Perdidos en el espacio

Viajaban por la Galaxia 43 cuando su nave se estrelló. Salieron a la superficie de aquel planeta, era frío como el hielo. Artur estaba confuso, no sabía en qué planeta estaba. Su GPS estaba un poco dañado, pero funcionaba a la perfección. Indicaba que a 1324 m había habitantes. Su compañera no estaba, y se empezó a preocupar, pero mantuvo la calma. Pensó en que hacer. Fue a por provisiones porque tenía pensado salir a explorar y luego ir a por su amiga. La nave estaba con brechas causadas por el golpe de la caída. Artur cogió su coche espacial y se fue. Durante el viaje, veía polvo lunar, el ambiente era frío. En la superficie había cráteres, al ver aquello Artur recordó la Luna. También había vegetación, pero esta era distinta, era de varios colores. El paisaje era hermoso.
A lo lejos veía un pueblo, mientras Artur se acercaba vio que las casas eran irregulares y altas. Fuera de las casas no había nadie, solo alcanzó a ver una silueta humana. Cuando Artur llegó allí, bajó del vehículo, de repente todo el pueblo empezó a salir de los tejados de las casas con armas. Los lugareños eran altos y de color azul apagado, tenían los ojos verdes, no tenían pelo, su cabeza era ovalada y el cuerpo era estrecho y se le notaban los huesos, también poseían cola y cuernos. Artur estaba confuso, ya que sus ojos vieron una silueta humana. Pero cuando empezó a ver todos los rincones y vio a su compañera. Él con lágrimas en los ojos decidió ir corriendo a abrazarla, pero cuando los seres vieron que iba corriendo le apuntaron con las armas. Pero él, inconsciente, siguió corriendo y le dispararon. Su compañera no lo vio, pero cuando apartó la mirada del GPS para saber dónde estaba Artur, lo vio. Fue corriendo y lo cogió para llevarlo a la enfermería que había allí. Artur con la mirada borrosa solo vio a su compañera hablando por lengua de signos con los seres, él no entendía nada. Cerró los ojos un momento. Cuando los abrió vio que estaba en una camilla. Estaba solo en aquella habitación. Había una silla varios artilugios. Durmió un rato. Cuando despertó, estaba su compañera sentada en la silla. Artur preguntó a su compañera que como no lo había cogido a él para llevarlo a este pueblo. Ella le dijo que no lo sabía. Después de un silencio incómodo llegó uno de aquellos seres y dijo que encontraron a su compañera tirada en medio de la nada, dieron por hecho que estaba muerta, pero la recogieron igualmente por si tenía esperanza. Artur le preguntó a ella que dijeron porque no entendía lo que dijeron, ella le respondió que hablaban por lengua de signos y que así lo entendería, les dijo a los seres que Artur no hablaba su idioma y que le hablaran como le hablan a ella. Los seres dijeron lo mismo, Artur lo entendió. Artur le preguntó que como se llamaba su raza, dijeron que su raza se llamaba Ominuses, y su planeta Óminus. Artur pensó: que nombre tan peculiar. Artur y ella querían preguntarles a los Ominuses si podían arreglar su nave, pues tenía brechas y si no, no podrían salir de aquel planeta.
Artur pensaba que a lo mejor él podía arreglar la nave, pero dudaba que pudiera. Le preguntó a los Ominuses que si podían hacerles un favor a él y a su amiga. Afirmaron, y a continuación preguntaron qué querían. Artur le dijo que si podían tapar las brechas que tenía su nave y darnos un poco de comida para el viaje de vuelta. Ellos afirmaron y dijeron que primero probaran la comida porque no a todos les gustaba lo mismo, les trajeron la comida y la probaron. Cuando la probaron dijeron que les gustaba, y automáticamente los Ominuses prepararon más comida y la colocaron en una bolsa especial para el espacio. Artur y su compañera les dijeron a los Ominuses que les siguiera con ellos en el coche espacial. Pero cuando Artur dijo eso se dio cuenta de que no recordaba donde lo había dejado, así que preguntó que donde estaba, dijeron que lo habían dejado en una cabina. Fueron a recogerlo, ya dentro, puso la mano para que la reconociera el coche y se pusieron en marcha. Cuando ya llegaron, los Ominuses que iban en el coche, llevaban una caja de herramientas que usaban. Se pararon delante de la nave y la revisaron por todas partes, luego sacaron sus herramientas y empezaron a trabajar. Cuando terminaron les dimos las gracias, subimos a la nave y nos fuimos sanos y salvos, pero aún nos quedaba un gran camino por recorrer por la galaxia.

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