Energía

Cómo un día cualquiera me levanté a las siete de la cama. Desayuné, me cambié y me fui a la escuela. Como cualquier día pensé que hoy sería otro día más, un día aburrido haciendo asignaturas aburridas. Hoy hubiera sido un día cualquiera sino hubiera visto como un ciclista era atropellado por un autobús. Eran las ocho menos cinco. Me quedé helada como el hielo. No sabía que hacer. ¿Voy a mirar cómo está el ciclista? pensé. Pero… ¿Y si estaba muerto?Siempre me he preguntado que hay después de la muerte. ¿Hay otra vida? O simplemente desapareces para siempre.Pero, ¿Cómo puedes desaparecer? Volví a la realidad, y vi a un grupo de gente ayudando al ciclista, alguien estaba llamando al 112 para que viniera una ambulancia. Me fui con ellos para ayudarlos pero no me dejaron pasar y me fui para la escuela aún pensado en lo ocurrido. En clase de tecnología nos explicaron la ley de conservación de la energía: la energía no puede crearse ni destruirse, sino que se transforma. Entonces pensé, si los humanos estamos llenos de energía ¿En que se transforma nuestra energía? Seguí pensando en el tema hasta que llegué a casa. Lo había casi olvidado, hoy era mi cumpleaños. Con el tema del ciclista, que aún no sabía como estaba, y mis paranoias con la muerte i nuestra energía había olvidado que hoy hacía dieciséis años. Todos mis amigos y amigas me habían preparado una fiesta sorpresa, la cual, obviamente no me esperaba. La fiesta fue perfecta, nos divertimos muchísimo pero acabó muy temprano ya que al día siguiente había cole, y pues claro, teníamos que madrugar. Me fui a dormir, muy feliz, pensando en mis amigos y en la gran fiesta que me habían preparado. Lo tenía muy claro: tenía los mejores amigos del mundo.
A la mañana siguiente, mientras desayunaba vi las noticias, ya que mi madre era muy pesada en que tenía que ver las noticias para enterarme de lo que pasaba en el mundo. Y salió una noticia qué decía que un ciclista de veintitrés años había fallecido después de ser atropellado por un autobús escolar. Como ayer, me quedé de piedra. No lo conocía, nunca le había visto, pero me supo muy mal. Vi cómo fue atropellado, y seguramente vi como murió, y sin darme cuenta me puse a llorar.
-Estos ejercicios para mañana, ¿de acuerdo?-dijo el profesor
Llevaba todo el día sin dar pie con bola, lo del ciclista me había afectado muchísimo, y aparte no paraba de pensar: ¿Y si existen los espíritus? Tenía una teoría. Si cómo dijo el profesor la energía ni se destruye ni se crea sino se transforma, nuestra energía no puede ser destruida, nuestra energía no muere con nuestro cuerpo, por tanto nuestra energía va a algún sitio. Y tras horas pensando, pensé que nuestra energía iba a parar al aire. Que por tanto esa persona se transformaba en aire, en un espíritu libre. Esta es mi teoría, no se puede demostrar ni negar, como todas las teorías, y todo el mundo es libre de creer lo que quiere creer, y yo creo que existe el cielo. Ya que tu espíritu, tu energía va al aire, ¿y qué es el cielo aparte de aire?