La Noche Más Lúgubre.

El día 25 de abril del 3.017, día internacional del ADN, nació un pequeño genio. Este niño se llamaba Peter. Ya desde muy pequeño podía tocar varios instrumentos. Vivía con su abuelo, el único familiar que seguía vivo. Su abuelo era un gran músico, aunque solo era reconocido en las pobres calles de su barrio. Ellos se dedicaban a disfrutar de una vida sencilla. Solían pasear, celebrar sus cumpleaños, fabricar figuras de madera para luego ganarse un dinerillo..., pero lo que más les gustaba hacer, era tocar juntos el piano. Mientras lo tocaban podían sentir una magia inigualable, y podían recordar el pasado, y a veces el futuro...

Una mañana, cuando Peter dormía, el abuelo se dedicó a tocar el piano. Mientras lo tocaba, se le apareció una imagen escalofriante. Él podía observar a su nieto en un sitio frío y poco acogedor. Podía ver muchos focos iluminando una sola parte del cuerpo de su nieto. Olía a quemado y escuchaba un pitido molesto, como el de un monitor. En aquella pantalla veía el trazo de un electrocardiograma, era un hospital. A Peter se le veía sano, pero muy arrugado, como si hubieran pasado millones de años. El abuelo paró de tocar, se quedó un momento pensando y continuó tocando. Ahora se le aparecía un hombre. Le quería transmitir algo, pero no le entendía. Decía algo de modificar, relacionado con la edad. Él se asustó y paró de tocar. Peter despertó y fue a desayunar. Se encontró con su abuelo, que estaba pálido y callado. Él le preguntó qué le sucedía, pero no respondía. Peter siguió con lo suyo, ignoró su estado de ánimo, ya que desde la pérdida de su mujer y su hija, no paraba de tener cambios repentinos en su carácter.

Aquel día fueron al cementerio a renovar las flores de sus seres queridos. En ese instante, mientras miraban las lápidas, al abuelo se le ocurrió una idea. Aquellas palabras que había recordado por la mañana mientras tocaba el piano, modificación y edad, tenían que significar algo. Allí mismo tenía la respuesta, su nieto tenía que ser sometido a una prueba de edad, donde le hicieran inmortal. El abuelo sabía que iba a morir pronto, se veía viejo y a veces tenía problemas pulmonares, problemas que a Peter nunca le había contado. Él bastante había tenido con la muerte de sus padres y abuela. El abuelo empezó a buscar información a cerca de la medicina regenerativa, la investigación genética y la biotecnológica. Aquel hombre enseguida se puso en contacto con Joanne Nova, una científica australiana graduada en biología molecular y lectora asociada en Ciencias en la Universidad Nacional de Australia. Le aseguró que su nieto iba a vivir para siempre, siendo un hombre fuerte y sano, y un gran músico reconocido por todo el mundo.

El abuelo estuvo investigando acerca de esto durante varios años, hasta que se lo dijo por primera vez a su nieto. Ahora ya sabía porque tocando el piano se le aparecieron aquellas imágenes. Era su nieto en el hospital. Aquí se dio cuenta de que podía predecir el futuro. Peter se quedó algo sorprendido y sin palabras, pero con menos palabras se quedó cuando su abuelo le dijo que para ser inmortal, un familiar le tenía que dejar su rostro y su corazón, un órgano que sin él, el pobre abuelo no iba a poder sobrevivir. Peter se negó completamente ya que no quería perder a su abuelo, era su único antecesor vivo, pero él abuelo le contó que se encontraba débil, y que sabía que no iba a durar mucho más tiempo vivo. El nieto afrontó aquello después de varios meses, cuando veía a su pobre abuelo casi sin aliento. Aquella misma tarde le iban a transplantar el corazón y su rostro al nieto. Ellos no paraban de mirarse el uno al otro, Peter por tristeza y por saber que iba a ser como su abuelo durante toda su vida, y el abuelo de saber que iba a ser la última vez que veía el mundo. La operación salió como se esperaban. Ahora Peter contenía los cromosomas de su abuelo y alguna enzima de más. Esto le hacía tener arrugas, y unos músculos y huesos más débiles. Se sentía diferente, pero aún joven. Lleno de vida, como si hubiera vuelto a nacer en el cuerpo de un viejo gruñon.

Cuando llegó solo a casa, se miró al espejo y se asombró. Ese hombre reflejado era su abuelo. Como le prometió a su abuelo, esa misma noche compuso una obra para el piano que iba a ser tocada por él, haciéndose pasar por su abuelo, el llamado Adam Walker. Él se hico famoso haciéndose pasar por su abuelo, para que todo el mundo supiera su nombre.