La magia es ciencia

A menudo me digo, ¿Cómo harán ese truco?, y es por eso por lo que desde pequeño, decidí que aprendería a ver las cosas de otro modo, desde otro punto de vista.
Era el 4 de Julio cuando de repente un rayo de sol entró por mi ventana y algo empezó a brillar en el jardín. Me asomé a ver qué había pasado y allí, lo encontré. Vi un pequeño artefacto con forma de roca pero algo era diferente. Lo aparté como pude y mire la tierra. La hierba se quemaba y el artefacto con ella. Al caer había hecho un gran agujero y deduje que debió de caer de muy alto para hacer una agujero de ese tamaño.
Habían pasado dos días desde aquel incidente y solamente quedaba un pedacito de roca. Preferí no contarle a nadie lo que había ocurrido. "¿Qué tipo de roca mágica es esta?" -me dije a mí mismo.
Durante el resto de la semana no podía dejar de pensar en aquella roca y decidí hacer algo de lo que me arrepentí.
Empecé a estudiar la roca y con ello, a faltar a mis clases. No podía dejar de mirar lo que fuera que fuese y un sentimiento extraño se detuvo en seco en el interior de mi cuerpo. Al final, le pregunté a mi madre qué era y me dijo que era una roca de la montaña que se había desprendido. Lo que nunca supe fue cómo se quemó el jardín aunque sabía que lo descubriría.
Empecé a salir otra vez de casa para ir al colegio y de camino a clase me fijé en el río de la ciudad. Había más agua que de costumbre y los árboles se marchitaban hasta morir. Cuando volví de mis clases diarias empecé a buscar en Internet qué podía estar ocurriendo y solo encontré un artículo que decía que estaba loco y que todo lo que veía eran alucinaciones mías. Desde ese día decidí informarme bien a través de periódicos, noticias...
Pregunté a mis profesores pero todos me decían lo mismo, no pasa nada, todo será una casualidad.
Dejé todo lo que tenía, y comprendí que no ocurría nada hasta que un día oí la noticia más reciente que decía:"El fin se acerca"
Eso me devolvió la esperanza porque ya sabía qué pasaba. Algo que habíamos comentado en clase era lo que ocurría, el calentamiento global.
Al cabo del tiempo una sequía despertó mis ansias por luchar y una tormenta me dijo que si quería, podía. Desde ese día me comprometí con la lucha y cada tarde salía a repartir folletos y papeles en los que explicaba qué estaba ocurriendo. Pero lo que pasó, fue lo que me esperaba. La gente no hacía caso y se preguntaba cómo un niño de tan solo doce años se preocupaba por eso y fue entonces cuando me di cuenta de que la gente llevaba un paño en la cara que no querían retirar y con ello, ver el mundo real.
Había pasado ya un año desde que me dio por intentar salvar el mundo de alguna manera, hasta que por fin, esas ganas que tenía de hacerlo volvieron a recaer sobre mí. Seguí repartiendo papeles y folletos hasta que un día, logre mi mayor deseo, abrir los ojos de todas las personas que tenían ese paño que no les dejaba ver. Solo una frase hizo revolucionar al mundo y esa frase fue:
"La tierra no es herencia de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros hijos".