Olimpiadas genéticas

Era un día de verano cualquiera, en un pequeño pueblo de España, Manzanares. En este pequeño pueblo, vivía un joven de 20 años llamado Juan. Él era un chico muy inteligente y le gustaba mucho la ciencia, siempre que podía estaba realizando experimentos sobre lo que se le antojara, pero siempre por su propia cuenta. Pero por desgracia, su familia era muy pobre y no podían pagarle una universidad, por lo que tenía que trabajar como repartidor en una pizzería todos los fines de semana, para pagar los gastos de sus experimentos.

Juan, tenía un amigo con el que había estado toda la vida, desde su infancia, y del que nunca se separaba. Este era Roberto. Era todo lo contrario a Juan, no le gustaba nada la ciencia, solo le gustaba correr y saltar, por lo que llevaba desde pequeño en un club de atletismo que había en el pueblo. Y al igual que todo niño, Roberto también tenía un sueño desde que era pequeño, competir en los Juegos Olímpicos representando a España. Él era muy bueno en lo que hacía, pero también era pobre y no tenía mucho tiempo para entrenar ya que trabajaba de cartero para llevar algo de dinero a casa.

Este verano, se acercaban los Juegos Olímpicos 2020, y al igual que todos los años, Roberto lo vería por la tele. Por otro lado, Juan como siempre, estaba en medio de una investigación. Trataba de conseguir crear unas células, que pudieran proporcionar a las personas características sobrehumanas con las que nadie podría nacer. Juan estuvo dos años investigando y tratando de conseguir estas células, que podría ayudar al ser humano en muchos aspectos de la vida. Y por fin, este verano lo había conseguido, o eso creía él, ya que todavía no había probado el resultado definitivo en humanos. Juan necesitaba una última cosa, la más importante, necesitaba un sujeto con el que experimentar. Estas células podrían ser peligrosas y podrían perjudicar la salud de las personas pero esto no fue un inconveniente, ya que rápidamente encontró una persona dispuesta a arriesgarlo todo por cumplir su sueño.

Este era su amigo Roberto, quien se ofreció sin pensárselo dos veces. Si el experimento de Juan funcionará, podría ser más veloz que una bala, nada más rápido que un pez, bucear durante una hora sin inconveniente, etc. Se convertiría en la persona más extraordinaria físicamente de todo el planeta, y esta era su oportunidad para entrar en los Juegos Olímpicos de 2020 en representación de España.

Sin más dilación, se pusieron manos a la obra, Juan le introdujo las células en la sangre con una jeringuilla. En principio no notaba nada extraño, pasaban las horas y todo iba igual, o al menos eso parecía, por lo que al final, después de que pasaran unos días sin indicios de que algo estuviera cambiando en el cuerpo de Roberto, se dieron por vencidos.

Pero un día, inesperadamente, sucedió. Roberto era un super hombre. Las células que Juan le introdujo se habían apoderado de su cuerpo y ahora era el hombre físicamente perfecto, tenía unas condiciones impresionantes.

Poco después, llegaron los Juegos Olímpicos y, como no, Roberto estaba allí para representar a España. Compitió contra deportistas de élite, los mejores de cada país, pero eso no importaba ya que no eran rivales para Roberto. Él iba compitiendo y ganando prueba a prueba y la gente estaba alucinando. Alguien que nadie conocía estaba batiendo todos los récords posibles.

Por esto le hicieron varias pruebas de dopaje pero, salían negativas. Las células ya formaban parte de su cuerpo para siempre.

Viendo el tremendo éxito que tuvo el experimento de Juan, decidió realizar experimentos con todos los distintos genes del cuerpo. Y esto supuso un gran cambio en la sociedad.

Juan decidió abrir una tienda donde la gente pudiera comprar estas células para modificar genéticamente todo aquello que ellos quisieran de su cuerpo: podían cambiar el color de su pelo, de sus ojos, su estatura, sus condiciones físicas, etc. Cada uno podía ser como el mismo quisiera.

Unos años después, todo el mundo era transgénico y, antes de nacer, las personas ya eran programadas genéticamente para realizar perfectamente su función en el mundo, es decir, una persona nacía para ser policía, médico, etc.

Y como no, Juan se hizo rico debido al éxito que tuvo con su experimento