Nacer

Realmente no te das cuenta de tu propia existencia hasta que despiertas de tu trance, despiertas de todo aquello que te mantiene flotando alejado de la realidad, en una burbuja compuesta por aquello que no sería nada sin ti.
Únicamente te tienes a ti mismo en ese periodo en el que no sabes, en esa incertidumbre sin dudas y en ese momento que ni eres ni eras. Antes de ser reconocido por individuos ajenos pero iguales a ti cuando seas.
Hasta ese preciso instante, no se podrá negar que tú eres y existes pero mientras esto no suceda e incluso mucho después, tú no serás consciente de ti mismo y por lo tanto solo habrá nada.
Un ligero y cálido borboteo en el interior de tu ser te descubrirá al mundo, te dará la oportunidad de comenzar y casi como magia te permitirá ser.
Casi indescriptible pero esencial ese primer pensamiento te ayudará a sentir, a soñar y por lo tanto a vivir.
No te pararás a pensar en la complejidad de los pensamientos ni en el desarrollo de estos, simplemente se encontrarán ahí, en tu mente y surgirán como recordatorios de las experiencias de tu vida. Te acompañaran desde el inicio y su ausencia dará paso al fin.
Todo este camino que llevarás ya recorrido no habrá hecho más que comenzar, aún te quedará mucho más por experimentar, cada instante se volverá más claro y detallado y podrás tener una cierta perspectiva de la realidad.
Comenzarás a escuchar sonidos como los constantes latidos de tu palpitante corazón o como una suave y aterciopelada voz que se escuchará en la lejanía, la cual te acompañará durante todo tu viaje y seguirá a tu lado más adelante.
Notarás una fuerte conexión que te une a esa figura aún desconocida pero agradable y reconfortante y aunque pronto ya no te unirá a ella, siempre dejará una huella en ti.
También sentirás tú alrededor y acabarás jugando tocando probablemente tu nariz descubriendo el sentido del tacto, pasará lo mismo con el resto de sentidos que irán surgiendo y permitiendo que te desarrolles.
Hasta tal punto que estarás casi preparado como para que los que te rodeen, sin que tú lo sepas, te reconozcan y formes parte de sus vidas.
Cuando el momento llegue tendrás que dejarte llevar, sentir esos movimientos y no echarte atrás, pronto todo acabará y empezará tu vida. Deberás superar las dificultades que te puedan surgir con el propósito de mantener esas sensaciones y sentimientos agradables que te hacen ser tú que para eso eres.