UN ERITROCITO EN UN DÍA RUTINARIO CON FINAL CATASTRÓFICO

Eritro27 es un glóbulo rojo normal en un cuerpo normal de un humano normal en un día normal. La sangre corre a velocidad normal, los valores de la presión arterial y el pulso son correctos. Eritro27 se siente agusto en su rutina, la arteria pulmonar no es estrecha y las sustancias la recorren a gran velocidad. Eritro se encuentra con un grupo de plaquetas y también viaja junto a un glóbulo blanco, Leuco99, lo conoce desde hace mucho tiempo. Ambos llegan al pulmón derecho, se separan por los capilares y Eritro27 absorbe el oxígeno gracias a la hemoglobina. Nuestro protagonista está muy orgulloso de su hemoglobina ya que es capaz de transportar muchas moléculas de oxígeno. Una vez ya tiene su oxígeno se dirige al corazón por la vena pulmonar. Ahora llega su parte favorita de este proceso tan fascinante, el corazón. Eritro27 se prepara porque en el corazón la corriente sanguínea se acelerará. Rápidamente entra en el ventrículo izquierdo y es impulsado por la arteria aorta. Esta vez la corriente del flujo sanguíneo lo impulsa por la arteria carótida común izquierda, se dirige hacia el cerebro.

Después de nutrir el cerebro y abandonar el oxígeno vuelve al corazón a través de la vena yugular, ahora el flujo es rápido pero no tanto como el de la arteria aorta. Ya ha dejado su oxígeno y se puede relajar. En el cuello el humano se hizo una pequeña herida la noche anterior por lo que todas las plaquetas están cicatrizando la herida. Eritro27 también está muy orgulloso de formar parte del sistema circulatorio por su eficacia y la variedad de funciones que este realiza. Cómo cicatrizar, transportar hormonas y oxígeno y muchas otras.

Llega al corazón y es impulsado de nuevo hacia los pulmones. Todo parece normal, lo habitual. Pero Eritro27 no sabe que está a punto de vivir la experiencia más traumática de su corta existencia como glóbulo rojo. Llega a los alvéolos pulmonares y hay algo en el ambiente que le provoca un escalofrío inesperado. Eritro27 mira a su alrededor buscando oxígeno para transportar pero no se encuentra con lo que esperaba. A su alrededor está sucediendo una masacre sanguínea. No hay oxígeno, el humano está respirando CO, monóxido de carbono. Y este gas con su astucia e impertinencia se está acoplando a los glóbulos rojos más débiles y descuidados. Ante semejante escenario Eritro no sabe qué hacer pero decide seguir a gran velocidad por los capilares para, si tiene suerte, esquivar a las moléculas de monóxido.

La hemoglobina de sus compañeros se ha convertido en carboxihemoglobina y aunque lo intentan no pueden deshacerse de esta molécula maligna. Un grupo de moléculas de CO se encuentran justo delante de Eritro27 y el flujo sanguíneo no para y aunque intenta esquivarlas no tiene escapatoria y su hemoglobina también se convierte en carboxihemoglobina al absorber el monóxido. Eritro27 está muy alterado, no sabe cómo actuar. Todos sus compañeros eritrocitos se encuentran en la misma situación, y sabe lo que esto significa. Sin hemoglobina libre aunque el humano empiece a respirar de nuevo oxígeno ya ha absorbido demasiado monóxido y pronto el oxígeno dejará de llegar a los órganos y tejidos que lo necesiten. La respiración celular se ha interrumpido y el cuerpo va a empezar a crear especies reactivas de oxígeno que causarán en el cuerpo la peor de las consecuencias. La necrosis neuronal y la apoptosis. Eritro no puede permitir que esto ocurra, esto sería el fin de su existencia y el fracaso de su función como transportador de oxígeno. Siente que ha decepcionado al cuerpo y se ha decepcionado a sí mismo. No sabe qué hacer. Llega al corazón y a continuación por la aorta es impulsado junto a los glóbulos rojos. En el corazón se encuentra a Leuco99, que se halla en un estado de pánico y simplemente se deja llevar por el flujo sanguíneo ante su impotencia. Nadie sabe qué hacer ni cómo actuar. Llega al riñón y las células necesitan el oxígeno, pero nadie tiene oxígeno. El colapso del cuerpo ya es real. Poco a poco se transmite la situación entre todas las células del cuerpo. El terror y el pánico invaden los tejidos.

Mientras tanto la llegada de monóxido permanece constante, prácticamente todos los glóbulos rojos ya tienen la hemoglobina ocupada. El proceso que todos querían evitar ya ha empezado, la apoptosis. Mediante este proceso autoprogramado las células mueren voluntariamente. Eritro27 sabe que este es el final, ya no puede hacer nada. Poco a poco nota como la sangre deja de fluir y el corazón deja de latir. La sangre se estanca en las venas y arterias y cada vez es más espesa. Eritro27 lo sabe, este es el final.
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