El latido

Él estudiaba de noche y trabajaba de día. Ya desde muy pequeño mostró que no era un niño cualquiera a la gente de su alrededor. Cuando tenía tres años, un día, cenando, les dijo a sus padres que la sopa estaba muy caliente. Sus padres muy sorprendidos preguntaron: “¿Si sabes hablar tan bien, cómo es que no has hablado hasta ahora?” y él respondió: “Porque hasta ahora todo ha estado en orden”. Esto también lo dijo Einstein tiempo atrás.
Con 18 años se graduó en Física y Matemáticas en la universidad. Luego, empezó a dar clases en ella de día y estudiaba biología y química de noche. Fue entonces, hace 225 años, tras un día lluvioso, el cielo se despejó. Commin estaba sentado al lado de la ventana mientras el profesor de Biología les hablaba de las neuronas. Fue allí, en ese instante, cuando se le ocurrió la idea de que las estrellas fuesen neuronas. La luz eran impulsos eléctricos a través de los cuales las neuronas se conectan. De vez en cuando una de ellas se apagaba y moría. También de vez en cuando alguna aumenta de tamaño.
Pero no podía explicar qué éramos nosotros, el planeta tierra. Lo supo en la siguiente clase de Biología, cuando les hablaron de los glóbulos rojos. Estos llevan el oxígeno por todo el cuerpo. Nosotros somos un pequeño glóbulo rojo que lleva oxígeno a las neuronas. Dentro de 350 años llegaremos a nuestro destino, cuyo nombre es la Estrella espinal. Este largo camino se conoce como Bing Bang. Se produce cada vez que hay un latido en el corazón. Por eso esta teoría se llama teoría del latido. Para nosotros es mucho tiempo, pero para aquel que transportamos el oxígeno, no es nada. Segundos, quizás menos. Esto no lo sabemos con acierto. Pero sospechamos que aquel del que formamos parte también forma parte de alguna cosa aún mayor.
Bueno chicos hasta aquí llega la clase, por favor leed el capítulo 15 y 16 para la semana que viene.