El mundo de los elementos

El mundo de los elementos
Érase una vez dentro de la mente de Mendeleiev:

Hola, buenos días yo soy…, bueno ya os enterareis, y esta es la historia del mundo de los elementos.
Aquí, podemos encontrar diferentes familias como la familia óxido sulfuroso, formada por un oxígeno, un azufre y su hijo que es otro oxígeno; ya lo sé, “qué rollo un oxígeno da lugar a otro oxígeno”, pues lo siento mucho amigos este mundo está controlado por los oxígenos y los hidrógenos, con la cosa de que son bioelementos primarios.

Bueno a otra cosa, aquí también podemos encontrar el centro de trabajo de los elementos, la mundialmente conocida tabla periódica, en este preciso lugar es donde empezó su travesía un fósforo, con número de oxidación 5, el cual fue el primero en formar la familia ácido ortofosfórico.

Todo empezó un día, nuestro fósforo estaba tan contento (acababa de hacer un análisis sintáctico de una oración muy difícil) y se dirigía a Tinder, donde los elementos iban para buscar pareja.
Pero el pobre fósforo no la encontraba, ya que en esa época del año, llamada época iónica, estaba de moda hacer enlaces iónicos, y los pocos no metales que estaban querían juntarse con metales; y aunque llegó a encontrarse con un hierro, un calcio, y un potasio, el fósforo les rechazó porque no le interesaba ese tipo de relaciones, no quería ser el único que tirara en esa relación, solamente se encontró con un no metal que quería formar un enlace covalente, un temido flúor, pero nuestro fósforo decidió ignorarlo por su larga lista de violencia por tirar demasiado en la relación.
Él volvió a su casa, e intentó suerte al día siguiente, y al siguiente, y al siguiente, pero no encontraba su pareja covalente.
Hasta que un día, por suerte para el fósforo, se cambió de época a la llamada época covalente. Ese día el fósforo se levantó radiante, con sus 15 electrones en sus capas, y con una actitud de gas noble, y por fin se juntó con un oxígeno, y juntos tuvieron 4 oxígenos y 1 fósforo.

Y ahora pensaréis que voy a decir que fueron felices y comieron perdices, pero no, aquí no se acaba la historia.
Los padres de nuestra querida familia óxido fosfórico, se sentían incompletos, ellos querían formar un trío, y se lo comentaron a los hijos, que sin dudarlo les pareció bien.
Así que los siete salieron de la casa un día muy iluminado por la luz de las reacciones químicas. Llegaron a Tinder, y se metieron en la sala para buscar tríos, pero nuestra querida familia era muy caprichosa y no le valía juntarse con una molécula de agua, ni con dos, ¡¡¡querían juntarse con tres moléculas de agua!!!, algo totalmente nuevo para la época, y como lo no tradicional no le gusta a la sociedad, no encontraban pareja ya que les tenían discriminados, hasta que un día aparecieron tres moléculas de agua que eran expertas en disolver compuestos iónicos, ese día se formó por primera vez una familia de ácido ortofosfórico, derribando muros de la sociedad y creando una nueva familia, la cual estaba formada por tres padres (1 hidrógeno, 1 oxígeno y 1 fósforo), y 11 hijos (1 fósforo, 5 hidrógenos y 7 oxígenos), pero un día se escaparon 6 hijos (el fósforo, 2 hidrógenos y 3 oxígenos), en busca de su propia familia dejando a ésta en H3PO4...

Y aquí se acabó el cuento de hoy, me tengo que ir, que mi amo Schrödinger me llama.
Adiós, que tengáis un buen enlace.
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