Adiós

¡Qué sed tengo! Normal, está haciendo tanto calor… no parece primavera. Si no fuera por el viento … y eso que este aire sofocante no me alivia mucho, la verdad. Al contrario: juega conmigo y me hace bailar a su son, me desnuda, me agota. Necesito beber un poco y no puedo. Hace días que me falta el agua. Cada vez llueve menos y hay más sequía a mi alrededor. Y menos vida. Pero lo de hoy es exagerado… a menos que… no veo muy bien… el día no está muy claro con esta calima… aunque… allá, al fondo, en el horizonte.. parece …

¡¡ Nooooo!! ¡Lo han vuelto a hacer! ¿Por qué no tienen cuidado? Saben que es peligroso, que luego se les va de las manos y no lo pueden controlar… y es nuestro fin. Y a la larga el suyo también. ¿Habrán dado ya la señal de alarma? ¿Se habrán enterado ya de lo que está pasando? ¿Habrán avisado ya?

No oigo nada, eso es que no vienen aún. Pero ÉL sí que viene. Lo veo acercarse. Claramente se desplaza en esta dirección. ¡Qué horror! Y ellos sin hacer nada todavía. Por eso estaba todo tan silencioso: el aire y la tierra, el campo y el bosque parecían dormitar bajo el sol. ¡Era por su culpa! Los demás han huído, se han marchado antes de que ÉL llegue… Yo no puedo. Aquí estoy desde hace años, mucho antes de que ellos nacieran, y aquí me quedaré hasta que ÉL me quite la vida. Y quizá ese momento vaya a ocurrir hoy si ellos no vienen. Y presiento que no lo harán. Me han dejado solo, nos han dejado solos con el enemigo, con ÉL. Veo que mis compañeros sucumben uno tras otro a su paso. Pronto sus brazos rojos me rodearán a mí también y sus lenguas humeantes me darán el beso de la muerte. ¿Pero por qué no vienen ya? ¿Dónde están? ¿No van a hacer nada para salvarnos, para salvarme? Se aproxima muy deprisa, ahora ya distingo sin ninguna duda su olor característico, lo trae el aire que se ha vuelto irrespirable, sucio, pesado…

¡¡Por fin!! Ya vienen, oigo su vuelo ensordecedor, veo su cesta salvadora… pero creo que es demasiado tarde para mí. Me duele ya mi piel ardiente, siento cómo se deshacen mis extremidades, mi cuerpo entero… Pronto no seré más que ascuas sobre la tierra, cenizas volando en el cielo. Por su culpa… ¿No se dan cuenta de que detrás de nosotros, irán todos ellos, también? Me quemo, me muero … Adiós.