Virus

La luz del sol empezaba a colarse por las pequeñas ventanas de nuestro laboratorio en Wisconsin. Dentro, seguía hablando sobre nuestro nuevo proyecto con los científicos Cooper, Dennis y Anderson. Era un proyecto altamente confidencial, que no podía salir a la luz bajo ningún concepto. La cuestión es que todos nosotros creemos que hay sobrepoblación en este mundo. La población aumenta sin parar, y ya ha pasado de los casi 1.000 millones del año 1800, a casi 7.500 millones de hoy en día.
Con este proyecto queremos reducir la población del mundo, para limitar las desgracias que puede ocasionar. Si nadie pone remedio, no habrá suficiente comida ni agua para todos, la contaminación no parará de aumentar, y las guerras se extenderán por toda la Tierra.
¿Qué quién nos encargó esta misión?
Los servicios secretos de Estados Unidos.
Nuestro lema se basa en sacrificar a unos pocos para salvar a la mayoría.
¿Cómo? - A través de un virus, el X3H1
Una vez esté desarrollado, y después de probarlo, vamos a propagarlo.
¿Dónde? –En Asia.
Asia es un buen lugar porque es donde más sobrepoblación y contaminación hay y con ciudades repletas de millones de habitantes.
El virus se contagiará fácilmente a través de saliva, sudor u orina. No todos morirán, sólo los más débiles. Además, al ser un virus, la gente creerá que procede de algún animal, y ni los científicos sospecharán que ha sido creada en un laboratorio.

Dennis y yo ya hemos terminado de hacer experimentos con el virus, inyectándolo a ratas.
Inyectamos el X3H1 en una rata, a la que a continuación introducimos en una jaula con cien otras ratas, y esperamos una semana para comprobar la propagación del virus. Cada día las observábamos y comprobábamos como evolucionaban. Fue espectacular. Mucho mejor de lo esperado. A lo largo de los siete días, murió una tercera parte de las ratas. Esto significaba que un país superpoblado como China podría ver reducida su población en 500 millones de personas en unos meses.

Mientras Dennis y yo hacíamos el experimento, Anderson y Cooper ya trabajaban con la futura vacuna.
Nuestra idea es sacar la vacuna a la luz cuando sea necesario, en el momento preciso y para detener la propagación. Esto nos hará muy, pero que muy ricos, y quién sabe, quizás nos dan el Premio Nobel de Medicina.
Fue un proceso largo, casi dos años, hasta que Cooper y Anderson encontraron finalmente la vacuna.

Ahora, solamente falta probarla. De nuevo, inyectamos el virus a una rata, y cuando estaba cerca de la muerte, le inyectamos la jeringuilla con la vacuna. Y sí, en menos de seis horas estaba curada.
Gritamos todos de alegría. El proyecto llegaba a su fin, y sólo quedaba la última fase para completar nuestro plan: La Propagación.
Lo propagaremos nosotros solos, ya que nadie más puede saber sobre este proyecto. Así que volaremos a Asia, a China, donde aterrizaremos en el aeropuerto de Shanghai.
Nuestro plan será inyectar el virus a vagabundos de la ciudad. Ellos serán nuestros portadores, y los encargados de extender la enfermedad a todos los rincones del país. Lograremos sacrificar a una tercera parte de la población, y digo sacrificar, y no matar, porque sacrificamos a unos pocos para salvar a la mayoría.
Y sí, este virus se va a propagar más allá de Shanghai, pero en el momento oportuno, nos daremos a conocer y desvelaremos la vacuna. Nuestro plan habrá terminado.
De esta manera, nosotros quedaremos ante el mundo como los héroes que salvaron a la humanidad, como los que salvaron a la raza humana. La falta de alimento y agua no será ya nunca jamás un impedimento para la vida en la Tierra.