Es fácil

Esta historia trata de dos personajes, el primero es Adolfo un hombre mayor, jubilado, con un carácter serio , recto y siempre anda con el ceño fruncido, alto, con un gran bigote gris y despeinado y una gran barriga . Su familia contrató alguien que le cuidara, porque a su edad se le olvidaban cosas. La chica que contrataron se llamaba Nuria, ella era una estudiante de biología, de piel morena, alta con el pelo rizado, y al hablar ponía un acento latinoamericano muy peculiar, que trabajaba por las mañanas, ya que por las tardes estaba estudiando en la universidad. En casa de Adolfo cada día era igual se levantaba, Nuria le ayudaba con la higiene básica, desayunaban juntos y luego veían la tele, a Nuria no le gustaba estar ahí porque era una casa muy solitaria sin ambiente, ella se había criado diferente, en su casa eran seis hermanos por eso Nuria siempre le proponía actividades:
-¿Estaría bien ir a dar un paseo por el parque no cree?
-No, es demasiado cansado
-¿Quiere ir a desayunar a la cafetería?
-Uff…Si podemos desayunar aquí, que es más barato y no tenemos que caminar hacia allí.
Adolfo cuando Nuria le preguntaba siempre le respondía con mala cara y diciendo que era muy cansado o que no tenía fuerzas. Hasta que un día Nuria estaba cansada de estar siempre encerrada en esa casa con un ambiente tan frio y seco, así que se acercó a Adolfo pero y le susurró algo a la oreja. Esa noche Adolfo se tumbó en la cama boca arriba con las manos encima de su barriga y entrelazando sus dedos, estaba reflexionando sobre lo que le había dicho Nuria. La mañana siguiente Adolfo se levantó con una sonrisa, y la siguiente y la siguiente. Y solo porque una estudiante de biología le dijo:
-Usted siempre dice: ¡Que pereza hacer esto! o , demasiado trabajo! , yo me pregunto porque pone mala cara? Si cuando fruncimos el ceño movemos cuarenta y tres músculos y al sonreír solo diecisiete.