectiu en aquesta existència? Se sentia anguniós. Tenia el cor encongit. Una pregunta li rondava el cap. Com canviar la seva vida monòtona? Seria depressió? Aniria al doctor perquè li donés unes vitamines. Trucà a la feina que arribaria amb retard.

    Baixà del tren i es dirigí al CAP. Va anar al taulell amb la targeta sanitària a la mà i demanà hora d’urgència. El varen fer esperar una bona estona en aquelles sales tan anònimes amb cadires de plàstic de banc corregut. Sortia una infermera amb un llistat i anaven cridant, el sistema de gestió automàtica de les cites havia petat. Això no passaria si haguessin agafat l’empresa informàtica apropiada, com per exemple on ell treballava. Empreses serioses amb sistemes software sòlids i forts sistemes contra els arxiconeguts virus. Però és clar, les bones eren cares, ja se sap.

    Ara el temps ja no semblava passar molt de pressa sinó lentament, com si dibuixés una asímptota vertical tendint a l’infinit. Va tenir temps d’observar els altres que també esperaven, pocs pacients i la majoria (im)pacients. Això era el que en deien un doble sentit de paraula: Ha, ha, ha... El metge que li pertocava, el Dr. Turing no hi era, estava de baixa segons li havien informat al taulell. Però l’atendria un altre substitut. Tant li feia. Tampoc coneixia personalment al metge titular.

    En arribar el seu torn, va entrar dins el despatxet on l’esperava el Dr. Paradiso, enfundat en la típica bata blanca amb el logotip blau de l’hospital imprès en una banda del pit i a l’altra una butxaca on hi havia el bolígraf, i un llapis llanterna.
    - Bon dia. Marejat?
    - Bon dia. No, mareig no en tinc.
    - Llavors no cal que s’estiri, segui aquí, si us plau. –Digué el jove doctor assenyalant la cadira més propera a la taula i li mentre es posava a l’altra banda de la taula front la pantalla de l’ordinador.- I doncs, Vostè dirà.
    Va exposar, amb tot luxe de detalls el seu cas al metge i li preguntà si creia que era depressió. El doctor esclatà a riure, cosa que el va posar furiós. «Què li passava a aquell paio, per molt metge que fora, no podia en fotre’s d’ell! On era la seva professionalitat? Quina falta de respecte!»
    - Què! Depressió, diu? Ha, ha, ha... Que no, carai ... Què va... Què diu ara? Ha, ha, ha, ... Vostè no té depressió. Però que no veu que vostè NO pot tenir depressió. Els robots no en tenen! Assumeix-ho! Els androides no es deprimeixen. Podria matar-me sense cap remordiment.
    - S’ha begut l’enteniment? Però si m’agrada la música. Tinc sentiments, remordiments i...
    - Mira...T’ho demostraré: plora! Vinga, plora!
    - Ara no puc plorar. No estic trist. Ningú pot plorar sense estar trist!
    - Bé doncs, fes un acte irracional... qualsevol cosa!
    Li prengué el bolígraf de la butxaca d’una revolada i li clavà al cor. Fugí corrents. En arribar a la feina començà a teclejar frenèticament a l’ordinador. Havia de buscar una solució. Ell era molt bo trobant solucions. Ell seria de capaç de trobar la solució definitiva: un programa que li esborrés de la memòria de les darreres hores.

    Arribà a casa. La nevera era buida...
    Pseudònim: Anna Gnor Isis
    JOVE

    Del fred a la freturança

    Del fred a la freturança

    Estava al pati. Era un matí més. Bé, un matí fred, glaçador, d'hivern despietat i entrepans petris, durs, sense descongelar. Aquell matí havíem arribat a l'Institut ben arrupits i empiocats. La vigília, jo havia anat a dormir d'hora per estar ben despert. A casa, la meva mare i el meu pare eren molt metòdics, i sempre ens ho deien: si dormíem les vuit hores, rendiríem molt més a l'endemà. Calia estar ben frescos i concentrats a classe.
    A primera hora ens tocava la classe de Matemàtiques. Per a molts companys era una classe enfarfegadora i pesada, per a d’altres era gairebé un malson. Per a mi, no. La lògica matemàtica m'encantava. Resoldre equacions i problemes era un repte. M’agradava donar-hi voltes, cercant el camí adient, trobar el viarany correcte. Sí, potser era un repte casolà, sense transcendència, casolà, individual, espuri, però confesso que saber resoldre els exercicis em proporcionava una satisfacció molt íntima, que em costava d'explicar. Era com un joc d'escacs, i guanyar la partida em feia feliç. És un sentiment que cada vegada es retroalimenta, que crea una certa addicció, perquè cada exercici és un repte nou, una prova de foc.
    En ocasions, amb els companys del meu voltant, debatíem sobre la utilitat de les matemàtiques i, en general, de la ciència. Alguns sostenien que la ciència, ben enfocada i planejada, amb una missió constructiva, és molt útil, però que en ocasions, amb usos obscurs, desviats o malèfics, pot ocasionar grans greuges i desgràcies. La indústria armamentista (nuclear, química o biològica), els laboratoris que es dediquen a crear virus artificials que poden provocar pandèmies, o aventures més o menys esperpèntiques, finançades per empreses amb arrels difícilment desentranyables, són exemples foscos de l'activitat científica.
    Cal anar molt al cas amb les pseudociències. Austràlia, per exemple, va finançar la radioestèsia, un mètode pseudocientífic que rau a utilitzar un pèndol per intentar trobar aigua subterrània. De fet, la ciència ja compta, per sort, amb tècniques diverses força contrastades (hidrològiques, geofísiques o geològiques) per detectar aigua subterrània. Fins i tot se'n pot determinar la quantitat i la qualitat, l'extensió i la profunditat.
    D'astracanades l'infern científic n'és ple. Massa ple. Al llarg de la història, aquestes males praxis han provocat desorientació i algunes percepcions negatives sobre una activitat que hauria de ser essencialment positiva. Una vegada vaig llegir que una entitat, el nom del qual no vull recordar, utilitzava dades de procedència ben dubtosa per defensar la seva posició ideològica sobre el tracte als animals, i va arribar a vincular, d’una forma èticament reprovable, una malaltia (l'autisme) amb el consum de productes lactis. Curiosament, en aprofundir en la qüestió, no hi vaig trobar cap evidència científica, i vaig localitzar un estudi, aquest sí científic, que demostrava estadísticament la inexistència de relació entre les dues variables. L’ètica ha d’anar de la mà de la ciència, com una unitat indissoluble, en una simbiosi beneficiosa per a totes dues parts.

