UN FUTURO MÁS CERCANO DE LO QUE PENSAMOS

Hoy es una tarde de mayo de 2057 y después de muchos meses pensando, por fin me he decidido a escribir esto.
Actualmente, mi presente es el futuro de mí yo de diez años sin darme cuenta. Yo de pequeña imaginaba un futuro en el que los coches volaran, imaginaba que podría enamorarme de robots, que los trabajos serían todos hechos por máquinas y muchas más cosas que en su momento me parecían alucinantes; pero que ahora que lo pienso más detenidamente, no me gusta tanto.
Con esta especie de nota solo quiero que mis compañeros se den cuenta de que teníamos pensado un futuro muy lejano con muchas innovaciones, ahora es realidad. Simplemente, es fijarnos en que, por ejemplo, yo vivo con un robot que si lo llamo robot puede que se divorcie de mí, porque si, no me he casado con el chico de mis sueños, me he casado con un robot al cual conocí formándome de profesora.
Estoy viviendo una realidad de ensueño, esto no parece real, pero lo es. Me gusta, pero a la vez me da miedo porque todas las cosas que yo creía que iban a ser muchísimo mejores para el futuro como que todo lo hiciesen máquinas, ahora me doy cuenta de que me perjudica, porque me he pasado cuatro años estudiando una profesión que en menos de dos días las máquinas me han quitado. Solo pido que asumamos que las máquinas se apoderan de nosotros cada vez más, sin que nos demos cuenta, es decir, no digo que sean malos algunos nuevos avances, es más, algunos de estos avances son imprescindibles para nuestro presente, por ejemplo si no fuese por estos avances yo ahora no estaría casada con el que pienso que es el amor de mi vida. Pero sin ir más lejos me he quedado sin trabajo porque los que mandan han decidido que es mejor que los niños interactúen con máquinas a que lo hagan con personas.

-Que ¿Ya estás escribiendo una carta para quejarte de tu vida?- Me dijo Marcos con esa ironía que tanto le caracteriza.
-Exacto, ya me estoy quejando.-Le respondí en un tono bastante serio.
-A ver, deja que lea.-Me dijo mientras ojeaba la carta.-¿Qué tan horrible ha sido nuestra llegada a tu vida?-Dijo refiriéndose a los androides y a las máquinas.
-De ti no, fíjate, digo que tú eres un ejemplo de avance imprescindible.-Dije señalando la parte en la que hablaba de él.
-Vale, eso me deja más tranquilo.-Dijo mientras se le escapaba una pequeña carcajada.
-Cállate, me has interrumpido justo cuando iba a quejarme de la máquina que me ha quitado el trabajo.-Dije con un tono un poco más serio del que me hubiese gustado emplear en esa situación.
-Vale, vale, ya te dejo que te quejes de una máquina inofensiva que han metido los incompetentes de tus jefes.-Dijo levantando los brazos en símbolo de rendición como si le estuviera apuntando con una pistola.
- Gracias, ahora haz algo más productivo y ve a comprar algo para cenar anda.- Le dije señalando donde estaban las llaves del coche.
-Vale, ya me voy, pero entonces no se te ocurra quejarte de los maravillosos coches voladores en esa estúpida carta tuya.- Dijo señalándome la nariz con un dedo en un tono amenazador, pero con un toque gracioso.
-Lo intentaré.- Finalicé la conversación.

Otra parte buena de estos avances es que mis padres siguen vivos y bastante sanos de salud gracias a estos avances médicos. Otra parte negativa es que, como no, la gente con estos avances ha hecho bastantes innovaciones en armas de destrucción y ahora hay malos como si estuviésemos en una película de Marvel de mi época. La gente está un poco loca, eso es lo único que no cambia del pasado a ahora, la gente que ha vivido en mi época y sabe cómo eran las cosas antes, siguen con pensamientos “anticuados” como dirían los de la nueva generación. Yo recuerdo que a nosotros nos llamaban la generación de cristal, pues si nosotros éramos la generación de cristal, estos niños no sé que son, si se me ocurriese algo más frágil que el cristal, eso serian ellos.

-Ring… Ring… Ring…-Sonó el teléfono
Nada oye, que hoy no me dejan paz y tranquilidad para escribir a gusto. Preferí dejarlo sonar hasta que se cansasen de intentarlo.

Con esta carta solamente quería llegar a la conclusión de que este futuro que tanto ansiábamos de niños, ahora se está volviendo en nuestra contra, y no me gusta nada. Espero que las cosas mejoren en mi vida un poco en estos meses, ya que tengo proyectos en mente, espero que, aunque no sea una máquina, me salga bien.
Un saludo, generación de cristal, nos vemos pronto.

-Cariño, ya estoy en casa. ¿Cenamos?
-! Si, ya voy!
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