Poseidón

El inspector González entró en las instalaciones con pie firme. Avanzó por los conductos de la instalación submarina. Estaba oscuro, aun no había arreglado las luces. El agua le llegaba por encima de los tobillos. Menos mal que le habían proporcionado unas botas adecuadas, habría odiado tener que mojarse los calcetines.
Recorrió los pasillos linterna en mano. Era una base pequeña, de investigación, no tardó en encontrar los cuerpos agolpados al final del conducto norte.
Esto no debería haber pasado, se suponía que los fallos de seguridad sencillamente no ocurrían. La capacidad de reacción de “Poseidón”, la inteligencia que regía estas instalaciones, era casi inmediata.
Era un problema grave. Había gente muerta y los mandamases querían que el asunto se llevara con discreción. El hecho de que un grupo de científicos hubieran muerto en esas instalaciones tenía a todo el mundo nervioso. La inteligencia decía que no le había hecho caso durante la evacuación, cosa arto improbable. Quedaba la posibilidad de que Poseidón tuviera algún fallo de seguridad, o lo que era más aterrador, que los hubiera llevado a la muerte a propósito.
Mientras observaba los cuerpos sin vida de los tres investigadores, las luces se encendieron. Fue un sobresalto momentáneo, ya le había dicho que estaba volviendo a poner en marcha la instalación.
De forma instantánea el agua que le llegaba ahora casi a las rodillas empezó a bajar de nivel. Poseidón estaba volviendo a ponerlo todo en orden.
-Poseidón, no toques nada de este pasillo.- Exigió el Inspector a la nada.
- De acuerdo Inspector González.- Contestó una voz que bien podría haber sido de un compañero a través del pinganillo. Era increíble lo humanos que sonaban.
El inspector volvió sobre sus pasos hasta llegar al laboratorio número trece.
-¿Es aquí donde estaban las tres víctimas cuando sucedió el accidente?
-Afirmativo.- Acto seguido tres hologramas aparecieron en la sala, indicando al inspector donde se encontraban exactamente.
Era extraño verlos allí parados, como si se hubiera metido dentro de una película en pausa. Examinó la estancia, destrozada por el agua que la había inundado en su totalidad apenas un día antes.
Antes de acceder a entrar en los dominios de una inteligencia artificial posiblemente hostil, había hecho un concienzudo análisis de la situación.
El incidente se había iniciado a las 21:10. Los informes hablaban de una colisión accidental de un gran cetáceo con una de las columnas que estabilizaban la base submarina. En ese mismo instante Poseidón empezó a movilizar a los más de cien empleados que se encontraban en ese momento dentro de la instalación. Todos son evacuados de forma rápida y eficiente. La mayoría de ellos estaban incluso tranquilos, Poseidón velaba por ellos. Lo curioso es que cuando se ven las distintas rutas de salida, a estos tres científicos la inteligencia los separó del resto y los llevó a una trampa mortal.
-Muéstrame la ruta de evacuación para las tres victimas y los pasos que fueron dando en tiempo real.
Los hologramas empezaron a moverse. Primero seguían trabajando, luego se miran unos a otros y empiezan a dejar en las mesas lo que están haciendo y se encaminan pausadamente al exterior. En el pasillo, el Inspector ve como un camino de flechas luminosas les indica que vayan a la izquierda. Raro, los cuerpos están hacia la derecha. Drásticamente las flechas cambian de sentido y ahora les indican que tiene que ir a la derecha. Los tres científicos frenan el paso, el agua holográfica les llega a las pantorrillas. Tras un segundo de indecisión giran a la derecha. El agua sigue subiendo. Al llegar a la puerta del pasillo norte, al lado de la puerta, a la derecha, se ve una gran flecha verde apuntando al frente. Los hologramas entran y se unen a los cuerpos sin vida.
-¿Porqué cambiaste de opinión y los enviaste por la derecha?
-Dejo de ser la ruta óptima.
Era posible, algún ensanchamiento en la cubierta podría haber alterado los cálculos, pero ir por la derecha no tenía sentido. Se acercó a la puerta por la que acababan de entrar los hologramas. Empezó a examinar el escenario y entonces los vio, ahí estaba la solución.
Ya en el planeador rumbo a casa se conectó con los mandamases. Tenia la respuesta que buscaban.
-No fue un fallo, pero tampoco un asesinato.-Al ver la cara de incredulidad de los asistentes se explicó.- Poseidón les dio la ruta correcta, pero ellos no fueron capaces de interpretar la información de forma correcta. En el desvío, la flecha verde no indicaba que tenían que seguir recto, les indicaba que tenían que subir. La ruta de escape más óptima era por los conductos de ventilación. La entrada estaba justo ahí, sobre la flecha. Depender tanto de las IA puede hacer que llegado un punto, nos cueste entenderlas.
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