Cartas entre el muro de Berlín

14 Julio 1969
Hola Tom,
el muro sigue en pie así que no recibirás esta carta. Al igual que las anteriores, te la daré cuando nos volvamos a ver.
Quedan dos días para el despegue del Apolo 11 y estoy muy entusiasmado. Con el dinero de la propina me he comprado otro libro sobre cohetes y el espacio. Ya tengo diez. Espero que mamá no se entere, ella quería que me comprase herramientas para el campo. Dice que esas tonterías de astronauta no me darán de comer, pero también dice que no haga esfuerzos en el huerto, ya sabes cómo es ella. De todas formas, no le hago caso. Voy a clases con el profesor Alex. El último día vimos las estrellas de la constelación de Orión con su telescopio, se lo pedí yo. Orión es mi favorita, me recuerda a ti, a él le acompañan sus perros Canis Maior y Canis Minor, igual que Dala y Manchas a ti.
Mamá no quiere que sea astronauta, pero sé que tú me apoyas. Ojalá vuelvas pronto.
Daniel

16 Julio 1969
Querido Tom,
¡Hoy despega el Apolo! No pensaba escribirte tan pronto, pero tengo demasiadas noticias.
Ayer fui a clase del profesor Alex y me había traído un periódico de Febrero, no entendí por qué hasta que leí la noticia: "Fritz Sebening y Wener Klinner realizan el primer trasplante de corazón en Alemania". Si ellos han conseguido eso, ¡cualquier cosa es posible, Tom! Cuando se lo dije a mamá, se echó a llorar. Ahora ya no me puede decir que los libros de cohetes no me servirán para nada, ¿Lo entiendes, Tom? Ahora podemos encontrar un médico que me cure. Si un hombre se ha trasplantado el corazón, cualquiera puede curarme a mí. ¡Me voy a curar, Tom! ¡Podré ser astronauta! ¡Voy a dejar de estar enfermo!
El espacio me espera, Tom, y yo te espero a ti.
Daniel

21 Julio 1969
Hola Tom,
¡Están en la Luna! Los astronautas están en la Luna, no sé si al otro lado tendrás tele, pero yo lo he visto desde la de los vecinos. He leído que allí la gravedad es muy diferente y que alunizaron en el Mar de la Tranquilidad. En la tele, cuando Neil andaba parecía que estuviera flotando. A mí me duele mucho al andar así que me dio un poco de envidia, pero estoy bien porque mamá ha estado hablando con médicos. Neil dijo una frase que me hizo pensar: "un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad". Yo también quiero dar un paso así algún día, Tom. Te echo de menos. Mamá últimamente está muy cariñosa conmigo, pero yo quiero abrazarte a ti también.
Nos veremos pronto,
Daniel.

31 Diciembre 2007
Querido Daniel,
llevo tiempo perfeccionando esta carta, no sabía cómo expresarme. Cuando la termine la quemaré y a lo mejor el viento la lleva contigo, dondequiera que estés. Así por lo menos el fuego recordará para siempre lo que me gustaría haberte dicho en persona.
El muro cayó, Daniel, aunque muchos años después, y fuiste el primero al que quise ver. El problema es que ya no estabas.
Mamá me dio todas tus cartas. Me dijo que de verdad tenías esperanza y por eso no te contaba lo que los médicos decían. Lo siento mucho, Dan. No llegué a tiempo.
Para guardar tu memoria di pasos por ti. Me hice astronauta, pero no de los americanos que tanto te gustaban. Fui al espacio por ti.
El año pasado fui el astronauta, ni ruso ni estadounidense, que más tiempo pasó en el espacio. Es como una especie de logro, aunque lo único que yo pensaba era que no quería volver a casa sin ti, quería quedarme en el sitio que siempre habías soñado. Quería verte. Y ya no estabas.
Te echo de menos, Daniel.
Te echo mucho de menos.
Thomas Reiter.