Hoy me he levantado muy feliz

Hoy me he levantado muy feliz. Es mi cuarto cumpleaños y ya he crecido cinco centímetros desde la última vez que me medí. Mi madre me ha preparado un pastel enorme y nos lo hemos comido todos juntos. No entiendo porque se suelen comer pasteles en los cumpleaños y no otra cosa. Macarrones por ejemplo. Me encantan los macarrones. Papá me ha dicho que no a todo el mundo le gustan y que por eso se comen pasteles, pero yo no me creo que haya gente a la que no le gusten. Quiero decir, son macarrones. ¿A quien no le gustan? Me he puesto a llorar al darme cuenta de que mi propio padre me ha mentido y después de soltarle un ‘’ ¡mentiroso! ’’ y de sacarle la lengua de la mejor manera con la que expresar mi maduro enfado, me he ido a mi habitación. Una vez allí, mientras estaba escondida entre la casa de Barbie y la de Polly Pocket's, se han apagado todas las luces de la casa. Me he asustado un montón y he intentado regresar con mis padres, pero estaba oscuro. ¿Por qué no veía nada? En seguida se han vuelto a encender y mi primer pensamiento ha sido ir a preguntarle porque no vemos en la oscuridad. Ella me ha respondido que no lo sabía y que se lo preguntara a papá. La verdad es que no quería preguntárselo a papá por lo de los macarrones, pero mi curiosidad era tal que me he tragado mi orgullo y me he dirigido hacia él.
- Los humanos no vemos en la oscuridad porque los ojos deben recibir luz para ver, y la oscuridad es la ausencia de luz. – Eso me ha frustrado aún más. Así que le he preguntado otra cosa.
- ¿Porque deben los ojos recibir luz?
Él me ha vuelto a responder. Esta vez la respuesta era más complicada que antes. Mucho más. Y hemos empezado una batalla interminable de preguntas y respuestas.
- ¿Por qué hay estrellas en el cielo?
- Colapsaron bajo su propia gravedad desde las grandes nubes de gas que dejó el Big Bang.
- ¿Y por qué el Sol es tan grande?
- No es tan grande: ¡es mucho más pequeño que la mayoría de estrellas que puedes ver en el cielo!
Aunque sus respuestas me han producido aún más preguntas y no he entendido la mitad de lo que decía, me gusta este juego. Me hace sentir como si ya fuera mayor, aunque sigo teniendo cuatro años.
Todo el mundo me dice que soy muy curiosa y que debería dejar de hacer tantas preguntas, pero papá no. A él le gusta que le pregunte, me dice que en realidad, todos los niños de cuatro años hacen una media de 400 preguntas al día. Él siempre ha sido muy listo y nunca ha tenido problema en contarme las cosas, pero después del colegio no ha sido así. Mi profesora, ha venido hoy a clase y nos ha dicho que su bebé nacería de aquí muy poco y que se quedaría en casa durante unos meses para cuidar de él, así que cuando he llegado a clase he ido a preguntar-le a papá como nacían los niños. Yo también quería un hermanito. Él se ha puesto a reír y ha cambiado de tema, pero yo he seguido insistiendo. Le he notado muy nervioso y por un momento he pensado en dejarlo pasar, pero la curiosidad me invadía la cabeza y he seguido y he seguido y he seguido. Hasta que aquí estoy, castigada por pesada y, aunque yo estoy llorando, mis padres siguen saltando en la cama.