Sueño o realidad

̈ ¿Mamá, Porque no puede venir Juan a dormir a casa para celebrar mi cumpleaños? Aún sigo recordando la primera vez que me di cuenta de que algo era diferente y que necesitaba que mi madre me diera una respuesta a porque con algunos de mis amigos todo era distinto.
Juan era especial, siempre parecía estar tranquilo y no siempre encontraba tiempo para estudiar, acabar los deberes y todo tipo de deportes y actividades. Daba igual lo que se organizara, él siempre podía estar disponible, a cualquier hora.
Cuando mamá me explicó porque no éramos iguales y nuestras costumbres podían ser distintas empecé a pensar en la familia de Juan y en que realmente su casa no era como la nuestra. Él no necesitaba una habitación como yo, no tenía cama, solo un sofá. Sin embargo, decían que tenían un dormitorio por si llegaban invitados.
A veces me preguntaba qué sería para ellos organizar las vacaciones. ¿Necesitarían hoteles como nosotros? Supongo que sí, para poder asearse y dejar sus cosas, pero tampoco creo que ocuparan las habitaciones durante tanto tiempo. Quizás habría hoteles especialmente pensados para ellos ...
Algo que siempre me llamó la atención de su casa era que había muchas más lámparas por todas las habitaciones y a cualquier hora de la noche se podía ver luz dentro. Tampoco tenían nuestro horario de comidas, bueno, realmente tenían las nuestras y varias más.
La verdad es que nuestro pueblo también diferente. Las tiendas, las instalaciones municipales, los hospitales, el pabellón de deportes... siempre estaban abiertos y por ello acudía mucha gente de otros pueblos cercanos para poder comprar o hacer deporte siempre que quisieran.
Era fácil pasar el tiempo con ellos porque parecía que nunca estaban nerviosos o cansados. Eran más fuertes, más resistentes, incluso físicamente parecía que no envejecían tanto con el tiempo. Para ellos, todo parecía ser más fácil ...
No sé si eran más felices que nosotros, pero no parecía que tuvieran las mismas preocupaciones.
Estos eran mis pensamientos hasta que comprendí que para ellos nosotros éramos los diferentes. Nunca teníamos tiempo para todo lo que deseábamos hacer porque necesitábamos descansar.

Y muchas veces cuando se acercaba la noche e incluso a otras horas del día, ya no nos quedaban fuerzas para poder jugar, salir o estudiar.
Disfrutábamos menos de la vida porque no teníamos tantas horas como ellos. Mientras ellos seguían estudiando, trabajando o disfrutando de lo que les gustaba nosotros empezábamos a descansar.
Ese era su secreto, no necesitaban dormir como nosotros. Su cuerpo podía regenerar la energía que necesitaban sin desconectar su cerebro. Siempre estaban activos, siempre iban por delante de nosotros...Éramos diferentes porque ellos habían sido creados consiguiendo que su cuerpo fuera capaz de generar mielina sin necesidad de dormir. La mielina es una proteína liposoluble que protege las células del sistema nervioso y con ellas a todas las actividades que nuestro cuerpo necesita para sobrevivir y para mantener nuestra actividad diaria. Nosotros necesitamos dormir para poderla generar y sin ella nos moriríamos en poco tiempo después de pasar por un periodo de agresividad, pérdida de memoria, problemas de diabetes e incluso de corazón.
Sin embargo, algo ocurría con ellos. No había ancianos. Cuando llegaban a la edad de mis padres algo les pasaba de pronto y morían. Pero parecía como si lo supieran, como si fuera normal para ellos que ocurriera así y no tuviera sentido pensar en alargar su vida forzando artificialmente el sobrevivir más tiempo.
Su vida debía ser mentalmente más fácil porque comprendían mejor como eran, controlaban mejor su cuerpo, sus fuerzas y sabían cómo acabaría todo para ellos algún día.
Realmente no nos dimos cuenta de lo que estaba pasando. La vida con ellos era sencilla y cómoda. Siempre dispuestos a ayudar y a vigilar cuando nosotros no estábamos despiertos. Como mama decía, solo teníamos costumbres distintas... ̈
Qué curioso es este manuscrito que encontré en el sótano. Hace unos años heredamos esta casa de la familia de mis abuelos y nunca habíamos venido hasta aquí para visitar el pueblo de nuestros antepasados.
Hemos pensado donar al museo local parte de los documentos porque hablan de la historia del pueblo y de sus habitantes, pero este diario ...
Parece que perteneció a la tatarabuela de mi padre. ¿Dice que convivían con ellos? ¡Nunca pensé que lo que habíamos estudiado en los libros de historia lo podría leer directamente en un manuscrito de la familia!
Aquí tenemos mucho trabajo para poder organizar todo lo que hemos encontrado, pero no importa, tenemos tiempo ... afortunadamente nosotros no necesitamos descansar como quien escribió este diario. ¿Cómo sería su vida quedando inconscientes durante tantas horas? ¿Para qué ...?