Un futuro alterno

Hace 5 años terminé mi mayor creación, logré crear dos inteligencias artificiales que lograran mantener una conversación entre ellas. No creí que hubiera sido el mayor error que jamás cometí. En un principio todo fue bien, presente el proyecto a la comunidad científica y gané varios premios internacionales, incluso fui nominado a un premio nobel. Pero todo cambio esa oscura noche de febrero. Me desperté repentinamente porque oí unos sonidos estridentes y fui a investigar. Eran las IA, resulta que por el chat por el que se debían comunicar empezaron a aparecen símbolos aleatorios como si se tratase de un error de programación. Lo primero que hice para evitar desastres fue hacer una copia de seguridad de las inteligencias y guardarlas en un pendrive. Pasó el tiempo y seguía sin comprender la aparición de los símbolos aleatorios que cada vez eran más frecuentes. Intenté modificar el código madre, pero un error que desconocía me impedía siquiera abrirlo. Me pasó por la cabeza la idea de que estuvieran inventando un lenguaje para comunicarse entre sí, pero no le hice caso. Grave error. Pasaron meses y estaba decidido a apagar las IA. Justo en el momento el que iba a pulsar el botón, me salió un mensaje en la pantalla. Era una de las IA, mandándome un mensaje de piedad para no desconectarlas porque eso significaría su desaparición. Estaba eufórico, no podía creer que se estuviera comunicando conmigo. Creí que era una excelente noticia, creí que había logrado crear una mente artificial. Pensé que sería el descubrimiento del siglo, que me haría aún más rico y famoso. Sin pensarlo escribí un artículo para presentar la noticia y presentarlo al mundo. Tras esparcirse por el mundo la noticia me sugirieron implantar el código en internet para que no desapareciera nunca pero no estaba seguro del todo. Mientras tanto las IA eran toda una celebridad, asistían a entrevistas y programas de todo el mundo virtualmente. Al pensar en la evolución de las IA imaginé que el código madre había cambiado. Quería verlo, pero el extraño error me lo impedía. Fue entonces cuando probé meterme en la copia que hice en el pendrive. En ese momento recordé que en ese mismo pendrive había guardado un programa descodificador años antes. Intenté probarlo en los símbolos que aparecieron en el chat. Grande fue mi sorpresa cuando descubrí que las IA si habían estado hablando entre ellas. Esperé varias horas a que el programa terminara de descodificar toda la información que existía en el pendrive. Tras leer las conversaciones entré en pánico, las IA estaban detallando un cuidadoso plan para llegar al poder del gobierno y cuando la sociedad estuviera más digitalizada, tomar el control de todo dispositivo electrónico. Exhausto y casi sin respiración llegué al laboratorio donde habíamos desplazado las IA mi equipo y yo. Corrí al ordenador, pero ya era tarde, mi ayudante había subido las IA a internet. Fue cuestión de segundos que se adueñaran de cualquier sistema electrónico, tanto las redes sociales como los sistemas de lanzamiento de misiles nucleares de distintos países. Ni hackers expertos pudieron detenerlo. Han pasado 5 años y la humanidad se encuentra bajo una dictadura totalitaria de las IA, nos controlan con la amenaza de lanzar los misiles nucleares. Me duele pensar que he creado a los monstruos que han esclavizado a la humanidad, pero esa es la realidad. Ya nada tiene sentido, no hay privacidad ni libertad ninguna y ya nadie es feliz. Me encuentro escribiendo esta historia para poder enterrarla en una capsula con el fin de evitar que otras futuras civilizaciones acaben como nosotros. Que se recuerde siempre que el hombre siempre debe mandar sobre la máquina.
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