Mi hija tiene IPO

Mis padres siempre me dicen, sobre todo desde que nació hace seis meses mi hija, lo fácil que es hoy en día criar a un hijo. No voy a decir que en parte no tengan razón, porque yo no sé cómo lo hacían ellos conmigo para saber porqué lloraba sin tener insertado el I.P.O. (implante prenatal obligatorio).
Recuerdo que estaba yo en cuarto curso de E.S.O. cuando el gobierno decretó que todos los niños nacerían con el I.P.O. Pese a la oposición de algunos científicos y algunas asociaciones de padres y de familias cristianas, la ley siguió adelante y desde entonces, mi hija incluida, todos los recién nacidos disponen de un sensor sin el cual no creo que hubiese sido capaz de cuidarla. Cuando llora, en la pantalla de mi reloj leo si tiene hambre y qué pastilla de comida debo darle para que su alimentación sea la adecuada, nada de probar con las papillas de frutas o de cereales como hacían mis padres. O si llora porque necesita que le cambie el pañal, sé exactamente la cantidad de pipi o de caca que ha hecho, sin tener que oler para saber si se ha hecho o no. O si su llanto es de dolor, me indica qué le duele exactamente y que calmante le debo suministrar, sin tener que perder horas y horas esperando a que la vea el médico.
Además de esas características la aplicación dispone de varias utilidades, como es la de indicar el estado de ánimo de mi hija, así sé qué cuento o qué canción debo ponerle en el reproductor de su cuna para que se duerma. Lo bueno de este dispositivo tan indispensable y sin el cual estaría perdida, es que las actualizaciones son gratuitas, y que funciona con energía solar, por lo que casi no tiene mantenimiento. Simplemente tengo que sacar a pasear a mi hija y que le dé el sol para recargar la batería.
Pero no todo es tan fácil como creen mis padres, porque ahora mismo, después de más de dos semanas sin parar de llover, y sin que haya salido el sol, la batería empieza a agotarse. Hay un cargador inalámbrico para casos de emergencia, pero llevo todo el día buscándolo y no lo encuentro. Mañana iré a comprar uno sin falta, porque el I.P.O. empieza a hacer cosas raras, me dice que llora porque se ha hecho pipi pero el pañal está limpio. Creo que es problema de la batería.
Nada, he recorrido todas las tiendas de la ciudad y en todas se había agotado. He buscado en más de treinta tiendas y no he conseguido un cargador. Me da miedo que se agote completamente la batería. Ahora me está indicando que mi hija está triste y que le ponga una canción para alegrarla. Sin embargo la observo en la cuna y cuando me mira se ríe. No sé qué hacer. Pero si lo dice el I.P.O. será por algo. Voy a ponerle una canción alegre, un poco subida de volumen, según leo en mi reloj. Pero se ha asustado y ahora empieza a llorar. ¿Será verdad que está triste? ¿Entonces por qué reía antes? ¿Por qué no se duerme?
No debería cogerla en brazos, porque pasadas las diez de la noche el I.P.O. siempre me ha dicho que debe dormir, pero ahora llora sin parar y no me dice el motivo. No sé qué hacer. Al final la cojo, y miro el pañal y está limpio. Entonces será que tiene hambre, pero aprieta la boca y no parece que quiera comer nada. La abrazo y parece que se calma. Y cuando le canto en voz baja se calla por fin y cierra los ojos.
¡Vaya, tal vez solo quería que la abrazara!