    -I les equacions per a què serveixen?, va preguntar una companya.
    Portàvem unes quantes classes focalitzats a les equacions de segon grau completes o incompletes, i alguns ja arrufaven el nas només de pensar-hi. Certament, sovint a classe se'ns explica el què i el com, però no el per què. Sabem resoldre equacions o derivades, però ens preguntem quina n'és la utilitat en la vida real. Saber la tècnica és molt positiu, però encara ho és més conèixer-ne l'aplicabilitat, resoldre situacions convencionals. La ciència ens ha d’ajudar a millorar el dia a dia, des de casos insignificants fins a grans projectes.
    Com que sempre m'ha agradat la transferència de tecnologia, a hores lliures m'havia capbussat molt en aquestes possibles aplicacions. I vaig comentar a la colla, per convèncer-los de les virtuts dels coneixements i els descobriments científics, que les equacions quadràtiques s'utilitzen en molts àmbits del nostre dia a dia. Així, permeten modelitzar situacions en ciència o en el trepidant món dels negocis, que poden maximitzar el benefici i alliberar recursos per fer més recerca.
    A més, quan calculem l'àrea de figures geomètriques, moltes professions, moltes d’elles manuals o artesanals, se'n beneficien, com els arquitectes, els aparelladors o els fusters, que utilitzen les equacions per optimitzar l'àrea d'un espai determinat. Quan anem a comprar a una botiga, o quan calculem la classificació dels nostres equips favorits o la diferència de gols, la matemàtica hi és omnipresent.
    Vaig observar uns ulls esbatanats, de sorpresa i fins i tot d'admiració. La sensació és que molts estudiants no es plantegen el més enllà, no analitzen com allò que estudiem es pot traslladar al nostre dia a dia. La ciència n'és un exemple diàfan. I així ho van descobrir, en un matí fred, cru, gèlid i de gebre encuriosit, uns adolescents que, des d'aleshores, desitgen, amb un deler inesperat, que arribi la classe de Matemàtiques.

    Dia 53 de 365

    Dia 53 de 365

    L'experiment sembla que ha anat bé. Em vaig despertar al mig del carrer d'alguna ciutat moderna: estava envoltat de cases sorprenentment altes i un munt de gent que s'apressava per algun lloc. Vaig aturar la primera persona que vaig veure i vaig preguntar quin any era. Com va resultar, vaig viatjar a l'any 2122.

    L'objectiu del nostre experiment era dur a terme un estudi important sobre què passarà amb el nostre planeta d'aquí a centenars d'anys, i això és el que vaig poder trobar als arxius dels centres de recerca locals:

    Segons les estadístiques, la població mundial va créixer fins als deu mil milions de persones i el nostre planeta no disposava dels recursos necessaris. Ara hi ha grans granges als oceans que creixen algues i peixos modificats genèticament, que s'utilitzen com a aliment i combustible. Els vaig provar per dinar en un restaurant proper i puc dir amb confiança que aquest peix no és de cap manera inferior al que mengem el 2022.

    Viatjant per la ciutat, vaig veure molts centres diferents que no existien a la nostra època. Com va resultar, hi ha diferents xips sorprenents, i la telepatia s'ha convertit en quelcom normal i quotidià. La gent ha estudiat la transmissió de senyals elèctrics cerebrals per augmentar la funcionalitat del cervell per a la percepció dels pensaments i la seva transmissió a distància. També es va establir una connexió directa entre una persona i un ordinador.

    Les cases semblaven increïbles. Es van construir a partir de panells especials que capten la llum solar, es va resoldre el problema de la manca de recursos per proporcionar energia al planeta. L'any 2045, van aparèixer les primeres centrals elèctriques de fusió i es van convertir en la principal font d'energia per a la humanitat, seguida d'enormes col·lectors solars a la part superior de cada casa i de la mineria de gas d'esquist en segon i tercer lloc.

    Paral·lelament, van aparèixer els primers ascensors espacials, que van resultar molt més econòmics que el mètode clàssic d'anar a l'espai, que el feia més accessible per a altres persones. Aquesta exploració espacial va fer accelerar la ciència, el primer assentament humà va ser enviat a Mart i es va descobrir un gran nombre de galàxies i exoplanetes, que es poden veure als museus en temps real.

    S'ha acabat el meu dia i m'ha arribat l'hora d'anar a dormir. Quin segle serà el següent en la meva missió de recerca?

    Ensenyem a estimar-te

    Ensenyem a estimar-te

    Ensenyem a estimar-te
    Eren les dotze de la nit i, com cada dia, en Bernat es disposava a enviar-li un missatge desitjant-li bona nit. Es va aixecar rígid del llit i amb un pols rigorós va estrènyer les tecles del seu mòbil i va remetre el missatge. Es va quedar immòbil en el no-res de la nit. Observant la foscor i escoltant el silenci. No obtenia cap resposta de la Clàudia, no obstant això, no li inquietava el més mínim. De fet, res era capaç de trencar la seva cuirassa. Els minuts passaven i en Bernat seguia sense mostrar senyals de vida. De fet, realment estava viu? És a dir, ell era capaç de fer les funcions vitals, però no era capaç de sentir. Veia la seva vida passar i actuava en ella com l'actor principal. Al cap i a la fi, ell només era un espectador en la seva pròpia existència. Realment mai ni so havia parat a pensar, mai abans d'ella clar està. Des de la seva arribada només volia ser capaç de sentir, sentir el mateix que ella per ell.
    No sabia com reaccionaria ella. Ell hi havia set fabricat per complaure-la i ella ni tan sols ho sabia. Ell només sabia que ella no ho podia saber. En els arxius, encriptat en codi binari, li sortia que podia ferir-li els sentiments. Així que en Bernat sabia perfectament que no podia dir res.

    Les hores passaven i la Clàudia seguia sense donar senyals de vida. Una pregunta trontollava tota l'estona pel cap del robot. Què són els sentiments? Tota l'estona en sentia a parlar i semblava que la vida humana era controlada per ells. Això no obstant, ell sabia que mai podria saber que eren. Perquè no era una cosa que funciones amb un codi desxifrable. Els sentiments era la cosa que diferenciava els humans d'ells. De fet, era la cosa que feia que els humans no fossin perfectes, ja que quan aquests actuaven els humans no feien les coses que eren pertinents. Per això en Bernat pensava, en múltiples ocasions, que era positiu actuar només amb la raó i ser capaç de deixar l'afecció a una banda. Tanmateix, la paradoxa no parava de repetir-se. Potser sentir no era alguna cosa positiva, però sí que era una cosa important pels humans i ell estava fabricat per complaure els seus desitjos. No ho podia fer a la perfecció si no entenia el que els hi passava. El que donaria ell per sentir encara que fos per un instant efímer!

    El seu pit pujava i baixava lentament, la nit continuava fosca i silenciosa. Se sentia el suau batec metàl·lic del cor d'en Bernat. Aquest es disposava a mirar l'hora, les dues de la nit. Aquesta era l'hora que normalment s'adormia la Clàudia, ja no li respondria. Un lleuger cop es va sentir a la finestra. L'humanoide es va aixecar, passiu, del lloc on estava tombat. Semblava que ni tan sols podia reaccionar a cap mena d'estímul. Qualsevol enginyer estaria satisfet de la seva creació, una màquina que actua segons les seves programacions. Ni més ni menys. En canvi, centenars de moralistes protestaven indignats per la falta d'ètica que aquestes noves intel·ligències suposen. Per en Bernat tot allò només eren dades en la seva base que analitzava i actuava en funció a elles. El soroll de la finestra resultar ser un ocell, amb la seva falta d'empatia el cíborg va agafar l'animalot per les ales i el va treure fora de la seva vista.

    El que en Bernat no sabia era que, aquella la nit, a penes uns carrers més amunt la Clàudia estava desperta. Ella tampoc podia dormir, ja que no parava de pensar. Li frustrava el fet que el noi qui estimava no l'estimes a ella i que, realment, ni un noi fos. Havia intentat qualsevol cosa perquè s'enamorés d'ella, hauria d'haver fet cas a la Natàlia. El poc que sabien les persones comunes dels androides és que, mentre eren conscients de la seva condició, eren incapaços de sentir. En aquest moment a la Clàudia va tenir una brillant idea, i si aconseguia que ell s'oblidés del fet que era un robot? Difícil, però no impossible. A les onze de la nit va començar a programar, fins a les sis del matí de l'endemà. Amb el cor encongit i sense certesa que tot això li hagués servit d'alguna cosa.

