Los terraplanistas contraatacan.

Lunes, 6 de febrero de 2017
Querido diario,
Hoy he recibido otra llamada de Daniel. El pobre lleva semanas intentando convencerme de que la Tierra es plana, y aunque todas las veces que me viene con una prueba “irrefutable, mejor que la anterior”, termino por demostrarle científicamente que está erróneo. Por ejemplo, ayer me llamó diciendo que es imposible que la Tierra fuese redonda, pues una vez decidió subir una cámara a un globo aerostático (del cual no quiero ni saber cómo lo consiguió) y que la grabación no demostró ninguna curvatura. Tuve que preguntarle a qué altura llegó, y me dijo que a dos kilómetros…
Le dije que a esa altura era imposible vislumbrar su curvatura, que por lo menos necesitaría diez kilómetros para empezar a notar una pequeña diferencia. Claramente no me hizo caso, así que le mandé unas fotos de un globo sonda que utilicé en mi trabajo la semana pasada. Me dijo que las fotos estaban trucadas, pero ni me enfadé; discutir eso me parecía estúpido.


Viernes, 10 de febrero de 2017
Querido diario,
Llevaba unos días sin recibir llamadas de Daniel cuando de repente, al volver a casa, me encuentro con doce llamadas perdidas; era otra prueba de las suyas. Esta vez me decía que la gravedad en realidad era una farsa y que la verdadera razón por la que los objetos caen al suelo es porque la Tierra sube hacia arriba a ¿9’8 m/s²?
Era increíble la seguridad y entusiasmo con el que enunciaba su teoría. Sin embargo, se percató enseguida de su error, ya que durante su “clase magistral” con su nueva prueba, se calló de sopetón. Le dije “¿Pero has tenido en cuenta la velocidad de la luz?” Me dijo que apenas y que justamente tenía que irse que tenía prisa, pero le insistí tanto en que me escuchase que a regañadientes se quedó. Le recordé que si la Tierra estuviese ascendiendo por el espacio a 9’8 m/s², al cabo de un año aproximadamente alcanzaríamos una velocidad tan elevada que sufriríamos de una dilatación temporal, la cual haría que cada vez todo a nuestro alrededor se moviese más lento, hasta el punto de que el apoyar un pie sobre el suelo para dar un paso nunca llegaría a ocurrir.
Daniel me pidió que le explicase inmediatamente que era una dilatación temporal, pero ponerme a explicar en cinco minutos lo que tuve que estudiar en cuatro años de carrera, no era difícil, sino imposible. Me dijo que eso acrecentaba aún más su teoría, y que tarde o temprano acabaría por iluminarme; pues como no sea con linterna.


Jueves, 4 de mayo de 2017
Querido diario,
¿Adivinas quién me ha llamado otra vez? No, no ha sido ella; ¡ha sido Daniel! ¿Por qué no podemos hablar sobre nuestra vida, o de quién cree que ganará la Liga? Bueno, el caso es que esta vez ha venido con algo distinto; ¡un viaje! Al parecer, su cuñado es biólogo marino y le ha dicho que en la próxima expedición a la Antártida puede llevarle a él y a un acompañante. Qué sorpresa que me haya elegido a mí…
El caso es que el viaje será por junio, días después de la entrada del invierno; con todo el fresquito. No sé qué pensar ya, esto ha ido demasiado lejos. Pero un viaje a la Antártida no lo hace cualquiera y además si de esta forma puede darse cuenta de su error, todos mis esfuerzos no habrán sido en balde.
Será verdad eso de “¿Quién es más tonto? ¿El tonto, o el tonto que sigue al tonto?”


Martes, 27 de junio de 2017
Querido diario,
Hoy es el comienzo de una nueva vida; no la que esperaba, pero bueno. Primero, al llegar tuvimos que hacer un viaje en motos de nieve de un día para llegar a la base. Cuando llegamos a la base tuvimos que asistir a una charla sobre peligros y como actuar en caso de emergencia; seis agradables horas (nótese la ironía).
Sin embargo, al día siguiente todo cambió. Mientras los científicos realizaban sus experimentos, Daniel me arrastró hasta casi el borde mismo, en donde vislumbró que todo el rato yo llevaba la razón; o eso pensaba, porque sin querer golpeó a un holograma que proyectaba una imagen falsa del cielo y el mar; eso demostraba la teoría de la Tierra plana. No sólo eso, Daniel se resbaló y empezó a caer al vacío, mientras gritaba “¡Tenía razón, genial!”
Desde ese momento dejé de lado la ciencia, y me hice ermitaño en los Pirineos, donde enseño la verdadera ciencia a aquellos que se acercan. A veces escucho que me llaman loco y demás, pero por lo menos no soy un ignorante que piensa que la Tierra es esférica; por favor, un poco de cultura.