Misterios en el espacio

3, 2, 1... Despegue! Los tripulantes a bordo de la nave Darkster inician su viaje espacial con destino Galaxia Supernova 1987A. El viaje está programado para realizarse en un tiempo de 8 años, ida y vuelta. Solo los mejores astronautas norteamericanos pueden ser capaces de realizar esta misión con éxito. Por ello, el comandante Bill Comedy, la científica Jessie Pelberg y el ingeniero aeroespacial Ben Gyllenhaal han sido seleccionados.

La finalidad de este viaje es conseguir averiguar información sobre la extraña materia que caía en forma de meteorito a la Tierra. Lo increíble era que alguna porción de esa materia parecía contener organismos vivos. Después de varios incidentes y con la cantidad de materia acumulada, los científicos de la NASA decidieron investigar el lugar del que provenían. Tras varios estudios solo pudieron averiguar que pertenecían a la Galaxia Supernova 1987A, cerca de donde se produjo la desaparición de un grupo de astronautas rusos hace cinco años por causas desconocidas.

Los principales componentes de la nave Darkster eran un vehículo de ingreso, una cabina presurizada, un módulo de servicio-habitación y un sistema de recuperación de emergencia. Todo esto estaba protegido con unos grandes escudos muy gruesos para que la nave no sufriese daños debido a los trozos de materia que se encontraban flotando por el espacio.

Hasta que no pasaron dos años, los estadounidenses no abandonaron la vía láctea. Fueron los años más tranquilos, no hubo ningún problema y todo funcionaba a la perfección pero todo se empezó a complicar cuando se iban acercado hacían la galaxia. Cuanto más se acercan a ella, más problemas surgían. Los sistemas de operación empezaron a fallar y Ben intentaba todo lo posible para solucionarlos pero cada vez que conseguía controlar uno surgía otro. Bill y Jessie mientras tanto, se concentraban en mantener los escudos cerrados y en continuar la misión.

Después de unos días de agobio, todo parecía ir correctamente así que empezaron a hacer grabaciones sobre los trozos de esa materia que se encontraban. Se dieron cuenta de que había una agrupación de trozos que flotaban a pocos miles de kilómetros de donde estaban. Sin pensarlo, dirigieron la nave hacia ese lugar. A pocos kilómetros de llegar, una bola del tamaño de una ballena choca y rompe los escudos. La nave, descontrolada, no paraba de dar vueltas y termina cogiendo una velocidad a la que ninguno de los astronautas se habían sometido nunca, por lo que terminaron desmayándose. 72 horas más tarde, los astronautas se despiertan y notan que la nave no está en movimiento. Se levantan y miran por las ventanas para averiguar en qué lugar estaban. Se escuchaban sonidos similares a algunos animales. Con miedo e intriga, abrieron la puerta principal de la nave y aparecieron cinco seres humanos que les recibieron con mucha alegría. Resultaba que era el grupo de astronautas rusos que se habían dado por muertos hace cinco años. Se presentaron y los rusos les llevaron hasta su domicilio.

Allí les explicaron que cuando se estrelló su nave hace cinco años en aquel planeta al cual lo habían denominado Uriol. A los pocos meses, los suministros se agotaron por lo que deberían hacer algo para sobrevivir. Entonces, a uno de los cinco componentes del grupo llamado Jeremy se le ocurrió la brillante idea de utilizar transgénicos como medio para crear vida y así poder alimentarse. A este proyecto le decidieron llamar "Transpacial". Pudieron llevar este proyecto a cabo ya que en la nave en la que viajaban, aunque hubiese sido estrellada, había algunos restos de plantas, hongos y animales pequeños que en su momento ultimaron para realizar experimentos. De este modo, crearon varias especies con unas características bastante logradas. Aunque ningúna especie era igual que otra. Todo iba bien los primeros cuatro años, pero ahora los transgénicos se estaban reproduciendo entre ellos, y estaban creando seres casi imposibles de controlar. Estos seres viajaban a otras galaxias y así podrían ocupar otros planetas. Fue entonces cuando los estadounidenses se dieron cuenta de que esos datos eran la solución a la materia que venía de la tierra. Los astronautas rusos no tenían recursos para matarlos por lo que Bill, Ben y Jessie se ofrecieron a ayudarles con ayuda de otros transgénicos. Buscaron en las dos naves artilugios y armas para poder matarlos.

Cuando ya tenían mucha artillería, Ben fabricó armas de gas, ya que provocaría que todo lo que no fuesen humanos, muriesen por intoxicación. La inconveniencia de esto es que tendrían que empezar de cero y volver a crear vida. La lucha no duró mucho, los transgénicos desaparecieron.

Finalmente, al ver que la comunicación con la Tierra aún existía, los astronautas rusos y estadounidenses solicitaron un rescate. Unos años más tarde, Jessie escribió una novela sobre lo que vivió.