Pan de maíz

En una tarde soleada de primavera, Lara, una niña de doce años de ojos azulados estaba en la cocina de su casa preparando unos bizcochos cortados en cuadraditos con mermelada de melocotón, que era el postre que le tocaba llevar como cada viernes a la casita de campo de Carmen, una de sus mejores amigas que junto con Irene, como cada semana iban a tomar el té y unos postres caseros juntas.
A las seis y cuarto cogió su bicicleta, la cesta en la que llevaba los postres y se marcho hacia la casita del árbol.
Allí empezaron a comer y a servirse un poco de té, cuando de repente observaron como se ponía el sol y el bonito color de él reflejado en el profundo bosque.
Después de un rato salió la luna, que esa noche era preciosa ya que era luna llena, por lo que se podía verla en su mayor esplendor.
Al terminar volvieron a casa, pero en el camino Lara sintió un ligero dolor en el estómago, pero no le dio mucha importancia ya que llevaba varias semanas con el mismo dolor y con la barriga un tanto hinchada.
A la mañana siguiente, Lara se dirigió al colegio, pero el fuerte dolor de la anterior noche era cada vez más fuerte y casi no le dejaba andar ni concentrarse en las clases, pero ella siguió sin darle mucha importancia. Esa misma noche, Lara ya no podía más así que le comento a su madre el tema. Lo primero que le vino a la cabeza es que tendría apendicitis, así que sin pensarlo fue corriendo a llevarla al centro medico más cercano.
Allí, al llegar les desmintieron toda sospecha de apendicitis, pero les comentaron que tenía todos los síntomas de ser celiaca. Lara no había oído nunca esta enfermedad, por lo que se asustó mucho pero el médico y su enfermera le explicaron todo acerca de esta enfermedad. Es una afección autoinmune, es decir, que tu cuerpo la produce.
Hay daños al revestimiento del intestino delgado. Este daño proviene de una reacción a la ingestión del gluten que es una sustancia que se encuentra en el trigo, la cebada, el centeno y posiblemente la avena. También en alimentos elaborados con estos ingredientes. Los síntomas más característicos son la pérdida de peso, pérdida de apetito, cansancio, nauseas, vómitos, diarrea, hinchazón abdominal y dolores abdominales.
El médico, comentó que tendrían que hacerme unas pruebas para confirmar mi celiaquía. Entre ellas, una serología que consiste en un análisis de sangre en el que verían si tengo los marcadores que indican la enfermedad de la celiaquía, unas pruebas genéticas y por último una biopsia de duodeno yeyunal, que consiste en ver con una cámara el intestino para ver si está dañado. Por último, tendría que seguir una dieta sin gluten y ver, que si mejoraba, ya estaría confirmado mi celiaquía.
Esa noche, con mucho miedo, se fue a su casa. Cuando se metió en su cama para dormir, se dio cuenta de todas las cosas que ya no podría comer como la espectacular pasta fruti di Mare de su tía Julieta, los ricos bollitos de chocolate y frutos del bosque con su toque de jengibre de su abuela María y por supuesto las galletas de manzana y canela de su madre. Por ello, se entristeció mucho, pero no le quedo mas remedio que dormirse, ya que al día siguiente tenía colegio y un examen complicado de cultura clásica .
A la mañana siguiente, Lara se fue muy nerviosa al colegio, ya que tenía el examen y además una nueva enfermedad con la que combatir. Al llegar al colegio, hizo el examen y le salió bastante bien. Más tarde, a la hora del recreo, Irene trajo unas galletas de mantequilla ya que era 19 de octubre, el día de su cumple y quería traer un detalle.
Todas las amigas cogieron una galleta, pero Lara, entristecida, tuvo que decir que no, porque le daba mucha vergüenza que sus amigas se enteraran de su enfermedad y su situación actual.
Al cabo de un mes Lara fue a la revisión en la que confirmaron su celiaquía y le explicaron los diferentes sustitutos a la harina: maíz, arroz y quínoa, con lo que podría hacer todos sus platos favoritos.
Al cabo de unos meses llegó el invierno y el cumple de Lara, que era el 17 de marzo. Hizo un pastel enorme de tres chocolates. Al llegar sus amigas, Lara pudo observar lo bien que se lo pasaban y que todo era como siempre. Al final pudo ver ,que ser celiaca no estaba tan mal y que ella lo superaría.
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