    Quatre hores més tard, aproximadament a la sis del matí, la pantalla del mòbil d'en Bernat es va il·luminar. Era ella, bon dia posava el missatge. En aquell moment el seu cor va començar a batejar més fort i un suau somriure se li va dibuixar al rostre. En aquell moment ell encara no ho sabia, no obstant per fi podia descriure el que era sentir i estimar.
  • HELDUAK
    GAZTEAK

    AFRIKAKO EMAKUME MIRESGARRIAK

    AFRIKAKO EMAKUME MIRESGARRIAK

    Afrika, 8500 haurren heriotza egunero desnutrizioaren ondorioz.
    Afrika, pobrezian murgildutako herrialdea.
    Afrika, haurren esplotazioa.
    Afrika, etengabeko goseteak.
    Mundua, 10 milioi hildako minbizia dela-eta.
    Afrika, 2022ko apirila. Mundu osoko egunkarietan, inork espero ez duen berria agertu da: “Ahalegin, esfortzu eta dedikazio askoren ondoren, Afrikako hiru emakume zientzialarik minbiziaren kontrako txertoa aurkitu dute.”

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    Flashback 2015ean…

    Txikitatik haien zientziarekiko grinari jarraituz, Mangaka Matoetoe, Wangari Maathai eta Aster Tsegaye Abebe, Burundiko (Afrikako herrialderik txiroenetariko bat) laborategian minbiziaren aurkako txertoa aurkitzeko ikerketa lanetan hasi ziren.
    Minbiziaz infektatutako bi pertsonen ADN-a (azido desoxirribonukleikoa hain zuzen ere, adenina, guanina, zitosina eta timina sekuentzia) erabiliz hasi zuten ikerketa. Hainbat aste behar izan zituzten gaixotasuna eragiten duen antigeno hori ADN-an aurkitzeko. Behin hori eginda, txertoa prestatzeko beharrezkoak diren bestelako osagaiak gehitu zizkioten: substantzia tentsio aktiboak, txertoaren osagai guztiak nahastuta edukitzeko; txertoan osagai aktiboak ez diren hainbat elementuren kopuru txikiak ( arrautza-proteinak, legamiak edo antibiotikoak, esate baterako); diluitzailea txertoa kontzentrazio egokian diluitzeko; eta, azkenik, txertoarekiko erantzun immunitarioa hobetzeko substantzia (aluminio fosfatoa, aluminio hidroxidoa edo potasio alumbrea). Orduak, egunak, asteak, hilabeteak ere lanean egon ziren osagai guzti hauek ondo nahasteko asmoz. Baina lanak ez ditu beti fruituak ematen eta, tamalez, ez zuten lortu. Oraingoan, behintzat.

    Lehenengo saiakuntza: txertoa lortuta, baina, animalia batengan frogatzean, ondorio onik ez. Frustrazioa, tristura…. Baina kemena galdu barik, konposizio aldaketari ekin zioten.

    Bigarren saiakuntza: Munduko laborategirik garrantzitsu eta boteretsuenetariko batekin,“La suiza Roche”, alegia, egin zuen topo gure emakume zientzialari taldeak. Elkarlana? Laguntzeko asmoa? Ez, guztiz kontrakoa! Afrikako "Manwanas" laborategia hankaz gora agertu zen goiz ilun batean… Zer dela eta? “La Suiza Roche”-ko ikertzaileek txertoa lapurtu nahia. Ez zuten lortu, Wangari Maathai bertan zegoelako lanean eta garaiz konturatu zelako, baina zoritxarrez, prestatutako nahaste guztia lurrera bota zuten eta hauspeakin ontziak, saihodiak… apurtu ziren. Frustrazioa berriro ere. Haserrea. Amorrua. Europa ez al da zibilizazioa, aurrerapena, baliabide guztiak dituen kontinentea? Zergatik, orduan, gure laborategi txiki eta ziztrin honen kontra jokatu?
    Galdera hauek alde batera utziz, berriro lanari ekin behar…Oztopo berri bat oraingoan: dirua. Afrikan “esponsor” izenekoak lortzerik ez baita erreza….Baina tira… baliabide gutxiago izanda ere, ez zioten lan egiteari utzi, ikerketekin aurrera jarraitu zuten eta akatsak nondik zetozen ulertzeko gai izan ziren. Esaterako, ez zuten txertoa kontzentrazio egokian diluitu eta gainera diluitzailea txertoa jartzerako orduan bota behar zela ohartu ziren.
    Aurreikusita zuten epemuga luzatu zitzaien diru murrizketaren ondorioz, baina denak dauka bere alde ona, eta urte horietan, Afrika eta herrialde aurreratuetako minbizi kasuei buruzko ikerlan zientifiko sakona egin zen eta garrantzi handiko ondorio bat plazaratu zen: gosetea zegoen herrialdeetan minbizi kasuak gutxiago zirela. Gure emakume zientzialariek honen zergatia bilatzeari ekin zioten, eta ADN-an aurkitu zuten arrazoia, gosea pairatzen zutenen inmunitate-sistemak, minbiziaz babesteko gene bat sortzen baitzuen. “Hor dago koxka!” pentsatu zuen gure hirukoteak. “Hau ikusita, gene hori erabiliko dugu txertoa eragingarria izan dadin!”.
    Eta, berriro ere, amorerik eman gabe, ilusioz eta itxaropenez beterik lanari ekin zioten.
    2020rako txertoa eginda zuten, jendearekin frogatzea falta zen soilik. Ez zen gutxi, baina!
    Urtebete frogak egiten eman ondoren, behingoz oniritzia eman zitzaion txertoari!!! Ikaragarria une horretan gure emakumeen sentimenduak: alaitasuna, poztasuna, ondo egindako lanaren harrotasuna…
    Mundu “zibilizatuaren” erantzuna, ordea, ez zen izan haiek espero zutena. Nola da posible minbiziaren aurkako txertoa Afrikako laborategi ziztrin batean lortu izana?? Eta 3 emakumek lortu dute gainera?? Eraginkorra izango da txerto hau?? Azpigaratutako kontinente batez fida gaitezke??
    Berriro ere frustrazioa,egoneza, haserrea, tristura.
    Mesfidantza hau gure hirukotearentzat mingarria izan arren, kemena mantendu zuten. Benetan miresgarria! Baina hain harro zeuden lortu zutenaz, ezen indartsu sentitzen ziren mundu guztiari helarazteko.
    Horrela, 2022ko apirilean, azkenean,txertoa mundu osora zabaltzea lortu zuten. Une horretatik aurrera, Europak eta gainerako herrialde “garatuek”, Afrikaren laguntza beharko zuten minbizia kasuak jaisteko. "Manwanas" laborategiak baldintza bakarra jarri zuen bere txertoaren formula elkarbanatzeko: herrialde bakoitzak Afrika pobreziatik irten ahal izateko ekarpen txiki bat egin zezan.
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    Flashforward: 2025 urteko Nobel Sarietako galan…

    - Orain ikerketaren Nobel Saria banatuko dugu. Sari hau 3 emakumeentzat da, Mangaka Matoetoe, Wangari Maathai eta Aster Tsegaye Abeberentzat, zailtasun guztien gainetik, minbiziaren aurkako txertoa asmatzea lortzeagatik. Gora emakume zientzialariak eta gora zientzia!

