La historia de la hepatocito

En una mañana como cualquier otra, se escucha un sonido: ¡rin, rin!

-¿Quién es?

-Hola, vengo a entregarle su cantidad de oxígeno de esta mañana señorita célula.

-¡Voy! la puerta se abre. Muchísimas gracias señor eritrocito.

-No hay de que, solo es mi trabajo. Bueno debo irme ya, todavía quedan células a las que entregar el oxígeno.

-Que tenga una buena mañana.

Una alarma empezó a sonar 

- ¡Dios mio que tarde voy a hacer mi trabajo!

La célula cierra la puerta y la hepatocito se dirige hacia el hígado.

Durante el trayecto la hepatocito se encuentra con diferentes células.

-¡Cuidado!

-Ouch, ¿qué ha ocurrido?

-Perdón, señorita hepatocito, pero ha habido un corte en la piel y todos los encargados de la defensa tenemos que ir por si encontramos enfermedades o gérmenes.

-Así que usted tiene que ser un glóbulo blanco.

-Sí, en concreto un Linfocito T.

-¡Vaya con cuidado!

-Tranquila, es mi trabajo. ¡Ah! si puede avise a las plaquetas para que puedan cerrar las heridas.

-¡No hace falta! ¡Ya estamos aquí!

-Perdón plaquetas pero como sois tan pequeñas no os he visto. En marcha.

Después de una despedida la señorita hepatocito entra al hígado donde encuentra muchos eritrocitos proveyendo oxígeno.

-Hola, ¿qué tal eritrocitos?

-Bien, como siempre con mucho trabajo. Ya sabes: oxígeno a los órganos, a los pulmones a dejar el dióxido de carbono, ir a por oxígeno y volver a hacer la rutina.

-Bueno no sois los únicos que siempre haceis lo mismo.

-Ya, pero por lo menos, tú puedes hacer funciones inmunológicas y de defensa.

-¡Dejad de hablar y a trabajar!

-¡Señor, sí señor!

-Célula de Kupffer creo que se ha pasado con los nuevos.

-Necesitan entrenar y no pasar el rato hablando. Bueno suficiente cháchara ¡a trabajar!

Después de todo un día trabajando la hepatocito se dirige a su casa donde se encuentra con un visitante un tanto peculiar.

-¡Hola! , ¿quién eres?

-¡Hola! solo soy una célula perdida

-Tal vez si llamamos a un linfocito te pueda ayudar.

-¡No!

-¡Vale, tranquilo! Si quieres puedes quedarte a dormir en mi casa.

-¿Harías eso por mi?

-Claro, las células del cuerpo humano tenemos que ayudarnos.

-¡Muchas gracias!

La hepatocito abre la puerta y los dos entran,cenan y duermen.

Por la mañana la célula extraña pide oxígeno y nutrientes para poder realizar su función.

-¿Hola?

-¡Justo a tiempo eritrocito! ¿Serías tan amable de llevarme el doble de oxígeno y nutrientes para mi?

-Lo siento pero solo puedo enviar la misma cantidad siempre.

-Es para poder duplicarse.

-Bueno en ese caso entendido.

El eritrocito lo trae, se va y luego la hepatocito se va a trabajar mientras la célula extraña comienza a duplicarse.

-Que extraño,¿ por qué esa célula le tendrá miedo a los leucocitos si son los que nos defienden?

El linfocito T se encuentra a la hepatocito. Él parece estar buscando algo o a alguien.

-Señor linfocito que alegría encontrarte, tengo que preguntarte cosas.

-Lo siento pero estoy en una misión muy importante.

-¿De qué trata?

-¿Es que no te ha quedado claro?

-Lo siento pero es que tengo un poco de tiempo libre antes de ir a trabajar y estaba preocupada por ti.

-Tu ganas. Estoy buscando a una célula cancerígena que no pudimos acabar con ella.

-¿Célula cancerígena?

-¿No sabes lo que es? Bueno resumiendo es una célula que está infectada y quiere acabar con la paz en el cuerpo humano.

-¡Eso es terrible! ¿Cómo sabes que una célula está infectada?

-No te preocupes usualmente tienen un color apagado, reaccionan de forma agresiva y tienen un poco de semejanza con los virus.

La hepatocito al escuchar esa descripción se acuerda de la célula del día anterior y se lo cuenta al linfocito.

-¿Tú dejas entrar a tu casa a todo el mundo?

-Parecía como evadida de la realidad y me preocupó. 

-Bueno da igual, tú ves a trabajar que ya me encargo yo.

El linfocito llama a todos las células blancas posibles y van a revisar la casa.Al entrar se encuentran con un montón de células las cuales intentan huir.

-¡Alto, no volveréis a escaparos!

Los leucocitos acaban con las células cancerígenas y vuelve la paz al cuerpo humano. 

La televisión se apaga.

-¿Ya has acabado de ver esa extraña serie?

-No es extraña y me enseña mucho sobre la ciencia.

-Bueno y ¿cuál es el siguiente capítulo?

-El problema de los pulmones.

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