Aprendiendo a ser humano


8/5/2078
Ya ha pasado una semana desde que dejé solo a H67-B3, mi mayor creación hasta el momento. H67-B3 es un robot que he diseñado y construido con una base de inteligencia artificial. Mi objetivo era dejarle un tiempo solo por las calles, para después investigar sobre qué ha aprendido sobre los humanos y sus costumbres.
Hoy he ido a recogerlo. He conseguido localizarle gracias a su rastreador , y me ha sorprendido encontrarlo en un bar en Móstoles central viendo el partido Madrid- Barça. Lo he visto comprensible siendo viernes tarde.
En fin, iré recopilando aquí comportamientos que voy viendo, así podré analizar si mi chip de inteligencia artificial ha funcionado o no.

9/5/2078
Por la mañana ha presentado comportamientos humanos como levantarse, vestirse,… ¡Incluso cocinar el desayuno!
Me ha preocupado un poco cuando le he visto abrir y cerrar la nevera múltiples veces por indecisión sobre qué comer, como si pensase que fuese a aparecer algo nuevo. Diez minutos más tarde, tras yo hacerlo inconscientemente, no lo he visto como un problema.

10/5/2078
Qué difícil es no perder los nervios con este robot en casa. Han llamado al teléfono fijo y, tras esperar más de cinco pitidos, por fin lo ha descolgado.
Que sí, que acababa de despertarse de la siesta, pero encima se excusa diciendo que “no puede parecer demasiado desesperado”, y que por eso espera para cogerlo.
Fue una mala idea dejarle coger la llamada. Mientras hablaba, no paraba de trasladarse de una habitación a otra, hacer movimientos aleatorios,... cuando acabó la llamada estaba enganchado en el árbol de la vecina.

11/5/2078
He decidido llevar a H67-B3 fuera. Hacía muy buen tiempo, así que hemos paseado por el parque. De esta manera podré investigar un poco sobre su comportamiento en la calle.
Al cruzarnos con un perro al que paseaba su dueña, la reacción de H67-B3 ha sido curiosa cuanto menos.
Ha tenido que activar el micrófono (yo creía que sería para decirle a la dueña que su perro dejase de hacer pis sobre su pie, pero no).
“Ay pequeño cachorrillo. Pero que monada. Ay ay ay pero qué cucada. Ay que te como. Ay que te como”. Esas han sido, textualmente, sus palabras. No solo eso, si no que además el tono que ha puesto ha sido extremadamente agudo, como si se tratara de alguien al borde de una sobredosificación de Helio.
Pensándolo dos veces, es bastante coherente con lo que hacemos nosotros, así que no recurriré a cambios manuales a su programación.

12/5/2078
Tras el suceso de ayer, he comprobado que a H67-B3 le funciona mejor todo su mecanismo cuando le da un poco de aire. Por esto, he decidido llevarlo a comer a una terraza cerca del laboratorio. Se ha manejado bien a la hora de pedir mesa, sentarse correctamente y leer la carta. Lo curioso ha sido cuando ha venido el camarero a tomarnos nota.
Le cito textualmente: “Yo tomaré unas “COCRETAS,” a ser posible de jamoncito pa la dieta”. La camarera le ha respondido con que no les quedaban más croquetas, a si que ha respondido preguntando si tenían “ALMÓNDIGAS”.

No sé a dónde se habría ido aquella semana H67-B3, pero sin duda ha aprendido la verdadera esencia de los humanos
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