Crónicas de un entierro anunciado

Que bonito sería poder rehacer tu vida cada vez que te sucede alguna cosa sin que te deje ninguna secuela ¿verdad?. Mi vida no es que haya sido la mejor pero bueno. Todo empezó cuando empecé a deslizarme. Era súper feliz en mi hacienda cultivando el subsuelo. Cuando era ya un adolescente digamos que es la etapa más dura. Todo empezó a desmoronarse cuando me fui de vacaciones. Yo no sabía lo que me esperaba al volver y es que mis padres, justo al yo volver, me contaron que se iban a divorciar. Una parte dentro de mi se desintegró. Esa parte no se iba a reponer. Para más inri ese mismo día mi abuelo padeció un fallo cardíaco. ¡ Qué más me podía pasar! Yo ya no sabía que hacer, pensaba que me moría pero hay una cosa que me marcó, mis amigos. Sí, los amigos, esos que están en las buenas y en las malas, esos son los que me sacaron de ese pozo. Era todo tan bonito que hasta yo pensaba que se iba a torcer. Mi vida estaba empeorando, me empecé a sentir excluido de ese grupo de amigos y yo no quería pasar por otra depresión. Así que encontré otra amiga, las drogas. Es un tema que me llevó al subsuelo. Ahora que ya no vivo me doy cuenta lo bajo tierra que caí. Me da vergüenza hablar de eso porque en parte destrozaron mi vida. Una vez superada este error con ayuda de profesionales me propuse ser algo en esta vida. Todo me había ido tan mal que quería cambiar, y de hecho lo hice. Acabe los estudios, empecé a trabajar como excavador, que no lo había contado, pero siempre había sido mi deseo. Entrar en el trabajo, tener unas obligaciones, ser autosuficiente e independiente me hizo madurar. Años más tarde mi padre sufrió un fallo cardíaco, lo mismo que a mi abuelo. No se pudo reponer y murió. Eso me cogió desprevenido, me partió el corazón. Me repuse pero yo no sabía que el fallo cardíaco tenía un aumento de probabilidad por herencia. Mis últimos años de vida los pasé con un corazón, dolido por todo lo que me había pasado pero yo iba a continuar viviendo como lo llevaba haciendo hasta ahora. Pero un día me di cuenta de que no me volví a despertar. No hizo falta que me enterrasen porque siempre había vivido enterrado. Yo esperaba que mis cuatro de corazones durasen más pero veo que no. Y aunque haya sido una lombriz toda mi vida siempre tuve sentimientos de humano.