Engranajes que salvan vidas

Eran las 17:00 horas, por lo menos eso era lo que marcaba el reloj que llevaba parado más de tres horas o eso creo, supongo que la fuerza que tenía que ser ejercida para hacer funcionar los engranajes del reloj, había dejado de existir por lo que las manecillas ya no se movían, en este momento me empiezo a dar cuenta de que va a ser el día más largo de mi vida, o quizás nunca saldría de este día, el reloj tenía las pilas nuevas y seguía sin funcionar, yo ya no sabía qué hacer el tiempo pasaba pero el reloj nada reflejaba, pues seguían siendo las 17:00 horas, seguramente mi turno ya había terminado pero había tanto trabajo en el laboratorio que no podía pensar en manecillas que no se movían, pues teníamos un experimento pendiente.
Me puse a trabajar con las probetas, con los líquidos, con las fórmulas que ya me sabía de sobras, pero sobretodo me puse a trabajar con los guantes, el traje, las gafas de seguridad y toda mi experiencia como científico. Trabajé durante toda la noche sin descanso alguno, estaba demasiado cansado así que después de toda la madrugada trabajando y demasiado trabajo avanzado me fui a dormir, cuando desperté me fijé en el reloj y pude observar cómo se había adelantado una hora, ya marcaba las 18:00 horas. Después de observar el reloj, fui a ver mi experimento, nada había cambiado la cura en la que estaba trabajando no había avanzado mientras yo descansaba, después de prepárame como todos los días, retomé el trabajo donde lo había dejado ayer. Llevaba ya un rato trabajando y el experimento, empezaba a dar resultados, pues después de dos días, la rata con la que experimentábamos, empezaba a curarse aunque nos faltaba por saber cuál era la enfermedad sobre la que estaba actuando la cura por lo que no sabíamos si se podía dar en humanos o solo en animales. Pasaron varios días y la rata empezaba a recuperar el pelo que había perdido antes de inyectarle la cura, en ese momento en el laboratorio nos dimos cuenta que con todo el trabajo realizado semanas antes, habíamos encontrado la cura contra el cáncer. En ese momento nos dimos cuenta de que el reloj había vuelto a marcar su hora, la fuerza que ejercían los engranajes volvía a ejercerse, pero sobretodo nos dimos cuenta de que trabajar en equipo ejerciendo una fuerza cada uno podíamos conseguir algo que daría potencia a muchos enfermos y a todas sus familias.