"Descubriendo las ciencias ocultas"

La ciencia surgió en el mismo instante que el universo comenzó a fluir. En ese preciso momento, una reacción en cadena de formación de distintas ramas de la ciencia había comenzado y, además, era imposible de detener. La primera ciencia que emergió de la oscuridad fue las Matemáticas, con sus números, parámetros y operaciones. Sus conocimientos se extendían rápidamente y ninguna parte del universo primitivo quedó libre de la hermosa influencia de esta ciencia.

La explosión originada en una diminuta cantidad de materia densa y caliente, también llamada Big Bang, ocasionó la aparición de la Física . La materia, la energía, el espacio y el tiempo aparecieron junto a la frenética expansión del universo y esta nueva ciencia tomó la responsabilidad de abarcar estos conceptos. Las fuerzas de atracción influenciaron a las microscópicas unidades subatómicas, provocando la unión de protones, de neutrones y de electrones para formar estructuras más complejas llamadas átomos. A continuación, los átomos comenzaron a asociarse de diferentes formas, originando la gran diversidad de elementos de la esquemática tabla periódica. Los gases nobles, los alcalino-térreos, los anfígenos y demás grupos fueron adoptados por la Química, que tomó la iniciativa de estudiar la composición, estructura y propiedades de la materia en mayor profundidad. Algunos elementos con una composición inestable comenzaron a vincularse entre ellos formando compuestos químicos mucho más estables (excepto los gases nobles, que siempre han preferido permanecer sin compañía). Después de millones de años, el universo contempló el nacimiento de una nueva ciencia, la Astronomía, que ocasionó la aparición de concentraciones de masa con mayor tamaño. Las galaxias compuestas de un conjunto de estrellas, planetas, nubes de gas, polvo en suspensión y energía se multiplicaban a una velocidad vertiginosa. Los meteoritos y los asteroides viajaban sin rumbo aparente hasta colisionar con algún astro. Sin embargo, un joven planeta del Sistema Solar destacó sobre todos los demás cuerpos celestes similares, un joven planeta llamado Tierra. Junto a nuestro primitivo mundo brotó la Geología, encargada de analizar su composición y estructura interna. Esta ciencia estudió con gran interés la evolución de la Tierra: la aparición de los océanos y mares, el desplazamiento de los continentes o el alzamiento de grandes torres de roca denominadas montañas. La estructura del joven planeta variaba rápidamente y constantemente. Entonces, la Biología, ciencia que estudia los seres vivos, germinó en las profundas aguas del globo terráqueo gracias a unas condiciones ambientales idóneas. Las primeras bacterias fueron el inicio para una evolución imparable que resultó en la gran biodiversidad de especies antiguas y contemporáneas. Además, la evolución de una especie de primate primitivo no cesaba su avanza. El desarrollo del cerebro dotó al resultado final de esta evolución de gran conocimiento y amplia sabiduría, el ser humano recibió el don del pensamiento racional. La Antropología, la ciencia que estudia al ser humano, había nacido.

Finalmente, el ser humano, gracias a su curiosidad por el planeta Tierra y el universo, fue consciente de la existencia de las ciencias ocultas en su mundo. El ser humano descubrió las Matemáticas, la Física, la Química, la Astronomía, la Geología, la Biología y la Antropología; ciencias que siempre estuvieron ahí, ciencias que esperaron ser reveladas algún día. No obstante, el interminable afán por conocer nuevos conceptos o datos sobre el universo llevó al ser humano a descubrir muchas otras ciencias como la Medicina, la Tecnología, la Ciencia Política… ¿Quién puede asegurar que no existe un mundo repleto de ciencias desconocidas para el ser humano? Estas ciencias, todavía ocultas, están esperando a jóvenes científicos que despierten su largo letargo y trabajen estrechamente junto a ellas.