Infinita y maravillosa ciencia

Esa noche, Carlota había soñado con un mundo ya resuelto: un lugar donde nadie se planteaba nada y en el que no quedaba nada por descubrir.
Todo el saber estaba recopilado y al alcance del ser humano, porque se había investigado todo y lo establecido como cierto era incuestinable. En aquella perfecta (¿?) realidad, el método ciéntifico era innecesario, y tampoco no existía la literatura de ficción, los únicos libros disponibles eran manuales de instrucciones. Carlota pensó que, sin duda, allí se había perdido la magia.
Al despertar, la chica comprobó con felicidad que sus novelas favoritas seguían sobre la mesilla. Sin embargo, le pareció terrible que nadie le hubiese hablado jamás sobre la importancia de tener un mundo por descubrir. Decidida a tratar el asunto, salió hacia el taller de su tío Germán, con quien siempre compartía sus inquietudes.
Mientras caminaba alegremente, se dio cuenta de que varias personas estaban comentado una noticia sobre un descubrimiento relacionado con futuros viajes al espacio exterior. No pudo evitar escuchar: "No es más que un pequeño avance que no servirá para nada", "Llevan años prometiendo un viaje al espacial pero seguro que ninguno de nosotros vivirá para verlo". Carlota, que siempre había querido ser astronauta, sintió un terrible escalofrío recorriendo su espalda. Le aterraba la idea de no poder cumplir su sueño, "Pero lo peor de todo", se dijo, "es esa gran desesperanza general, ¿por qué ya no confía nadie en los científicos e investigadores?"
Perdida en sus pensamientos, llegó a su destino.
Tras saludar a su tío, Carlota preguntó con impaciencia qué pasaría cuando todo estuviese descubierto. "La ciencia dejaría de existir, ¿verdad?".
Su tío, sonriendo, respondió: "Es díficil de explicar, pero debes saber que la ciencia siempre acompañará al ser humano. Como dijo Max Planck, la ciencia es la progresiva aproximación del hombre al mundo real. Imagina vivir en un pueblo y visitar siempre el pueblo más cercano, si nos mudamos a ese pueblo, entonces tendremos que visitar el nuevo pueblo más próximo. Así, iríamos recorriendo nuevos pueblos infinitamente, ¿lo entiendes?. Algo así es la ciencia".
"Gracias, tío Germán, creo que ahora empiezo a comprender... Pero entonces, ¿nunca sabremos todo?"
"Yo prefiero decir que siempre quedará por conocer."
"Me encanta tu manera de ver el mundo. ¿También tienes solución para los que no esperan nada de la ciencia?"
"Bueno, lo primero es la paciencia. Lo segundo es que vean cómo ya se benefician diariamente de los progresos científicos. ¡Demuéstraselo! Sé que puedes devolverles la ilusión."
Carlota, emocionada, se decidió a cambiar el mundo cada día para hacerlo un poquito mejor.
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