AQUELLOS NUEVE MESES

Un camino largo, de unos 18 cm, a gran velocidad y con el tiempo justo para poder llegar a la meta a tiempo antes de que el óvulo perdiera su vida.

Recorrí un camino lleno de obstáculos y barreras que dificultaron mi llegada a las Trompas de Falopio, donde se encuentra el óvulo. Dificultades como la entrada en contacto con el pH ácido, en el cual pude sobrevivir gracias a mi líquido seminal. Además de la lucha contra mis enemigos, los glóbulos blancos del sistema inmunológico, los cuales intentaron destruirme. Con el paso de estas dificultades, vi como muchos de mis acompañantes quedaron encallados en cavidades llamadas criptas, impidiendo el avance.

A cada momento veía menos espermatozoides a mis lados, y yo con mi cola me moví a gran velocidad con mucha más fuerza y energía, hasta que finalmente llegué a las Trompas de Falopio, clasificándome finalmente el primero en lograr atravesar la gruesa puerta externa del óvulo.

Despidiéndome de mi flagelo, que había hecho posible ser el más fuerte, entré en el óvulo y dentro me uní con su núcleo que me esperó con los brazos abiertos. Me fusioné con él y nos convertimos en uno. Durante unos días recorrimos el camino que nos dirigió a nuestra nueva casa durante los próximos meses.

A lo largo de las primeras semanas en mi nuevo hogar, me acomodé de manera que hice un sitio habilitado para vivir en el que había unas gruesas paredes a los lados que me protegían de cualquier peligro.

Al paso de un mes noté que, poco a poco, estaba creciendo, pero no era nada importante con lo que pude experimentar en los meses siguientes. Sobre dos meses y medio mi forma había cambiado completamente, tenía una forma irregular y comenzaron a salirme una clase de tentáculos, así es como los llamé. Me asusté bastante, ya que cada vez era más grande y no entendía por qué estaba cambiando, me sentía como una especie de mutante.

Poco a poco, conforme iban transcurriendo las semanas, estos tentáculos a mi parecer comenzaron a tener una forma extraña y mi cuerpo pasó de ser una simple forma circular a una forma sorprendente, con muchos rasgos bastantes definidos.

A lo largo de los meses siguientes pude observar varios cambios más, hasta que, cuando llevaba unos cinco meses allí dentro, me quedé impresionado cuando por primera vez ya no era un cuerpo inmóvil, sino que podía dar mis primeros movimientos con aquellas extremidades o tentáculos que había podido adquirir.

Asimismo, dos semanas después comencé a sentir voces, a las que no estaba acostumbrado a escuchar durante los meses atrás, eran voces diferentes, las cuales no sabía su procedencia.

Seguía creciendo y haciéndome más ancho hasta el punto de no poder resistir más entre esas cuatro paredes que me cubrían. Ya no tenía espacio en el interior y pasados los nueve meses allí, una luminosidad pude observar, acompañada de una inspiración con gran cantidad de oxígeno, la cual recorrió todo mi cuerpo.
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