Mi gran sueño

Situémonos en el día que mi curiosidad por todo lo que no llegamos a ver con nuestros propios ojos, despertó.
Por aquel entonces yo solamente contaba con 8 años. Aun vivía en un pequeño pueblecito situado a pocos kilómetros de la costa mediterránea junto con mis padres. Nos encontrábamos a mediados del caluroso verano, más concretamente en julio.
Como cada tarde, mi amiga y vecina Blanca, llamó a la puerta de mi casa cuando el calor ya empezaba a ser más llevadero, a eso de las 8 de la tarde, como todos los días. El plan que más nos gustaba a ambas, era subir a una pequeña colina que se situaba a escasos metros de nuestras casas a jugar hasta que el sol se pusiera. Cuando caía la noche, nos tumbábamos en la hierba, que en esta época estaba un tanto seca, a ver lo precioso que estaba el cielo allí. Al no haber luz de farolas cerca, las vistas eran maravillosas, podíamos ver hasta la más mínima estrella. Aquella noche especialmente, las estrellas brillaban más que nunca. Un grito inesperado me trajo de vuelta al mundo real. Era mi madre, me llamaba, la cena ya estaba lista.
Bajé corriendo junto a mi amiga y un gran destello que se movía con rapidez, me detuvo. Duró escasamente dos segundos, pero nunca había visto nada así.
Cuando llegué a casa y cené, me disponía a acostarme, pero la inquietud por saber que había sido aquello, era tan grande, que conciliar el sueño fue imposible.
A la mañana siguiente las ojeras me llegaban a la suela de los zapatos, pero el colegio me estaba esperando. Mi cabeza daba vueltas intentando adivinar que sería aquello de la noche pasada, pero cuando llegó la hora de ciencias, mis ojos se abrieron como dos platos, pues el tema que estábamos estudiando quizá podría responder a todas mis preguntas, el espacio exterior.
No llegué a ninguna conclusión en clase por lo que al llegar a casa me puse manos a la obra, la curiosidad me estaba matando. Encontré información que me interesaba en la página oficial de la NASA, no sabía que las estrellas podían tener tanto misterio. Toda la tarde estuve indagando y aprendí cosas realmente sorprendentes como por ejemplo, que muchas estrellas que vemos diminutas en realidad son mucho más grandes que el Sol o que viajar a la estrella más cercana nos llevaría mas de 70.000 años, pero lo mejor de todo fue, que descubrí qué había sido aquel destello, se trataba de una estrella fugaz, había oído hablar de ellas pero nunca había presenciado una. Por fin, podía descansar tranquila.
Aunque mi pregunta obtuvo una respuesta, se volvió costumbre investigar sobre todo lo que podemos encontrar en nuestro enorme e infinito universo varias tardes a la semana. Nunca pude imaginar que aprendería tanto por mí misma. He de decir que creo que me obsesioné un poco y rechazaba muchos planes porque investigar se había vuelto imprescindible al menos 4 tardes a la semana.
También descubrí a grandes inventores como Emilio Herrera, que fue imprescindible para la vida en el espacio pero no es apenas conocido. Gracias a él, los astronautas pueden viajar en sus misiones, pues trajes están inspirados en el traje espacial que él mismo inventó, pero su mérito no es reconocido por mucha gente.
A partir del momento en el que comencé a interesarme por el universo, mi mayor sueño se convirtió en poder ver la Tierra desde fuera, quería ser astronauta o simplemente astrónoma . Se convirtió en una necesidad ver esos numerosos asteroides que forma el anillo que separa a la Tierra y Marte o poder ser yo, quien descubriese si había vida en otro planeta. Yo era partidaria de que sí, pues Marte contaba con muchas condiciones similares a la Tierra, ya que tiene estaciones, casquetes polares, volcanes, clima y una atmósfera compuesta por los mismos gases que la nuestra, a falta del oxígeno. Si un planeta tan cercano al nuestro tiene unas características tan parecidas, por qué no iba a ver vida de cualquier tipo en un planeta que aun esté por descubrir o incluso en alguna de las millones de galaxias que existen. Yo sería quien lo descubriese.
Así fue como decidí esforzarme en todo al máximo para poder lograr estudiar lo que más deseaba en este mundo, y lo logré, hace dos años acabé la carrera de ingeniería aeroespacial, sigo aprendiendo sobre lo que no vemos y trabajando, para pronto poder conseguir llegar a ser astronauta.
Ya no salía a jugar con Blanca, ella se había marchado del pueblo, pero cuando pude hacerlo, me compré un telescopio y salía sola a evadirme de todo lo que me rodeaba. Siempre le daré las gracias por enseñarme aquel maravilloso lugar que me hizo soñar
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