ÁKOR

“Hemos de cerciorarnos que no exista nadie, que haya descrito nuestros hallazgos en revistas científicas, anterior a nosotros.” - Así terminaba el diario de mis padres antes de ser asesinados.
Me llamo Emma, soy hija del Sr. y de la Sra. Lavoisier. Durante años mis padres han ido recopilando datos e información sobre una nueva, extraña y sorprendente fuerza de la Naturaleza, jamás descubierta anteriormente.
- He creído conveniente venir a comisaría para explicarle mi relato, porque necesito su ayuda.
El policía iba anotando en su tableta holográfica vertical todos los detalles que le iba narrando. Su rostro iba cambiando a medida que se sucedían los acontecimientos.
Era un hombre mayor, bajito, de piel morena, grueso, canoso, con bigote pronunciado, algo risueño que bebía café Starbucks sin parar. Sorprendía ver la espuma del café en la parte superior de su bigote. Cada vez que escribía una de mis evidencias asentía con la cabeza. La que más le sorprendió fue cuando le relaté el momento en que todo parecía desencadenar los asesinatos de mis padres.
Me pidió que detallara el escenario del crimen. Le narré que ambos se encontraban estirados boca abajo ensangrentados en el suelo del laboratorio. Este estaba todo desordenado como si alguien hubiera estado buscando algo y no lo hubiera encontrado. Entonces me acordé de que -en una de las mesas yacía un vaso de Starbucks como el que tomaba el policía. Me quedé atorada y me fui de la comisaria lo más rápido que pude. Hacia mis adentros pensaba que el policía risueño, supuestamente, podía ser el asesino de mis padres.
Al llegar a casa, decidí coger el diario de mis padres y seguir con su investigación. En el dietario hablaba de que esta fuerza extraña venía de una Roca de algún sitio ilocalizable y que si su fuerza se concentraba de manera adecuada podría hasta revivir personas, y eso es lo que iba a hacer.
- En ese sitio, las características para sobrevivir son completamente diferentes a las de la Tierra. Por esta razón tendré que cambiar mi estado molecular. Mi madre, que era bioquímica, estuvo investigando cómo poder hacerlo. Según dice el dietario finalizó la disolución y su antídoto que estaba guardada en un mueble donde encajaba perfectamente el collar que me había regalado mi madre antes de morir. De esta manera estaba protegido a través del collar.
Una vez cambié mi estado molecular gracias a la fórmula, traspasé a un mundo paralelo donde se encontraba la Roca que reviviría a mis padres. Este era un mundo fantástico lleno de personas que levitaban, animales que hablaban y monstruos encantadores. Estuve buscando la Roca durante horas y finalmente la encontré dentro de un manantial. Cogí la Roca, me tomé el antídoto y regresé a la Tierra.
Al llegar, el policía se encontraba en mi casa para apropiarse de la Roca. Cuando le descubrí, le interrogué porque lo había hecho. Me contestó que quería formar un gran ejército para destruir la Tierra con la ayuda del poder de la Roca. Seguidamente conseguí deshacerme de él. Concentré el poder de la Roca hacia mis padres para poder revivirlos…
- ¡¡Hija!! ¿Qué ha pasado? – dijo mi padre.
- ¡¡No hay tiempo que perder debemos regresar al mundo paralelo y devolver la Roca o sino la Tierra se desestabilizará y será un caos!! – le contesté.
Inmediatamente mis padres lo comprendieron todo y nos dirigimos al mundo paralelo. Fuimos directamente al manantial y dejé la Roca donde la encontré. Para que nadie más pudiera apropiarse de la Roca, mis padres y yo nos convertimos en los protectores de Ákor. El mundo fantástico donde se hallaba Yensid, la Roca de gran poder.
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