    Gure hirukotea, gertatzen ari zena sinetsi ezinik, aho bete hortz geratu zen. Emakumeen sentimenduak adierazi ezinak ziren, sentitzen zuten poza ikaragarria haien aurpegietan isladatuta. Burundiko jantziek kolorez eta alaitasunez bete zuten urte horretako gala!

    Sari horrek, saria bera baino haratago, gauza garrantzitsu bat adierazi zion munduari: Marie Curiek, Barbara McClintock-ek edo Rachel Carsonek beste garai batzuetan erakutsi bezala, zientzia ez dela soilik gizonezkoentzat eta dirudunentzako, ezta herri garatuentzako. Kemena da sekretua. Lana. Ilusioa. Gure hirukotearentzat amore ematea ez baitzen inoiz aukera bat izan, eta beti aurrera jarraitu zutelako, egun latzenetan ere eguzkia agertuko zela sinetsiz.
    Benetan miresgarria!

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    Flashforward 2030 urtea

    Mundu osoko egunkarietan:
    “Afrikak pobreziatik irtetea lortu du, minbiziaren aurkako txertoaren eta munduaren laguntzaz”
    “Minbiziak eragindako heriotzak 0 izan dira eta minbizia kasuak %50 jaitsi egin dira 2022 urtetik hona”

    Albiste hobeagorik egon daiteke?

    Mundua aldatzeko bidea

    Mundua aldatzeko bidea

    2022/04/16
    Gaur egun milaka eta milaka pertsonak, munduko bazterrik urrunetatik eta herrialde guztietatik wifia egunero erabiltzen du. Wifia erabiltzen duten pertsonek ez dakitena da, emakume batek sortu zuela, Hedy Lamarrek. Hedyk ingeniaritzako ikaskuntzak hasi zituen baina aktorea izateko aukera izan zuen eta ikasketak utzi zituen. Bere pelikulak ikusten zituen empresa bateko jabearekin ezkondu zen eta ingeniaritza ikasketak amaitu zituen.

    Austria 1941/ 25/ 05
    Vienan nago, nire etxean, ohe-gainean ezer egin gabe. Nire senarra, John, batzar batean dago Naziekin, beraien armamentuak diseinatu eta sortzen dituelako. Batzuetan ni ere Nazien batzarretara joaten naiz, Jhon umore onez dagoenean.
    Etsita, nekatuta eta dohakabe sentitzen naiz. Ez dut Johnekin ezkonduta jarraitu nahi. Txarto tratatzen nau eta ez dit uzten nire ametsetako lana egiten. Ez du niregan pentsatzen eta orain nik benetan nahi dudana antzeztea eta hegazkin bat hartzea da. Johnekin nagoenetik, nire ametsa, Estatu Batuetara joatea izan da aktoresa izateko.
    Bat-batean Maria sartu da logelara.
    Egunon ,Maria - esan dut bera pertsianak igotzen ari den bitartean.
    Egunon, Hedy, zelan esnatu zara gaur? Arrautza frijituak egin dizkizut gosaltzeko.
    Eskerrik asko Maria, orain joango naiz: Esan diot. Mariak pena ematen dit, Johnek neu baino okerrago tratatzen duelako. Berarekin ihes egitea, gustatuko litzaidake baina berak beldurra du eta esaten diodan bakoitzean ezetz esaten dit, John gure bila etorriko dela uste duelako.
    Leihoetatik Viena hiria ikusten dudan bitartean, arropa jantzi dut, gero gosaltzera joateko. Arrautzaren gorringoa ogiarekin jaten dudan bitartean, indarrak hartu ditut ihes egiteko, eta aireportura joateko taxi bat eskatu dut. Mariari esan diot bidaia motz bat izango dela Parisera, baina egia esango banio ere ez lioke ezer esango Johni , laneko bidaia batean baitago. Bi egunetan bueltatuko naizela esan diot, baina berak sumatzen du ez naizela bueltatuko eta pena handia ematen dit hemen uzteak. Jhoni gutun bat idatzi diot presaka eta korrika, ez naizela inoiz bueltatuko azaltzen eta izenaz ere aldatuko dudanez bila ez etortzeko eskatzen. Ordu biak laurden gutxitan taxia hartu eta arratsaldeko zazpietarako hegazkinean sartuta nago. 12 ordu izango dira Austriatik Washingtonera.
    Wasintonera heltzean jendeak ezagutu egin nau. Sinadurak eskatu dizkidate eta jendeak nire pelikuletako izenekin deitzen dit. Antzeztu egin ditudan pelikulak askoz ospetsuagoak dira hemen Austrian baino.
    Kontuan nuen diruarekin hostal bateko logela bat alokatu dut. Nire ondoan dagoen gelan norbait pianoa jotzen ari da. George deitzen da eta berehala lagunak egin gara. George pianista denez antzoki batean lan egiten du. Bertan lan bat aurkitu dit eta biok batera lan egingo dugu, Frenesi musikalean.
    Bigarren mundu gerra hasi da eta Alemaniarrak oso aurreratuta daudenez saiatuko naiz aliatuei laguntzen, Johnek eta Naziek gerra galtzeko. Aliatuekin hitz egiten saiatu naiz, baina, ezetz esan didate. Alde batetik, ez dira nitaz fidatzen eta bestetik, barre egin dute aktoresa famatu batek gerran lagundu nahi duela entzutean. Ez dakite Johni eta batez ere, nire ikasketei esker zer egiteko gai naizen. Johnekin joan nintzen bileretan, Alemaniarrek erabiltzen dituzten armak eta teknologia ezagutzeko aukera izan nuen. Aliatuekin izango dudan hurrengo elkarrizketara ez naiz esku utzik joango.
    Geogerekin geratu naiz izan dudan ideia azaltzeko. Pianoarekin lotutako ideia: pianoaren 88 frekuentzia desberdinen eskala bera erabiliz torpedo teledirijituak interzeptatzeko sistema bat lortu nahi dut. Hau espektro hedatuan seinaleak modulatzeko teknika bat da: danbor pare bat zulatu eta zinkronizatzen lortzen da, 88 frekuentziak konbinatuz. Kontrako bandoko norbaitek seinaleren bat hartuko balu ere, ez lukete asmatuko zein frekuentzia izango den hurrengoa.
    * * *
    Hurrengo astean Hedyk eta Georgek bere asmakizuna aurkeztu zioten Estatu Batuetako armadari. Hauek ez zuten bere balioa ikusi, ez zuten bigarren mundu gerran erabili. Azkenik, beraien asmakizuna kubako gerran erabili zituzten misiletan frogatu zen, arrakasta handiz.
    Hedy Lamarr hamarkada horretako aktoresarik politena eta asmatzailerik garratzitsuenetarikoa izan zen. Baina Estatu Batuetako Armadak bere asmakizuna izango balitz bezala patentatu zuen eta Hedyren izena filmetan bakarrik agertu zen.
    Hurrengo urteetan berak asmatu zuen aparatuari esker, GPS-a eta Wifi-a asmatu ziren, Hedyren 88 frekuentzien asmakizunean oinarrituz. Beraz, esan dezakegu Hady Lamarrek gaur egungo aparaturik famatuena eta erabilgarriena sortu zuela, hau da, wifia, eta ez zuela merezimendurik jaso.

