Los microbios nos invaden

El cuerpo de Electra dejó de marchar correctamente desde que tuvo lugar una reunión de amigotes que, siendo muy distintos, mostraban una cosa en común: todos tenían muy mala pinta. Desde este momento, su cuerpo puso en marcha una serie de mecanismos para rechazar y vencer la enfermedad que estaba atacándole. Tras una prueba de sangre capaz de detectar rastros de toxina en este tejido se le diagnosticó tétanos. Estos microbios que hicieron posible la aparición de la enfermedad se les llama bacterias. Las bacterias son organismos unicelulares que no poseen un núcleo diferenciado. Parece imposible que organismos tan pequeños puedan llegar a causar la muerte. Sin embargo, no siempre es así ya que también las hay beneficiosas como las que pudren la materia orgánica, las que fijan el nitrógeno atmosférico, las que favorecen la digestión de la celulosa en las plantas y las que, utilizadas industrialmente, purifican las aguas fecales, intervienen en la producción de abonos, o en la fabricación del queso, yogur, mantequilla y vinagre.

Afortunadamente, los microbios que consiguieron penetrar en el cuerpo de Electra iban acompañados de un gran ejército formado por los glóbulos blancos de la sangre y los macrófagos de la linfa, que son sus enemigos. Una pequeña herida podría haber dado paso a los microbios invasores que, por pocos que fueran, serían capaces de establecer un campo de batalla. Si Electra hubiera tenido la precaución de ayudar a sus defensores con la aplicación de algún desinfectante, los microbios habrían perdido la batalla y no podrían haber penetrado en el torrente sanguíneo. Pero, por suerte, los grandes defensores de nuestro organismo: los glóbulos blancos de la sangre y los macrófagos de la linfa se ponen en guardia.

La infección de Electra se inició en la piel, a través de una herida. La zona de alrededor se le inflamó: enrojeció, estaba caliente y le dolía. Estos síntomas nos demuestran que la lucha de los leucocitos y macrófagos contra los microbios, había empezado. Esta lucha fue insuficiente para frenar la acción de los microbios por lo que los gérmenes patógenos pasaron a la sangre y a los vasos linfáticos, la infección avanzó y llegó hasta los ganglios linfáticos que, inflamándose comenzaron a producir grandes cantidades de glóbulos blancos que, a modo de segunda línea de defensa, vencieron a los microbios y con ayuda de los antibióticos Electra consiguió impedir el crecimiento de los microorganismos. Estos antibióticos actúan de forma selectiva, es decir unos actúan sobre una clase de microbios y otros sobre otra.

La era de los antibióticos se inició en 1929 gracias a Sir Alexander Fleming: fue de extraordinaria importancia en la lucha contra la enfermedad. No obstante, hay que tener precaución en la administración de antibióticos puesto que algunas bacterias se hacen resistentes a ellos y pierden su efectividad. Además, existen personas que pueden tener reacciones alérgicas después de serles administrados determinados antibióticos. Por tanto, esta posibilidad debe comentarse siempre con el médico, antes de una primera aplicación.
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