La científica del vestido rojo

LA CIENTÍFICA DEL VESTIDO ROJO
Érase una vez, en un pequeño poblado donde no vivía poca gente, una jovencita de veinte años que vivía con sus padres.
De pequeña era una niña muy inteligente, le gustaba leer y escribir, y muy pocas veces salía con sus amigos, prefería quedarse leyendo libros de Santiago Ramón y Cajal.
A esta joven niña le encantaba la ciencia y la medicina, y gracias a sus padres que le pagaron una universidad, se pudo sacar la carrera de sus sueños que era la de medicina.
Sus padres desde muy pequeña siempre la decían que persiguiera sus sueños hasta el final y lo consiguió. En 2001 se sacó la carrera de medicina, y el 23 de abril del 2002 la llamaron del laboratorio de Michigan para trabajar con ellos.
Ella encantada les dijo que si sin pensarlo ya que era su sueño, ese mismo día fue a casa de sus padres a darles la noticia.
Cuando llegó a la casa de sus padres les dijo -¡Me han llamado de los laboratorios de Michigan!- Rápidamente la abrazaron y su madre la dijo -¿Sabes que hija?- la joven respondió – dime mama- a lo que su madre la dijo – siempre sabíamos que iba a llegar este momento, confiamos en ti siempre-.
Después de llantos de felicidad y alegrías, comieron juntos y la joven se fue a preparar las cosas para empezar a trabajar.
Por la noche no pudo dormir de los nervios y la emoción por empezar a trabajar ya.

A la mañana siguiente se levantó a las seis de la mañana para ducharse, prepararse, tomarse su desayuno preferido, etc…

A las ocho salió de su casa feliz y súper contenta, iba por la calle cantando y con una sonrisa gigante y fabulosa, llevaba un vestido rojo que le regalaron sus abuelos de pequeña para que la diese suerte.

Cuando llegó la recibió su jefe, le enseñó las partes y las instalaciones del laboratorio, y enseguida se puso en su sitio y empezó a trabajar felizmente.

A la hora del almuerzo se sentó con un par de compañeros más y empezaron a charlar sobre que carreras hicieron, que les gustaba hacer, etc….

Años después….
La joven se centraba muchísimo en su trabajo y no dormía ni comía casi nada, sus padres la veían muy mal y decidieron tomar medidas.
A la siguiente semana empezó a ir al psicólogo, la detectaron problemas de estrés y alucinaciones, y la recomendaron dejar su trabajo por un tiempo, pero ella se negó por completo.
En la consulta la joven le dijo al médico -¿No hay ninguna otra solución que no sea dejar mi trabajo?- A lo que el medico mirándola con cara de preocupación le dijo – lo siento señorita, si queremos parar el proceso para que no siga hacia adelante, tendrás que dejarlo por una temporada…- la joven se derrumbó y se puso a llorar.
Después de la consulta la joven se fue a su casa con lágrimas en los ojos. Al día siguiente fue a los laboratorios a recoger sus cosas y marcharse por una temporada.
A las siguientes semanas empezó a emparanoiarse, y a volverse loca. No se duchaba ni se cuidaba.
Un día sus padres fueron a visitarla pensando que había mejorado y que estaba mejor, pero se llevaron una gran sorpresa. Al llegar a la casa de la joven, abrieron la puerta y la encontraron tirada con un veneno que creó ella. Su madre se derrumbó y corriendo se la llevaron al hospital y por suerte la pudieron sacar el veneno del cuerpo. Al despertarse la joven le pregunta a su madre -¿Mamá? ¿Qué ha pasado? ¿Dónde estoy?- su madre la responde-cariño descansa y no te preocupes, te envenenaste con un líquido que no conocen-. Cuando la dieron el alta se fue a casa de sus padres por una larga temporada.
Tiempo después los padres de la joven tenían problemas económicos y la joven ya había mejorado mucho.
La joven al ver la situación de sus padres decidió volver a trabajar y a la siguiente semana volvió a su puesto.
Poco a poco se iba esforzando más hasta que consiguió sacar la cura de un virus mortal llamado el Ébola. Con eso pudo recaudar mucho dinero para ayudar a sus padres con todos los gastos.
Después de todo, la ascendieron a jefa de los laboratorios, saco muchas curas de virus que perjudicaban bastante como el sida, el Marbug, Hanta, etc… y gracias a ella desde ahí hacia adelante no hubo muertes por virus.
Al año siguiente sus padres murieron por accidente de tráfico y ella no pudo hacer nada por ellos, por lo que se centró más en su trabajo y consiguió muchas fórmulas y dosis de curas que nadie podría conseguir.
Después de tanto esfuerzo durante años se jubiló y fue feliz con su pareja y sus hijos.
Se convirtió en una de las mujeres científicas más famosas del mundo, llamada la científica loca del vestido rojo.
FIN.

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