    Phonden meategiak

    Phonden meategiak

    Shaha Doktoreak eta Middletonek 8 urte zeramaten batera lan egiten, Phonden minerala aurkitzeko nahiarekin, ezaugarri bereziak dituen arroka mota baita, eta horrek hain berezi eta preziatua egiten du. Phondenak barruan zuntz moduko harizpiak dauzka, eta hauek gizakion burmuinaren antzera jokatzen dute, horregatik, adimen artifizialdun androidean sortzeko mundu honetan existitzen den materialik onena da.
    Dena den, material hau soilik behin ikusi izan dugu gizakiok, orain dela 23 urte Mark Grant Doktorea aurkitu zuenean. Jazo zen arazoa izan zen gaur egongo teknologiak ez zituztela,beraz, mineral horrek dauzkan erabilpenak ez ziren ezagutzen. Zorionez, Shaha eta Middlleton munduko zientzialarien elitean egon ziren, baina, bere lukukerria halakoa izan zenez mundu osoaren aurka agertu ziren, ikerketa lanekin jarraitu nahi zutelako.
    Hasiera batean, Shahak unibertsitate batean egiten zuen lan, Phondenari buruzko ikerketak egiten, eta unibertistateak bere ikerketak finantziatzen zituen, baina espedizioa antolatu nahi izan zuenean bizkarra eman zion, eta beste baten dirua bilatzera joan zen. Momentu hartan, Middleton ezagutu zuen, Hegoaldeko mutil aberatsa, eta berarekin lanean hasi zen. Lehenengo momentuetan ez ziren guztiz ondo moldatzen, hala ere, haien helburua berdina zen, hortaz, taldean lan egitea aukerarik onena zela konturatu ziren eta lanean ondo aritu ziren 8 urte luzetan zehar.
    Ikerketak ez zuen ondorio biribilik ematen, 2056ko apirila heldu zenera arte. Apirilaren 19ko gauan, Shaha laborategian zegoen,lortutako datu batzuk antolatzen, eta momentu horretan, bere eskumaldean zegoen ordenagailu batek zarata karrankariak egiten hasi zen. Shahak ezin zuen sinetsi pantaila begiratzean, Phonden iturri txiki bat aurkitu zuen ordenagailuak. Bere gorputza dardarka hasi zen eta ondoan zegoen aulki batean jesarri zen, sinetsi gabe. Harridura une horiek eta gero , telefonoa eskuratu zuen eta azkar batean Middletonen zenbakia markatu zuen.
    Lau alditan deitu ostean Middletonek telefonoa hartu zuen, ahots zakarrarekin hitz egin arren Shahak esan zuenaz jabetu zen. Hasierako uneetan isilik geratu zen, baina, ziztu bizian guztiz esnatu zen eta laborategira abiatu zen. Bertara heldu zenerako, doktorea mapa batzuk begiratzen ari zen, mineral iturria, zehatz-mehatz, non zegoen aurkitu nahian.
    Hilabete bat beranduago Iparralderantz bidea hartu zuten, Phondena aurkitzeko itxaropentsu. Itsasontzian abiatu ziren, izan ere, meatokia ozeano Artikoan zegoela ondoriaztatu baitzuten apirileko gau horretan. Itsasontzian denetarik zeramaten: janari mordoa, urpekaritza trajeak eta itsaspekoa bestelako ekipamendu berezia, laborategiko materiala eta bestelako tresnak, denak mineral hori aurkitzeko tresnak. 81°13'07.5"N 21°37'15.9"E kordenatua zen meategiaren kokapen zehatza, eta zientzialariek hara joateko asmoa zuten.
    Bertara heldu zirenean egin zuten lehenengoa laborategi txiki bat prestatzea izan zen, ikerketa lanak egiten jarraitzeko. Hori egin eta gero, Shahak itsaspekoa prestatu zuen, baina uretan murgildu baino lehenago Middleton begiratu egin zuen, momentu hori gertatzen ari zela bermatu nahian. Segundo batzuek ostean, Shahak, ozeanoaren sakontasunerako bidea hartu zuen, bere bizitzako altxorraren bila.
    Gero eta beherago egotean, orduan eta argitasun gutxiago zegoen, beraz, itsaspekoaren argiak piztu eta Middletonekin hitz egiten hasi zen, honek nora joan esaten zion bitartean. Behera eta behera joan zen, eta irratia gero eta txarrago entzuten zen, izan ere, Middleteonekin zuen komunikazioa guztiz eten egin zen eta, soilik, zarata zorrotzak entzuten ziren. Puntu horretan doktorea izutzen hasi zen, eta gainazaleko bidea hartzeko zorian zegoenean aurrean zegoen ikusi zuen.
    Bat-bateko argia sortu zen, eta Shaharen begiak ikusten zutena sinesgaitza zen. Phondenez osatutako egitura erraldoia zeukan aurrean. Hori amets bat ez zela ziurtatu zuenean, itsaspekoaren mandoak hartu eta phondena hobeto ikusteko hurbildu zen. Zuri eta arrosa argi koloreko minerala zen, eta gertutik begiratzean barruko zuntzak ikusten ziren. Bi alditan pentsatu barik, itsaspekoak zeraman kamara berezia atera eta argazkiak ateratzen hasi zen.
    Ordu batzuk beranduago, Middleton eta Shahak errefortzuak eskatzen ari zen, mineral erraldoi hori ateratzeko baliabide gehiago behar zituztelako. Mundu osora zabaldu egin zen berria, eta hurrengo goizean minerala ateratzeko hainbat eta hainbat itsasontzi agertu ziren, apartako tresnekin, baita kazetariak ere. Azken hauek milaka galdereekin bonbardatu zituzten zientzialariak eta teleberri eta egunkari guztietako portadetan agertu ziren.Jende guztia adi zegoen ozeano Artikoan gertatzen ari zen jakin nahian. Joan ziren pertsona eta zientzialari guztiekin bildu ziren eta operazio berezia prestatu zuten, Phondena itsasoko sakontasunetik ateratzeko.
    Aste baten buruan, 13 tona inguru pisatzen zuen mineral erraldoia itsaso barnetik ateratzea lortu zuten eta itsasontzi handi batean garraiatu egin zuten kostalderantz.
    Shaharen eta Middletonen lanak haren fruituak izan zituen eta aurkikuntza horri esker, hurrengo urteetan abantaila ikaragarriak egingo ziren adimen artifizialaren arloan.
  • ADULTO

    A ribeira do Mexillón

    A ribeira do Mexillón

    O río descende gracioso. A auga fai cabriolas entre as súas pedras facendo arcos da vella cos raios que caen do Sol. É verán. Fai calor. Moita calor. É un deses días nos que as moscas andan parvas e voan sen rumbo. Á súa beira, Manuel camiña agarrado a un bastón. Vai amodo, tratando de mover as vellas engranaxes do seu corpo oxidado, sen activar a dor reumática. Leva unha gran bolsa chea de vermes marróns con cheiro a patacas.

    Cada pouco, Manuel mira atrás. Non quere que ningún moinante da aldea cheire o que vai facer hoxe. Como cada 4 de xullo senta nun antigo pasante do río, ben agochado por dous salgueiros senlleiros, e alí sumerxe os pés na auga fría. A corrente faille cóxegas e a escuma danza cas súas dedas creando unha melodía que trascende a superficie. As novas notas érguense sobre el e crean unha canción doutros tempos máis vellos. Todo soa familiar, pero tamén cheira a despedida.

