"Since We're Alone"

Al habla Alan Bowers, miembro AX-345 de la 9ª generación del
BishopRing-1. Nos encontramos en lo que posiblemente será el último comunicado
de la raza humana, proveniente del Sistema Solar, planeta Tierra, pero antes,
empecemos a contar la historia desde el principio, el principio de nuestro posible
final.
El Gran Filtro, un concepto que en el último siglo ha cambiado la forma de ver
el mundo de la peor manera posible. Desde la aparición de la Paradoja de Fermi
habíamos relacionado el gran filtro con causas naturales o con nuestra propia
autoextinción, sin embargo, el ser humano pudo llegar a la conclusión que, a pesar
de las altas probabilidades que teníamos, no éramos nosotros los que íbamos a
causar nuestra desaparición. Todo se remonta al año 2017, en el que por primera
vez se vio al asteroide Oumuamua surcar el espacio, asteroide el cual nos llamó
mucho la atención debido a sus características tan inhabituales, que hasta se llegó a
pensar que podría haberse tratado de una nave extraterrestre, algo que a día de hoy
no es tan descabellado, y es que se trataba de una especie de cometa teledirigido.
Nunca se ha llegado a saber exactamente el por qué de lo ocurrido, pero se
especula que la redirección del asteroide Oumuamua se debió al momento en el
que se establecieron las primeras colonias en Marte de la mano de Elon Musk,
podemos deducir que alguien o algo nos había estado vigilando y que no querían
vernos avanzar como civilización o, lo que es peor, suponer una amenaza. Un grupo
de científicos estuvo investigando esta nueva trayectoria del asteroide y vió que
impactaría con la Tierra en el año 2144, algo que reforzaba aún más esa teoría.
Los años posteriores a hacerse pública la noticia fueron desastrosos, los
gobiernos se desmoronaban y la población pedía lo imposible, y, por si fuera poco,
desalojaron gran parte de Australia causando así una gran sobrepoblación tanto en
Estados Unidos como en Europa. Fue ya en 2103 cuando la Agencia Espacial
Europea dio a conocer el proyecto que habían desarrollado en conjunto con la
NASA, SpaceX y el gobierno de los EEUU y la Unión Europea. Habían necesitado
construir una gran base en el norte de Australia y sobre nuestras cabezas, habían
desarrollado una titánica estación espacial la cual nos impulsaría hacia las estrellas,
se trataba de un Anillo de Bishop, una mega estructura espacial que gracias a la
fuerza centrífuga es capaz de formar su propia gravedad y, de este modo, su propia
atmósfera. La estación, actualmente nuestro hogar, a la cual llamaron BishopRing-1,
estaba totalmente equipada para vivir y producir lo necesario para las suficientes
generaciones hasta llegar a nuestro destino, Proxima Centauri, lugar donde el ser
humano podría empezar de cero e intentar vivir en paz. Solo faltaba una cosa, la
tripulación. Esto fue lo más difícil de decidir, y es que realmente pocas personas
conseguirían sobrevivir a esa extinción masiva, es decir, quedarse en la Tierra
suponía un final asegurado, cogieron a las mejores mentes de distintos ámbitos sin
importar el estatus social para ser pasajeros de la BishopRing-1 y así poder darle una segunda oportunidad a la raza humana, dejando atrás a las otras millones de
personas que habían dado sus vidas por estos 1.000 afortunados.
Ya en el año 2110, con todo listo, la estación espacial partió rumbo hacia lo
desconocido y el resto, es historia. Hasta el día de hoy, año 2233, año en el que
posiblemente se termine la historia de la raza humana, y es que solo queda un
último comunicado que dar, nos han encontrado, o mejor dicho, nosotros los hemos
visto a ellos.
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