¿Todo por la ciencia?

Era un lunes como otro cualquiera. C-347 todavía dormía profundamente, después de haber podido descansar durante el fin de semana; sus heridas no estaban del todo curadas todavía, porque, como puedes imaginarte, ella es un conejo de pruebas. Su vida ha sido reducida a sufrir diariamente en el nombre de la ciencia. Los científicos siempre aseguran que su sufrimiento es necesario, ella no tiene opción de cuestionarlo.

Pero ella no es un conejo de pruebas normal, ella prueba cosméticos: pasta de dientes, maquillaje, colonia, champú, desodorante, etc.

Hoy lunes era el día en el que se probaba el champú. Su día empezó como otro cualquiera, fue arrebatada de su pequeña jaula para ser encerrada en una caja de cristal que solo dejaba salir su cabeza. C-347 estaba asustada, después de muchos días de pruebas había desarrollado estrés postraumático; pero recordar que tenía a su familia cerca la tranquilizaba. De pronto se acercó una mujer, que llevaba consigo una jeringuilla, C-347 ya sabía lo que venía después. La mujer se dispuso a inyectar el líquido transparente en los ojos de todos los conejos de la sala.

Ese día la mayoría de compañeros de C-347, ella incluida, volvieron a sus jaulas ciegos y con quemaduras alrededor de los ojos. C-347 tuvo su peor noche hasta la fecha, lloró de dolor hasta que salió el sol pero cuando creía haberse dormido nunca despertó.

Así fue cómo utilizaron su inocente vida para asegurarse que los productos que nosotros consumimos sean seguros. Pero ella no es la única que sufre este tipo de experimentos que justificamos con la ciencia. Miles de conejos han muerto con tal de que podamos disfrutar de estos productos cuando es totalmente innecesario. C-347 no fue la primera ni será la última pero no podemos utilizar la ciencia para justificar esto.
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