Una vida diferente

Brunswick, Alemania. Siglo XIX.
No era una ciudad muy conocida, era como otra cualquiera, de esas que ni siquiera sabes que existen; por ello, no esperarías nada importante de aquel lugar...
Pero, ¿sabemos en realidad, de dónde provienen los grandes genios de la historia? Una cuestión más sencilla, ¿nos hemos hecho esta pregunta alguna vez? Me temo que tampoco nos la hemos planteado.
Soy una persona a la que hubiese gustado tener una vida más sencilla. Haberla disfrutado, como el resto de los mortales. Puesto que no fui como todos. Y ahora, el fin de mi vida está cerca, ya que poco me queda. Aquí estoy, satisfecho con lo que hice, pero no de la misma manera que los demás.
Aunque nací con ciertas "ventajas", no eran económicas, por consiguiente, no tenía el mundo a mi favor. La singularidad de mis pensamientos me llevaban a un entorno distinto al resto. Puesto que nadie me entendía , me retraía en mis sueños, tan variados como divergentes. Por ello, a mis cinco años de edad, el júbilo que me divertía empezaba a encaminarse hacia la parte lógica del mundo, es decir, hacia las matemáticas.
Esto era poco inusual en alguien de mi edad; incluso, molesto para mis compañeros, puesto que me mostraban su envidia en forma de burlas durante mis días de colegio.
El interés por el aprendizaje me llevaba a familiarizarme con las hojas, los libros y la naturaleza, dejando atrás los momentos de socialización. Recuerdo perfectamente que algunos miembros del alumnado de mi clase, me miraban extraño; al principio no percataba cuál era la razón, más tarde la entendí. Incluso el profesorado, tenía distintas opiniones por mi comportamiento, ¿sería por mis aficiones y capacidades o por qué no era como mis compañeros?.
Aquellas diferencias se describían muy bien. Como aquel día cuando mi profesor de matemáticas nos pidió que sumáramos todos los números, comprendidos entre el uno y el cien. Mientras todos se limitaban a sumarlos uno por uno, yo apliqué otro método, lo hice mentalmente. Una vez tenía la solución, se la enseñé a mi profesor, yo pensaba que se me recompensaría de alguna manera pero para mi sorpresa, no fue así, en ese momento quedó retratado el profesorado... Me castigó. Así fueron los siguientes años, nadie me entendía, me sentía distinto, era especial, yo lo sabía pero los demás no lo veían así, me veían como una lacra responsable de sus problemas. Ya que al demostrar mis aptitudes, ellos quedaban ridiculizados, pero no era mi intención, solo quería ser yo mismo. Después fui reconocido como un niño prodigio. Además, mi profesor de matemáticas, se interesó por mis capacidades, por lo tanto me ayudó llevándome ante el Duque de Brunswick. Este, quedó fascinado con mi presentación, por lo que decidió hacerse cargo de todos los gastos de mi educación.
Las consecuencias negativas fueron empequeñecidas por las cosas buenas, de ellas disfrutaba al máximo y gracias a eso pude desarrollar mis pensamientos.
Esto me llevo hacer todos aquellos descubrimientos, ya que todas las vivencias van transformando a la persona poco a poco, hasta el momento de su muerte. En mi caso, las acciones me llevaron a alcanzar la fama mundial que tengo hoy en día, a ser plasmado en la historia. Si me pusiera a describirlas y explicarlas todas esto iría para largo...
Una de mis proezas , fue el método al que di nombre, denominado "método de Gauss", un sistema de ecuaciones transformado en una matriz. Pero como estos podría decir muchos más. También conocido, por mi teoría de números, el magnetismo, entre otros. He de decir que tuve todo aquello en cuanto quise, como el honor de conocer a Immanuel Kant, uno de los filósofos más relevantes en aquel momento, el cual me otorgó inspiración.
Pero sin lugar a duda, la parte más importante de mi vida fue mi enlace con Johanna, la madre de mis dos hijos. Ellos son y serán mi mayor logro. Mi más humilde legado.
La gente me recuerda por lo que hice, pero solo ellos, me recordarán por como fui.



Karl Friedrich Gauss.