Humanos con alas

Alex se encontraba una mañana viendo la televisión, cuando llegó una llamada de Alicia, su compañera de trabajo. Ambos eran periodistas de investigación, y después de muchos meses sin trabajar en nada interesante, se encontraban envueltos en una que hasta incluía la participación de las fuerzas de seguridad del estado debido a la transcendencia y consecuencias del asunto. Inmediatamente después de colgar, Alex se encaminó a la plaza España de Zaragoza donde iba a reunirse con su compañera, la cual iba a informarle de los avances de la investigación y los planes para esa noche.
La operación para desarticular a la organización dedicada al tráfico de órganos se llevará a cabo esta noche, dijo Alicia. Sabemos que los trasplantes de órganos se realizan en el hospital Miguel Servet, pero aún no conocemos cual es la causa que les hace volar.
Todos tenían ganas de que llegara esta noche, después de tanto tiempo de investigación por fin iban a descubrir el secreto que había detrás de que parte de la población volara. Habían estado meses buscando pistas en la sombra, infiltrándose en el hospital haciéndose pasar por médicos o por pacientes… Pero la organización estaba bien protegida y asesorada, ya que habían estado siguiendo a los sospechosos desde que se despertaban hasta que se acostaban pero no habían logrado encontrar ni la más mínima pista sobre esa variación transgénica.
Todo indicaba que el origen partía de la unidad de trasplantes de órganos del hospital. Dicha unidad estaba dirigida por un médico con gran fama, del cual sospechaban, pues tal era su capacidad de trabajo y su gran aportación a la sociedad que no era posible, salvo en la ficción, una persona tan perfecta.
Esa noche, Alex y Alicia habían logrado infiltrarse, junto con dos policías, como personal sanitario, de esa manera podrían moverse con libertad por todo el hospital. Había previstas varias operaciones de trasplantes de órganos en pacientes de alto nivel económico, lo que hacía sospechar que los órganos a trasplantar venían del mercado negro y no habían pasado los perceptivos controles sanitarios y administrativos.
Llegó la hora de las intervenciones, en los quirófanos se habían introducido cámaras ocultas de gran resolución para gravar lo que allí se realizara. Todo parecía ser normal, los órganos venían en sus correspondientes neveras perfectamente selladas y precintadas. Poco a poco la operación fue avanzando y llegó el momento de introducir el órgano procedente de un donante anónimo en los nuevos cuerpos que habían sido analizados para su compatibilidad. Nada en un principio hacía pesar en los acontecimientos que iban a suceder. El órgano trasplantado parecía normal, aunque daba la impresión de ser algo más pequeño que el de un ser humano.
Se puso vigilancia al personal que trajo los órganos al hospital y a su salida varios efectivos policiales iniciaron un seguimiento evitando ser descubiertos. Estos mensajeros se trasladaron a una zona industrial cercana a la capital de Huesca donde existe un polígono con empresas de alta tecnología y desarrollo.
Volviendo de nuevo al hospital Miguel Servet, donde se estaban llevando a cabo las intervenciones, los dos periodistas Alex y Alicia, nerviosos al ver que se estaba desaprovechando una oportunidad para desenmascarar toda la trama, tomaron la iniciativa de entrar en el quirófano con la excusa de recoger algunos órganos para una persona que había sufrido daños graves en un accidente de tráfico. Al moverse por el quirófano observaron que por el suelo había pequeñas plumas de pájaro, algo que era imposible.
Al salir, comentaron el descubrimiento. Decidieron interceptar las neveras, donde se guardaban los órganos, para analizarlas antes de que fueran destruidas. Como no era posible retirar los órganos de las personas a las que se les había colocado, se decidió hacer una biopsia de dichos órganos para determinar su ADN.
Todo se realizó con premura para intentar aclarar lo antes posible las anomalías observadas en los pacientes. Una vez analizado todo los resultados determinaron que tanto el ADN de las neveras, como el de los órganos trasplantados eran de ave. Se descubrió que los órganos procedían de aves de gran tamaño y eran modificados transgénicamente para poder ser trasplantados a seres humanos sin rechazo alguno.
También se procedió a detener a todo el personal médico involucrado en esta trama de trasplantes de órganos transgénicos, que aunque no producían rechazo por parte del ser humano, eran los causantes de que parte de la genética de los órganos originales no se mantuviera invariable y de que las personas trasplantadas pudieran volar.
Alex y Alicia se sintieron muy satisfechos de que su investigación hubiera dado sus frutos y no sólo porque se hubiera desarticulado una trama de trasplantes de órganos ilegal, sino también porque se le había podido salvar la vida a los afectados.