Historia de un glóbulo rojo

Todo comienza en los pulmones, donde los glóbulos rojos se estaban divirtiendo con el oxígeno que llegaba a ellos, pero los glóbulos más veteranos comenzaron su regreso al corazón, y todos los demás les siguieron. Cada uno cargaba con un poco de oxígeno, para poder llevarlo al corazón.
El camino era bastante sencillo, tan solo un par de curvas y ya estaban en el corazón. Los glóbulos rojos se conocían este camino como la palma de su mano, ya que esa vena pulmonar la cruzaban cada día un par de veces.
Nada más llegar, los glóbulos entraron por la aurícula izquierda, y su paso se aceleró considerablemente. Todo empezó a funcionar mucho más rápido, seguramente debería de ser porque el humano estaría haciendo algún tipo de actividad física, lo que hacía que el ciclo cardíaco fuera mucho más rápido, ya que necesitaba que la sangre llegara mucho más rápido a todo el cuerpo.
Muchos glóbulos rojos recordaban el mal trago que pasaron hace unos años, cuando misteriosamente el corazón se detuvo, dejó de latir, provocando que la sangre dejara de fluir al cerebro y otros órganos. Se trataba de un paro cardíaco, pero que fue tratado con mucha rapidez por los médicos que atendieron al humano, y poco después el flujo de sangre se reanudó. Desde entonces, era extraño que los glóbulos rojos fluyeran tan rápido, ya que el ser humano dejó de hacer ejercicio.
Muchos glóbulos se quejaban de que su trabajo era muy aburrido, ya que su rutina era muy sencilla y repetitiva. La mayoría de ellos desearía haber sido una papila gustativa, para poder probar todos los alimentos que ingerían. Algunos eritrocitos alardeaban de haber podido participar en la cura de una gran herida que se hizo el humano hará unos 10 años. Había mucho tráfico de células durante los siguientes días. Después de horas y horas de trabajo, cuando por fin lograron cicatrizar la herida, al insensato del humano se le ocurrió arrancar la costra, lo que frustró a muchos de los trabajadores.
Cuando por fin el humano dejó de hacer ejercicio, los glóbulos rojos se pudieron relajar un poco, y comenzó el recuento para ver cuantos de ellos quedaban, pero cada vez eran menos. Parecía preocupante la pérdida de muchos de ellos, ya que se podría tratar de una anemia, ya que esa enfermedad provoca que tengamos pocos glóbulos rojos. Pero simplemente resultó ser que los faltantes se habían relajado demasiado y se les había pasado la hora.
El día de hoy había sido un poco más inusual que los de costumbre, pero aún así era un día bastante aburrido, ya que muchos decían que su trabajo no tenía apenas riesgo, es cuando algunos hematíes decían haber visto como los mosquitos se llevaban a muchos de sus compañeros cuando picaban al humanos, incluso se decía, que en algunos casos, los mosquitos podían portar enfermedades, como la malaria.
Y así es el día a día de los glóbulos rojos en nuestro organismo, con alguna que otra aventura.
  • Visites: 42