NUNCA LO DES TODO POR PERDIDO

César empieza hoy 2º de bachillerato de ciencias. Es un chico muy maniático y exigente que suspender no se lo puede permitir. Ha tenido las cosas claras desde bien pequeñito. Su meta siempre ha sido la misma, llegar a trabajar en la NASA para investigar el universo y viajar al espacio. A los 4 años ya conocía todos los planetas e incluso algunas de las constelaciones; reproducía a todas horas el vídeo del primer viaje a la luna, deseando algún día poder vivirlo en primera persona.
Con el paso de los años, su pasión por el espacio era cada vez mayor. Llenaba la habitación de libros sobre las estrellas, los planetas, la luna, etc. y se interesaba sobre los artículos de investigación espacial.
Ahora lleva varias semanas sin apenas dormir durante toda la noche. Un fuerte dolor en la rodilla izquierda le impide descansar, así que pasa las noches tumbado en la cama observando las estrellas a través de la ventana. El dolor cada día es más intenso, por lo que su madre decide llevarlo a urgencias.
Después de 2 horas en la sala de espera, les atiende un chico jovencito que le cita distintas pruebas médicas para poder crear el diagnóstico y así el tratamiento. Empiezan esa misma tarde con una radiografía, donde enseguida identifican un pequeño tumor en la rodilla izquierda. El tumor todavía es pequeñito, por lo que todavía están a tiempo de acabar con el antes de que se expanda el cáncer. César y su familia se vienen abajo. No se lo esperaban para nada, pero desde el principio tienen claro que van a hacer lo que sea para que César pueda seguir su vida, alcanzar sus metas y ser feliz.
En un par de semanas César se consume, el tumor crece y el cáncer se extiende por toda la pierna, le bajan las defensas por lo que se debilita y debe estar ingresado en el hospital, su vida corre peligro.
Los días pasan y César continúa allí, con goteros y sin fuerzas para levantarse de la cama. Empiezan con la quimioterapia, le empieza a caer el pelo y César se desmotiva, así no llegará donde quiere llegar. Sus padres al verlo intentan animarle, le apoyan en todo, pero César lo da todo por perdido.
A los dos meses, después de varias sesiones de quimioterapia, César recibe el alta hospitalaria y vuelve a casa con la condición de no ir al instituto durante el próximo mes ya que debe coger algo más de fuerza para poder afrontar todo lo que esto comporta. Muy enfadado lo acepta y junto a sus padres parten hacia casa. Al llegar a casa se encuentra la puerta de su habitación cerrada con un cartel de la NASA en la puerta, ¿le han preparado una sorpresa?
César, muy entusiasmado e impaciente, abre la puerta. Nada más abrirla, toda la habitación estaba llena de globos del espacio y encima de la cama se puede observar un gran cuadro, ¡una plaza en el grado de ingeniería aeronáutica para el próximo curso! Le cambia la cara, se le iluminan los ojos,¡César parece otro! Se pone a investigar sobre el grado y de repente grita de alegría,¡con el título de ese grado puedes entrar a la NASA! Corre hacia sus padres y les abraza durante unos minutos, no sabe como agradecérselo.
Al tener esta motivación, se olvida totalmente del cáncer y empieza a hacer vida normal. Acude a revisiones mensuales y parece que todo va genial, no aparece nada extraño en ninguna parte de la pierna, así que se puede decir que, ¡César a superado el cáncer!
Vuelve al instituto, aunque sólo queda un mes para acabar las clases y aunque no haga exámenes, escucha las explicaciones para aprender cosas nuevas.
El verano pasa volando y César disfruta del mejor verano de toda su vida. Por suerte tiene unos amigos que le quieren mucho y le apoyan en todo momento, se raparon el pelo al 0 para vivir esta etapa junto a él, cosa que le hizo sentir acompañado.
Empiezan las clases y César empieza el grado tan deseado. Al volver a casa el primer día, una enorme sonrisa llena de seguridad le inunda la cara. César se ha convertido en una persona con seguridad y confianza consigo mismo y nunca más lo dará todo por perdido.
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