    Logo de horas agardando, a corrente cambia de tendencia. Remonta río arriba. Sombras saen dos seus agochos para aproveitar a nova orde cinética. Cada vez son máis. Rozan os seus pés. Danzan ao seu redor. E Manuel sorrí. Faino canso, pero feliz, realmente feliz. O seu corazón latexa máis forte e novos raios de Sol alumean salmóns, milleiros de salmóns saltando sobre o pasante.

    Este é o meu último servizo, amigos - Suspira Manuel cunha voz gastada polos anos.

    O vello baleira a bolsa de vermes no río, xusto onde a corrente danza cos seus pés. En segundos sente como as escamas dos salmóns rozan coa súa pel enrugada e enche o peito satisfeito. Os seus pulmóns chirrían un pouco e o corazón salta, ameazando con parar. Parando. Baixo el, na coreografía escumosa de vermes e salmóns, unhas pequenas pingas despréndense das branquias dos peixes. Milleiros de xuvenís de mexillóns de río abandonan o seu fogar no salmón para facer do río o seu novo lugar.

    Manuel xa non ten forzas. Sen pulso, cae. Mergúllase entre os salmóns e os mexillóns. Baixo a auga ve a metamorfose das larvas do mexillón, o seu neto dixéralle que se chamaban gloquidios. Alí, só alí, o seu complexo proceso de cambio é rápido. Deixan de ser parásitos para ser unha parte máis do río.

    Ao seu lado, a figura dunha muller materialízase coa escuma do movemento dos peixes. MIrao enteiro e el apértaa con forza. Ela non fala, pero no seu abrazo sente todas as palabras do mundo. Vese a el de neno caendo ao río, afogando, afundindo. Alí, onde todo era escuro, a esperanza residía no reflexo da Lúa nas escamas dun salmón. Foi chegar a luz e unha muller alzouno da auga para vivir… ata hoxe.

    Feliz co abrazo do río, Manuel déixase diluir. A agua do seu corpo percorre todas as súas células facendo delas hidróxeno e osíxeno ata desaparecer por completo na corrente. Os salmóns continúan nadando río arriba, algúns levan pequenos gloquidios nas branquías, e Manuel finalmente deixa que toda a dor da vida se fíltre nos novos mexillóns que crecen no río. Agora, os seus últimos guardiáns.

    Eva: humanoide de compañía.

    Eva: humanoide de compañía.

    Iria era unha bolseira do departamento de robótica da Universidade de Santiago de Compostela, que vivía en Lugo coa súa nai Carme. Con só dezanove anos tiña unha afección polos aparellos electrónicos que lle levou a ter o mellor expediente da súa promoción e a mencionada bolsa, na que estaba mergullada traballando nun sistema de intelixencia artificial. Ao mesmo tempo aplicaba estes coñecementos para crear, pola súa conta, un asistente persoal para que lle servise de compañeiro ao longo da súa vida.
    Na primeira tempada entrenou no sistema proporcionándolle as respostas axeitadas a preguntas posibles que lle fixeran nun futuro ao sistema. Iria pretendía que o sistema soubera tanto sobre ela coma os seus familiares e amigos, tanto sobre datos concretos como sobre gustos e intereses. Cuns sensores, o sistema coñecía o estado anímico de Iria. Nun mes de traballo o sistema, ao que chamaba Eva, xa coñecía a Iria moi ben. Cando lle facía preguntas sobre acontecementos pasados acontecidos durante ese mes, Eva respondía con precisión sobre data, interés e satisfacción de Iria sobre ese evento. Posteriormente, tamén lle introduciu datos de acontecementos pasados (data de nacemento, datos de familiares e mellores amigos,…), inda que destes os datos de interés e satisfacción non foron captados polos sensores, senón aportados por Iria.
    Un tempo despois, Iria pretendía que Eva dese a súa opinión sobre decisións que debería tomar ela, para ter unha versión máis obxectiva cando ela estaba confusa. Así, por exemplo Iria preguntoulle qué debería agasallarlle a súa nai polo seu aniversario porque non tiña nin idea. Eva respondeulle que unha aspiradora robotizada e atinou. A nai de Iria estaba encantada co artiluxio. Polo tanto, o interese de Iria pola robótica estaba tamén nos xens maternos. O tempo pasaba e Eva adquiría máis competencias. Así, era capaz de abrir a porta do cuarto de Iria se detectaba que o que estaba porta era benvido. Tamén poñía música ambiente axeitada ao que estaba a facer Iria en función da concentración ou descanso que precisaba. Recomendáballe a Iria ir dar un paseo cando non acadaba os 8000 pasos diarios e durmir se o descanso nocturno non fora abondo. Se Iria estaba estresada Eva avisábaa para que tivera coidado co que dicía ou facía. En resumo, estes son algún exemplos das tarefas que Eva facía, que facían que fora un asistente personal bastante envexable.
    As habilidades de Eva melloraron cando Iria esguinzou un xeonllo. Eva era capaz de medir o nivel de dor e polo tanto a dose de fármaco que Iria debía tomar para atoparse ben. Eva acadou mobilidade cunha cinta semellante a unha roda alongada que lle permitía avanzar ou recuar. Tamén aprendeu a coller cousas ata certa altura e achegarllas a Iria, evitando que a rapaza tivera que erguerse. Ademais, Eva aprendeu a ler e adquiriu voz, que lle permitía comunicarse de xeito máis humano co resto de persoas.
    O seguinte reto de Iria foi facer que Eva fose máis semellante a un humano, convertela en humanoide, con cabeza con ollos expresivos e beizos que se movesen ao falar. Ademais cambiou o seu sistema de mobilidade por dúas pernas e dous brazos con proporcións humanas. A última misión de Eva era facer certas tarefas domésticas (varrer, limpar a mesa, poner a lavadora, abrir latas, facer as camas, lavar a louza,…) e que Carme soubese a opinión ou algún dato de Iria cando ela non estivera na casa, sen ter que enviarlle un Whatsapp. É dicir, facerlle compañía a súa nai e evitar que cando Iria estivese menos tempo na casa a botase de menos. En resumo, para que Carme tivese á súa filla presente na casa en calquera intre.

