VUELA MARIPOSA

-Silencio, silencio en la sala por favor.
-Muy buenos días, hoy os he reunido aquí, porque estoy dispuesta a revelaros, a mi parecer, uno de los descubrimientos que conseguirá erradicar prácticamente todos los casos de Lupus Eritematoso. Antes de contaros de qué se trata y de como conseguí dar con ello, empezaré por dar las gracias a mi incansable equipo formado por seis doctores, tres investigadores y por último, pero no menos importante, dos jóvenes estudiantes en prácticas a los que les debo agradecer su persistencia, tenacidad y valentía. No puedo presentar esto sin recordar a mi hermano, que ha sido quien me ha impulsado, ni más ni menos, que a ¡encontrar la cura al Lupus!
Todo esto empezó una mañana en un día cualquiera en el que mis padres llevaron a mi hermano a hacerle un control como a cual quier niño de su edad. Cuando salieron de la consulta, parecía que eran los mismos que habían entrado esa mañana, pero en realidad sus vidas giraron de una manera catastrófica. A mi hermano le habían detectado Lupus Sistemático Eritematoso, una enfermedad que en aquellos años era de etiología desconocida, en la que nuestros propios anticuerpos e inmunocomplejos patogénicos, se vuelven contra nosotros y atacan nuestras células y tejidos. Mis padres en un intento de restructuración familiar, añadieron un nuevo miembro; ahí es donde da comienzo mi historia.
Nací y crecí en un hogar, con idas y venidas, debido a las constantes mudanzas buscando nuevos y mejores tratamientos para mi hermano; altibajos psicológicos de mi madre; y poco dinero debido a que mi padre ni era capaz, ni podía permitirse un trabajo estable.
En mis primeros años, mis padres hacían lo posible por ocultarme la terrible enfermedad de mi hermano. Hasta que un día cuando yo ya tenía seis años, le pregunté a mi madre por que solo él tenía una mariposa en la cara; con esto me refería al constante sarpullido en forma de mariposa que tenía mi hermano al rededor de los ojos. Esta ocurrencia la hizo sonreír tristemente y se dispuso a contarme todo lo que buenamente comprendería una niña de seis años. Ella me explicó que esa mariposa era la causante de mucho dolor en mi hermano y hasta que no se fuera, mi hermano no se curaría.En ese mismo momento salí de mi habitación y fui a la de mi hermano, y con todas mis fuerzas grité: ¡Vuela mariposa!
A partir de aquí, vivía por y para mi hermano, que fue el que hizo que estudiara ciencias y me metiera día y noche en un laboratorio buscando la cura de la horrible enfermedad con la que no solo sufría mi hermano, sino toda mi familia.
Hace tres años mi hermano fue diagnosticado de cáncer, causado por la activación de unas células, que produjeron un tumor y que hizo que muriera hace dos años.
Esto no me hizo flaquear ni por un segundo, mi equipo y yo estábamos muy cerca de nuestra meta y no debíamos dejar que nada se interpusiera ni alargara más la espera de otras muchas familias que necesitaban esta cura.
Con la satisfacción de haber conseguido la medicación que erradicará dicha enfermedad, invertiremos ahora nuestros esfuerzos en otra batalla contra las muchas y temibles enfermedades, todavía hoy incurables.
Solo me queda decir que os agradezco mucho vuestra asistencia y atención.
Un saludo.