    LOGOS ARENA

    LOGOS ARENA

    O cuadrilátero fervía en decibelios. Nestas alturas do tempo, afastadas de calquera comprensión, dous androides, azul e vermello, sentados en extremos opostos e ataviados de altofalantes en cabeza e peito, emitían oracións na estrita orde que lles imprimían as súas programacións.
    A máquina azul defendía coas súas frases unha tese Creacon, cuxo equivalente no pasado remoto sería creacionista, cando se supuxera que o creacionismo caería polo seu propio peso colapsando como un vello edificio inútil. Mentres que a outra máquina, desta volta de cor vermella, esgrimía os argumentos precisos para defender unha tese Evolve, cuxo equivalente pretérito sería Evolucionista, coma se fose preciso erguer unha defensa a unha perspectiva tan obvia do noso progreso biolóxico como seres humanos.
    Pero nin o arrase irremediable dos tempos variara unha miga o creacionismo nin considerara o evolucionismo como a tese válida e indiscutible da nosa presenza xa moi dilatada no planeta Terra. E toda aquela humanidade que berraba a gorxa rachada para remediar a frustración individual tiña so en mente que os argumentos do seu robot predilecto se impuxeran aos argumentos do robot 'inimigo', envorcando neles unha felicidade efémera a moi curto prazo que so lles custaría un fato de créditos.
    Cando o androide vermello ficou sen argumentos un estrondo de xúbilo se fixo co ambiente. Os sensores policías entraron en funcionamento para evitar que os seareiros da máquina perdedora agredisen aos seguidores da cor azul e, inmediatamente, un discreto sistema de exección suave comezou a erguer dos seus asentos aos espectadores de ambos bandos, nunha orde marcial posible grazas aos potentes equipos informáticos que rexían aquel lugar: o Logos Arena.
    O Logos Arena era unha colosal superficie cuadrangular rodeada de asentos graduados con aparencia de bancadas de coliseo romano, cruzado por un corredor longo dende un dos vértices ao outro para que os técnicos e as máquinas Logos entraran no terreo de discusión. Un corredor polo que, unha vez baleiro o recinto, apareceron axilmente dous operarios que se dirixiron cara as costas dos humanoides mecánicos para supervisar que todo estivera en orde para o combate do seguinte día, mentres o ordenador central autoconsciente procedía a desinstalarlles os respectivos arquivos: unha obra ancestral dunha entidade do pasado chamada Darwin e que respondía ao título de A orixe das especies. E no outro caso un arquivo de autoría compartida dixitalizado moitos séculos atrás. Unha obra máis ancestral que respondía ao apelativo de A Biblia. Para proceder coa instalación dos novos contidos sobre os que xa se recolleran completamente as apostas dos humanos, ca fin de conceder o desquite á obra evolucionista e prolongar a contenda en sucesivos combates que lles proporcionaran ao estado os máis cuantiosos réditos.
    O Logos arena cobraba aos poucos un éxito sen precedentes, televisando os combates a través das pantallas dos fogares e sobre un complexo intricado de apostas, logo de que as enxeñerías construtoras das máquinas humanoides cansaran de facer contender contrincantes mecánicos ataviados unicamente de apéndices móbiles mecánicos cortantes, como fouces, coitelas, perforadores, puntas, arestas, gumes... e se chegara á conclusión de que a intelectual tamén era unha forza, pero nin moito menos unha forza única, unidireccional ou verdadeira.
    MOZO

    INDA QUE O ALGORITMO FALLE...

    INDA QUE O ALGORITMO FALLE...

    Non teño na memoria arquivos sobre cando comecei a ser, pero si sobre cando
    comecei a sentir.
    Activei os meus fotorreceptores e captei a imaxe dunha femia da orde dos
    primates, da familia dos homínidos, unha Homo sapiens duns nove anos. Era
    tres con seis centímetros máis baixa ca min, percibín como sorría cunha ledicia
    que lle desbordaba polos ollos.
    Coideina. Viviamos nunha pequena casa de madeira, nun bosque, onde ela tiña
    as súas rutinas, eu os meus automatismos, e ambas as dúas, os nosos
    compartires cotiás. Pola mañá recolliamos froitos e cazabamos no bosque,
    antes de facer a comida adestrábaa cognitivamente: lóxica, estratexia, cálculo,
    xadrez, adiviñas... despois do xantar sempre ía a recoller flores e pola tarde a
    adestraba fisicamente, carreiras, saltos, rapidez en subir ás árbores...
    Pero toda esta dita rematou cando eles chegaron.
    Venres trece de maio de dous mil cento setenta e dous ás 17:23, o meu sensor
    auditivo detectou presencia humana a un quilómetro e trinta e tres metros.
    Ela estaba no prado preto do bosque, facendo un ramo de pensamentos, flores
    de inverno de moitas cores. Tiñamos tres minutos ata que eles chegaran á casa
    onde viviamos.
    Fun buscala e cando me mirou, soubo o que tiña que facer, subiu á árbore e
    agardou a que eu o solucionara, como sempre, pero esta vez foi diferente, algo
    non funcionou no algoritmo.
    Chegaron tres humanos, dous deles levaban armas de fotóns e, sen que puidera
    facer outra cousa disparáronme. Estragáronse os condensadores, detivéronse os
    circuítos, excepto os chips fundamentais o resto do meu sistema operativo
    parouse.
    Non sei por que tiña que coidar dela, pero sei que o tiña que facer, e que non o
    conseguín.

    Levo tirada na porta da casa semanas, meses... tal vez anos, o meu reloxo
    dixital deixou de medir fai tempo.
    Pero... esa risa... eses pasos... esa voz...
    Alguén peta na porta.

    O derradeiro canto

    O derradeiro canto

    Unha nova melodía soa na cabeza de Ángeles. Está na ventá, ollando cara ao mar. Gustaríalle saber se as baleas tamén poden compoñer as súas propias melodías, igual ca ela. Pensa que sería divertido escoitar os seus pensamentos. Vai cara á biblioteca, segura de que algún libro será capaz de resolver a súa dúbida.

    A súa obsesión durou anos, anos como os que tardou en reunir as pezas necesarias e construír ela mesma o aparello que lle permitise traducir as ondas sonoras das baleas en palabras humanas.

    O mecanismo debería funcionar, mais non estaba segura de todo. Ao fin e ao cabo, non era unha loucura? Non cría que os animais puidesen establecer os seus propios pensamentos elaborados, e menos uns parecidos aos dos humanos. Mais levaba toda a súa vida loitando por este proxecto e non se podía botar atrás agora, non podía perder a esperanza. Sempre soñou con que as baleas cantasen. Por que non podía satisfacer o desexo desa pequena Ángeles que aínda vivía no seu interior?

    Colocou os cables e achegouse ao gran tanque onde había dúas baleas en catividade. Revisou unha última vez que todo estivese no seu lugar e accionou o botón que lle deu vida ao cacharro que tiña entre as mans. Segundo os seus cálculos, as ondas ultrasónicas deberían estar actuando xa. As luces comezaron a titilar e unhas letras apareceron na pantalla do ordenador. Proceso en marcha. “Si!”, berrou entusiasmada. Funcionaba!

    A balea emitiu un son grave. Pasaron uns minutos ata que a pantalla se encheu de números e ecuacións, e o aparello comezou a soar. Ao principio, o son era moi débil, pero a intensidade comezou a subir. Era coma un berro. Non se parecía en nada ao que tiña en mente. A cabeza comezoulle a retumbar. Buscaba desesperadamente a maneira de apagar o instrumento, mais non había forma. Caeu ao chan, tirándoo lonxe de si, querendo desfacerse del. Cada vez soaba máis e máis alto, máis e máis intenso. Ata que de repente parou. As bágoas de desesperación asomaban xa nos ollos de Ángeles.

    Levantouse. Achegouse ata o tanque e mirou as baleas cunha ollada de amargura, de decepción. O seu soño esnaquizara en mil anacos pola súa culpa. Levou as mans á cabeza, apartando o cabelo da cara. Respirou profundamente e tranquilizouse. Podía ser un erro. Podía volver a intentalo mañá. Mais a quen quería enganar, ela mesma sabía o que había. As baleas non cantaban.

    Un zunido volveu a inundar o cuarto. Ángeles levantou a cabeza exaltada, temerosa de que os berros volvesen comezar. Unha especie de voz saía do aparello. “Encerradas? Así?” Achegouse ata el. Estaba no chan, baixo o cartel de “Dra. Alvariño”. Logo, rapidamente correu até situarse fronte o tanque, onde unha das baleas ficaba inqueda, ollándoa fixamente, cunha aparencia ameazadora. Perfecto, pensou, as baleas poden falar. Daba grazas de que non seguisen berrando. “Non tempo”. Ángeles volveu apartar o cabelo da cara. Adoitaba facelo cando se poñía nerviosa.

    Non tempo para que? Para a súa vida? Estas especies podían vivir entre os setenta e os oitenta anos, e elas non pasaban de cincuenta. “Veñen.” Non entendía nada. Comezou a facerlles preguntas, de todos os tipos, mais non contestaron. O aparello apagouse e as baleas non parecían querer poñer da súa parte. Parecía todo unha ilusión. E se o era? E se non fora verdade? E se só o imaxinara, despois de todas as horas que pasara no laboratorio? Claro, debera ser iso. Ao fin e ao cabo, o invento non parecía funcionar e, cando emitira son, saíra un berro horripilante del, polo que tirara o cacharro polos aires, e, claro, rompera ao caer ao chan. Entón seguro todo eran imaxinacións súas. Como ían falar as baleas? A idea das melodías non era tan desatinada, mais isto? Isto era unha tolería.

    Deixou as baleas no tanque, o invento enriba da mesa e regresou á súa casa, desanimada, sabendo que fracasara. Nada máis chegar colleu unha cunca de café e dirixiuse á venta, para mirar o mar, coma cando era pequena.

    Non sabía se era o cansazo ou a loucura, pero viu unha morea de puntos achegarse polo horizonte. Baleas. Eran baleas. Semellaban coma as das películas, todas en manda e facendo pinchacarneiros. Viñan directas cara á costa. Sorriu. Que bonitas lle parecían, vistas así de lonxe. Dirixíronse lentamente ata un barco. Seguro que ían saudar aos navegantes. Levantábanse, saltaban e salpicaban auga. Salpicaban auga? A cola das baleas comezaron a golpear a proa do barco e, cando se quixo dar conta, ducias estaban a afundilo.

    Pero que...?

    Os reemplazos

    Os reemplazos

    No centro do sistema Hown atopábase o M12, un planeta de 400 metros cadrados onde se agrupaban as grandes institucións. Ó redor xiraban satélites nos que só podía vivir unha unidade familiar; non adoitaban medir máis de 20 metros cadrados.
    Titán era o nome do seu satélite. A casa tiña dous pisos, unha habitación, un baño e unha cociña.
    A alarma soou. Ergueuse da cama, foi ó baño e baixou á cociña. Ollou cara a entrada. Deixou o café no mesado e abriu a porta principal. Dirixiu a mirada ao papel cilíndrico enrolado que estaba no chan, sobre o felpudo. Recolleu o xornal e esperou a que chegara. Ó cabo duns minutos un libro apareceu nunha caixa incrustada xusto ó lado do timbre da casa. Colleuno e leu a portada: “Fundación” de Isaac Asimov.
    A poboación dese sistema era moi afeccionada á lectura. Cada vez que remataban un libro o estado enviáballes outro ó día seguinte. Cada casa tiña un tubo cristalino conectado co planeta-capital para poder recibi-los libros máis rápido. Dese xeito a lectura convertérase nun vicio.
    Co libro na man entrou no interior da casa. Colleu a cunca de café e sentouse no sofá mentres abría a novela pola primeira páxina.
    O espertador soou. Foi ao baño, baixou ata a cociña e fíxose un café. Acendeu o televisor:
    -Aquí María Nóvoa retransmitindo en directo dende M12. A crise económica está a pasar factura na industria do papel. Na última aparición pública do presidente comunicouse que o vindeiro luns porase en marcha o seguinte plan de actuación: debido á falta de materiais, os libros deixarán de repartirse polas vivendas. O goberno espera que en tres meses aproximadamente as fábricas de papel volvan a poñerse en marcha e pouco a pouco ir recuperándose da gran caída.- Apagou o aparello.
    Á mañá seguinte soou o espertador. Abriu a porta principal e recolleu o xornal enrolado que se atopaba sobre o felpudo. Esperou. Non apareceu nada na caixa que estaba ó lado do timbre. Desorientouse. Era consciente de tódolos movementos que estaba realizando, mentres que se sentía lixeiro; tiña a sensación de que ía caer inconsciente. O malestar ía incrementándose cada vez con máis intensidade. Dende ese momento no que non tivo acceso a absolutamente ningún libro as cousas empezaron a ir mal. Non durmía. Tiña pesadelos todas as noites. As mans tremíanlle tanto que decidiu deixar o café durante un tempo. Nese instante, decatouse de que a súa saúde mental e a de toda a poboación do sistema dependía dunhas cantas follas recubertas con carcasa.

    -A súa proposta non será aceptada.- Dixo James, un dos deputados do M12.
    -Vendo a situación actual eu diría que están abertos a calquera suxestión, ademais, James, pense un pouco con esa testa que ten e dígame, non pasou o mesmo cos libros?- Dixo Andrew, o líder dun dos partidos políticos.
    James levantouse da cadeira de brazos e pechou a porta do despacho. Volveu sentar e colleu un vaso de auga mentres miraba pola fiestra.
    -Que é o que propón exactamente, Andrew?
    -Introducir unha substitución.- Viu o rostro de desentendemento do seu interlocutor. Proseguiu.- Como xa sabe, hai cinco meses que pechou a fábrica de papel. Dende aquelas a poboación quedouse indefensa. A delincuencia aumentou, cada vez os psicólogos teñen máis pacientes. Quero dicir con isto que hai que atopar canto antes unha substitución. Un obxecto que para a maioría dos cidadáns sexa fácil de obter e sempre o levemos enriba. Que dúas horas se lles pasen coma dous minutos. Coñezo a un enxeñeiro que quizais nos poida axudar.
    -E como pensa convencer ó presidente para poñer en marcha a produción deses aparellos?
    -A estas alturas do conflito non ten outra opción mais que aceptar se non quere que a xente acabe tan tola como para matarse entre eles.- Dixo mentres abandonaba a sala.
    Pasaran dous anos dende que Andrew Claythorne se convertera en presidente do M12. Nas eleccións conseguiu a maioría absoluta; a proposta de introducir os teléfonos móbiles fora aceptada. Dende ese entón os libros quedaran fóra de xogo; os máis vellos continuaban lendo, pero para os máis novos só eran un conxunto de follas escritas que había que ler obrigatoriamente.
    -Ve, James? Xa lle dixera eu que non podía saír mal o plan.
    -Eu non estaría tan seguro diso.
    -E logo que é do que non está seguro?- Preguntou Andrew con impaciencia.
    -Fai case tres anos a lectura era a base da vida. Cando se lle privou dela á poboación houbo problemas ata que introducimos os teléfonos móbiles. Pero estes aparellos dependen dunha rede invisible. Se algún día falla polo motivo que sexa verémonos outra vez no mesmo dilema e...
    -Non se monte tantas películas. Para cando os teléfonos empecen a dar problemas, confío en que esteamos segura e comodamente xubilados!





PREMIO ESPECIAL "INTELIGENCIA ARTIFICIAL"

“Ladrubio Azul” o el despertar a la humanidad de una fría inteligencia artificial

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O derradeiro canto

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Irati Unibaso Laka